El documento describe un supuesto artículo de la revista National Geographic que revela que la mayoría de las piedras de Stonehenge fueron colocadas en restauraciones posteriores y no pertenecen a la formación original. Sin embargo, el artículo resultó ser una broma de día de los inocentes y National Geographic lo desmintió. El autor creó la historia utilizando fotografías reales de restauraciones pasadas y personas reales, pero los hechos que describía eran falsos.