Europa está experimentando un proceso de envejecimiento de su población debido a tasas de natalidad decrecientes y una esperanza de vida creciente, lo que genera problemas demográficos. La población europea también se ha visto afectada por las migraciones, primero emigrando a otros continentes en los siglos XIX y XX, y más recientemente recibiendo inmigrantes, especialmente de Latinoamérica y África. El continente posee buenas condiciones de habitabilidad y una gran diversidad cultural y lingüística.