Un experimento de laboratorio crea una situación controlada donde el investigador manipula algunas variables y observa un fenómeno. Se busca ver claramente cómo operan las variables en condiciones definidas y puras. La experimentación de laboratorio sirve para probar y asegurar teorías, aunque no refleja completamente la realidad. Se debe diseñar el experimento para especificar claramente el problema y las variables, y controlar éstas mediante instrucciones iniciales, informes falsos y limitando las posibilidades de conducta.