Marruecos es un buen destino para la inversión extranjera debido a su ubicación estratégica, infraestructura, bajos costos y estabilidad política e institucional. Los sectores más favorables para la inversión son el textil, agroindustrial, offshoring, automoción y aeronáutica, debido a los incentivos del gobierno y proximidad a los mercados europeos. España y Marruecos tienen acuerdos para evitar la doble imposición y promover y proteger las inversiones recíprocas.