El texto resume la infancia y primeros años de lectura de Pío Baroja. Explica que asistió a la escuela en San Sebastián junto a sus hermanos, donde el maestro les educaba a golpes. Más tarde se trasladaron a Madrid, donde Baroja leía novelas saltándose las descripciones que le aburrían y prefiriendo la acción y el diálogo. Aunque leía mucho, lo hacía sin método y de forma incompleta.