El artículo discute cómo la sociedad de consumo ha influenciado la forma en que las personas ven y valoran sus cuerpos. Se argumenta que cada cuerpo es único y diferente, pero que los ideales de belleza promovidos por los medios a menudo generan insatisfacción. También sugiere que los cuerpos se han convertido en emblemas de la cultura dominante y que nuestras acciones y comportamientos reflejan las normas sociales.