El fascismo italiano y el nazismo alemán surgieron en contextos de crisis económica y política en la posguerra. Mussolini estableció un régimen autoritario en Italia en 1924 tras crear los fasci de combate, mientras que Hitler se convirtió en canciller de Alemania en 1932 aprovechando la crisis de 1929 y promoviendo el antisemitismo y la superioridad de la raza aria. Ambos regímenes restringieron las libertades y persiguieron a la oposición.