FILIGRAMMA
REVISTA LITERARIA
N°10
Puebla
-
México,
diciembre,
2021.
Año
2
.
Número
10.
Revista Filigramma
2
A
prender y desaprender son indisolubles.
Aprender es evidente, desaprender no siempre.
Cargando a cuestas grandes cúmulos de información vamos
por la vida como si lo supiéramos todo, hasta caer en cuenta
que, sinceramente, solo creemos saber.
Despiertos frente a nuestra ignorancia supina concienciamos nuestra
desnudez y, ya ahí, o quedamos anclados tratando perder la memo-
ria de nuestro estado, o nos sumergimos en una ruta de educación
permanente.
La educación permanente es una visión filosófica de la vida y de la
educación que tiene su origen en el constante cambio.
El cambio constante y permanente es lo que sostiene la evolución de
los seres humanos y abre las puertas de la continuidad.
Pienso en todo ello y respiro profundamente mientras reviso el nú-
mero 10 de Filigramma.
Ilustrada la portada con El Navegante (UNAM. 2013) una magistral
obra escultórica de Miguel Peraza, no dejo de reflexionar sobre el
núcleo de la educación permanente: el cambio, el profundo cambio.
Autopoiesis (en griego: auto, ποίησις [auto, poiesis] ‘a sí mismo;
creación, producción’) es lo primero que viene a mí cuando reviso
los contenidos de la revista y me queda claro que es un fruto colec-
tivo de educación permanente.
Sí, en particular este número está diseñado a partir de condiciones
que mantienen su existencia a partir de producirse a sí misma.
Mecanismo que ha logrado vencer el punto en el que claudican mu-
chos de los esfuerzos editoriales independientes.
Por otra parte, la escultura de Miguel Peraza, el artista invitado en
esta ocasión, es obra de cualidades autopoiéticas, como bien lo abor-
da Enrique Canchola Martínez en el interior de esta edición.
El engrane autopoiético que mueve en esta ocasión Filigramma tiene
nodos y articulaciones con escritores que usted ya conoce.
Por si fuera poco, nuestro escritor invitado es Ricardo Pallares,
quien es Miembro de la Academia Nacional de Letras de Uru-
guay desde 1999.
Regreso al punto de partida para tratar de pasar por ese tamiz el
nuevo número de la publicación.
Aprender y desaprender son indisolubles, el segundo frecuentemen-
te pasa inadvertido; creemos saber hasta que caemos en cuenta de
nuestra ignorancia y optamos por educación permanente para pro-
gresar.
Educación permanente es autopoiesis porque se genera a sí misma
a través de espacios formativos de paz.
Quienes hacemos posible Filigramma, ponemos en sus manos el nú-
mero diez con la satisfacción de que hemos logrado consolidar un
mecanismo autopoiético de educación permanente.
Juzgue usted.
Abel Pérez Rojas
Director de Sabersinfin.com
DIRECTORIO
Filigramma
Revista Literaria No. 10
Publicación trimestral
Director General
Sabersinfin.com
Abel Pérez Rojas
Coordinadora del Círculo
de Escritores Sabersinfin
Leticia Díaz Gama
Compilación
Olivia Sesma Rascón
Editor
Luis Manuel Pimentel
Corrección
Juan Carlos Martínez Parra
Colaboradores
Lilia Rivera Corcoran
Macedonio Vidal
Verónica Yamell Mendoza
luis Manuel Pimentel
Enrique Canchola Martínez
Salvador Calva
Sarahí Jarquín Ortega
Francisco Javier Estrada
Olivia Sesma Rascón
Leticia Díaz Gama
Abel Pérez Rojas
Luz Gabriela Balcázar
Jorge A. Rodríguez y Morgado
Nicholas Gutiérrez Pulido
Escritor invitado
Ricardo Pallares
Esculturas:
miguel peraza
Obra de portada:
Miguel Peraza. El Navegante.
Aluminio, bronce y cable de ace-
ro. Escala del monumento 1.15
x 0.35 x 0.30 m. UNAM.2013
Fotografía: León Felipe Chargoy
sabersinfincom
Cultura Puebla.sabersinfin.com
Círculo de Escritores Sabersinfin.com
Puebla
Sabersinfin
Sabersinfin TV
Visita nuestras redes
Miguel Peraza. El Mundo Rueda.
Madera, lámina de cobre, fierro y aluminio.
1.90 x 1.80 x 1.30 cm.
Colección Pilar Y Roberto Rueda. 2015
Fotografía: León Felipe Chargoy
Editorial
diciembre, 2021. N° 10
3
Índice
Editorial
2 |Olivia Sesma Rascón
artículos
4 | La gastronomía histórica
Luz Gabriela Balcázar
5 | Influencia de Yanga en la independencia
Olivia Sesma Rascón
cuentos
galería
13 | Miguel Peraza
género
híbrido
17 | El espiguero
Leticia Díaz Gama
poesía
19 |La cocina de mi madre
Sarahí Jarquín Ortega
Por uno de esos
Abel Pérez Rojas
20 | Del costumbrismo
Lilia Rivera
Mi México
Verónica Yamell Mendoza
Escritor
invitado
8 | La escultura autopoiética de Miguel
Peraza Menéndez desde una perspectiva
psico-neurológica
Enrique Canchola martínez
21 | Made in
Macedonio Vidal
22 | Fatuidad
Jorge A. Rodriguez y Morgado
Te pienso
Filo Huesca
26 | Ricardo Pallares
10| Agente encubierto (segunda parte)
Nicholas Gutiérrez Pulido
El contenido y la forma de los textos son responsabilidad del autor.
La dirección de Sabersinfin da cabida a las múltiples formas de expresión.
11| Sueño entre paredes
Luis Manuel Pimentel 23 | Ever Forever
Francisco Javier estrada
Haizita, flor del río
Salvador Calva Morales
Revista Filigramma
4
artículos
LA GASTRONOMÍA HISTÓRICA
Luz Gabriela Balcázar
P
ara algunos quizá sólo sea coincidencia,
pero, para los que ven los hilos de los
acontecimientos que se entretejen, de-
jan constancia de su protagonismo en
actos trascendentales como sello para
la posteridad. Invitación a ser recordados año
tras año, para que la sucesión de eventos sean
conmemorados y celebrados con un platillo de
alta cocina como los mundialmente conocidos
chiles en nogada.
Este exquisito platillo mexicano, específicamen-
te poblano, se elaboró según la historia para
recibir a Agustín de Iturbide, hospedado en el
Palacio Episcopal, ahora edificio de Correos y
Telégrafos, para la jura solemne de la indepen-
dencia con lo que colocó a Puebla como la pri-
mera ciudad Independiente. El documento se
imprimió en el Periódico la Abeja Poblana.
Este acto que marcaría la Independencia de Mé-
xico, debía ser recordado, para ello se elabo-
ró un platillo con ingredientes de temporada:
chiles poblanos, frutas, nuez de castilla, frutos
secos y carne. El momento histórico ameritaba
de una presentación que simbolizara el signifi-
cado de dicho escrito. Así que los chiles rellenos
con los ingredientes y capeados son bañados en
salsa de nogada y rociados con granos de gra-
nada y como toque final unas hojas de perejil.
Cada año en los meses de agosto y septiembre
se preparan los chiles en nogada, en hogares,
restaurantes y mesones poblanos. Como su-
cede en casi todo, cada ama de casa y chef va
variando los ingredientes a fin de darles su to-
que final.
Hoy queda saborear un platillo de temporada,
de los protagonistas de los hechos históricos
sólo quedan en el recuerdo, en libros que les
mencionan. Quizá algún día otros hombres y
mujeres realicen actos que inspiren un platillo
para recordar la fraternidad, la igualdad y la
libertad.
Miguel Peraza. Fuga.
Madera, hierro, cobre y otros materiales.
2.10 x 1.70 x0.70 m.
Colección particular. 2019
Fotografía: León Felipe Chargoy
diciembre, 2021. N° 10
5
INFLUENCIA DE YANGA EN LA INDEPENDENCIA
Olivia Sesma Rascón
V
iví en la hacienda la Candelaria, hoy
Potrero Viejo, Veracruz, a 5 kilóme-
tros del municipio de Yanga. Me lla-
maba la atención las cárceles o maz-
morras que había ahí, porque fue
lugar de movimiento de negritud. Cuando crecí
comencé a investigar.
Los negros vinieron a la Nueva España, como
esclavos. A la llegada del primer virrey, los ne-
gros eran muy numerosos en la Colonia, tanto
por los que llegaban legalmente, como por los
que se introducían de contrabando de África.
Muchas ocasiones cuando eran sorprendidos los
barcos con este tipo de cargamento, preferían
arrojarlos al mar antes que ser multados.
Los negros que huían, recibían el nombre de ci-
marrones, por lo regular buscaban lugares inac-
cesibles y en zonas montañosas para vivir libre-
mente, ahí fundaban los llamados palenques.
A los esclavos negros se les ponían dos marcas
con hierro candente: en el pecho y en el bra-
zo. Sus amos les azotaban cruelmente y tenían
sobre ellos derecho de vida y de muerte. No
podían desempeñar cargos ni empleos públicos.
Carecían de toda clase de garantías y para evi-
tar sublevaciones se les sometía a leyes muy
crueles: no se les permitía tener casa propia,
debían servir en el seno de una familia o te-
ner un oficio, no podían usar armas, so pena
de perder la mano, ni salir de noche: no podían
reunirse tres con ningún motivo, ni para asistir
a un sepelio. Esta situación provocó, en 1609,
la rebelión de los negros encabezada por Yanga,
y que dio por resultado la fundación del primer
pueblo libre de la Nueva España: San Lorenzo
de los Negros, en 1630. A pesar de esto, en la
Miguel Peraza. El faro de la vida.
Madera, bronce, vidrio y otros materiales.
2.28 x 0.87 x 0.83 m.
Héctor Gutiérrez Machorro. 2015
Fotografía: León Felipe Chargoy
Revista Filigramma
6
región y durante dos siglos más, siguió habiendo
esclavismo.
Desde el inicio de la guerra de Independencia,
un anhelo insurgente fue la abolición de la es-
clavitud. Hidalgo a su paso por Valladolid expidió
un decreto con ese fin, y después expidió otro
en Guadalajara. La región de Córdoba estaba
llena de trapiches paneleros, alimentados por
cañaverales trabajados por una cantidad de ne-
gros y mulatos esclavos, encontrando estos su
oportunidad para luchar por su libertad. A prin-
cipios de 1812, los esclavos de las haciendas de
la región se sublevaron alistándose en las filas
de Don Mariano de las Fuentes Alarcón, cura de
Maltrata, que luchaba por el rumbo de Orizaba
y Córdoba.
Ese año, Francisco Severiano Gómez (nativo
de Quimixtlán), comisionado por Morelos entró
a servir en la hacienda del curato de San Juan
de la Punta (hoy Cuitláhuac). El 5 de marzo de
1812 sublevó esclavos negros y mulatos que
aprisionaron a Don Pedro de Aragón, dueño del
trapiche de San José de Abajo y a sus dos hi-
jos. Continuaron hacia la hacienda la Candela-
ria (Potrero Viejo), donde se detuvieron con la
intención de fusilarlos, pero el día 7 de marzo
fueron asaltados por la guarnición de Córdoba,
huyendo todos los negros y mulatos.
“Severiano Gómez les hizo frente y fue herido y
preso. El 8 de marzo fue pasado por las armas
junto con el negro José Alvino, y destrozados
sus cuerpos, se repartieron en las fincas para
escarmiento de los esclavos”. (Blazquez Domín-
guez, Carmen. Veracruz)
Iniciada la rebelión de los esclavos en la ha-
cienda de El Potrero (la Candelaria), ésta se ex-
tendió a los trapiches cercanos, como los de:
Guadalupe y San Nicolás. Para impedir que se
propagara la rebelión, la guardia de Córdoba sa-
lió de la ciudad para enfrentarse a los insurgen-
tes. Agustín Portas se les adelantó, llevándose
en la noche del 30 de abril a los esclavos que
quedaban en la región. La guardia temerosa se
atrincheró en el trapiche de San José de Tapia.
Les pareció a los dueños de trapiches, que ya
era tiempo de volver a encerrar en sus mazmo-
rras a los esclavos, y cometieron muchos atro-
pellos contra ellos como el de Manuel Flores que
incendió las casas de los negros en el Potrero, y
con Mariano González, y Bartolo Moreno, fusila-
ron allí mismo a José Toribio, sin permitirle que
se le administraran los Sacramentos.
Después de la guerra de Independencia el va-
lor de los esclavos se devaluó, de tal manera
que podían pagar ellos mismos el precio de su
libertad, a veces ocurría que sus familiares u
otras personas pagaban su emancipación. Poco
a poco se fueron convirtiendo en trabajadores
asalariados de las haciendas de la región.
Miguel Peraza. Línea de Tiempo.
Bronce, latón, y hierro. 60 x 25 x 5 cm. Colección
privada. 2019
Fotografía: León Felipe Chargoy
Revista Filigramma
8
LA ESCULTURA AUTOPOIÉTICA DE MIGUEL
PERAZA MENÉNDEZ: DESDE UNA PERSPECTIVA
PSICO-NEUROLÓGICA
Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Ciudad de México
E
n el presente artículo se pretende
analizar desde las neurociencias
la escultura de Miguel Peraza Me-
néndez, escultor mexicano perte-
neciente a la tercera generación de
una familia de destacados escultores, tam-
bién conocido como el escultor de univer-
sidades.
La escultura de Miguel Peraza, por su construc-
ción, induce un placer sensorial muy importante
que permite construir elementos de experiencia
mental que evocan la emoción y la conciencia
cognitiva ontogenética virtual, sincronizando la
actividad cerebral, inductora de sentimientos
que constituyen una utopía a la acción real del
movimiento del inconsciente que se queda atra-
pado en los espacios de la morfología escultural.
La escultura de Miguel Peraza tiene el poder
neuropsicológico de conectar muchos sistemas
neuronales, relacionados con un afecto multi-
dimensional de patrones endocrinos autóno-
mos moduladores de eventos motores de placer
acompañados de experiencia cognitiva subjeti-
va. Por donde el pensamiento se encarna en la
escultura misma, formando la base del aprendi-
zaje emocional adaptativo, o dicho de otra ma-
nera, la escultura de Miguel Peraza repre-
senta una respuesta emocional coherente
con elementos codificadores superiores
para los significados emocionales cons-
cientes e inconscientes.
Desde el punto de la neurociencia, la escultura
de Miguel Peraza permite establecer una cone-
xión entre los sistemas de integración neuro-
nal arcaicos y modernos, donde habita el yo, la
consciencia y la supra consciencia.
Por otra parte, la escultura de Miguel Peraza
despierta una emoción afectiva que cons-
truye estados emocionales subjetivos lla-
mados qualia, que admiten interpretaciones
profundas intrínsecas del pensamiento con gran
valor psico-sensorial, con un significado perso-
nal a través de la reproducción de imágenes del
yo activo, que transporta al cerebro a la per-
cepción de lo lleno y lo vacío virtual provocando
conceptos integradores psicosociales que son
cruciales para el procesamiento emocional.
Asimismo, la escultura de Miguel Peraza permite
asociaciones mentales personales entre el ob-
servador y el objeto, extendiendo la riqueza de
los qualia y sus aspectos relacionales con el sis-
tema integral de las propiedades centrales de la
conciencia, y con la extensión de la conciencia a
la memoria del observador para construir un có-
digo mental que se va auto construyendo para
generar imágenes senso-perceptuales en el ce-
Miguel Peraza. El Corsario (Detalle).
Latón lámina de cobre y bronce.
Yacob Y Edith Yaish. 2015
Fotografía: León Felipe Chargoy
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9
rebro, en dónde las imágenes decodificadas,
procesadas y reconstruidas representan la na-
turaleza diferencial del yo ubicado posiblemente
en una conciencia efímera que da continuidad
a la conciencia extendida y su relación con la
escultura observada.
Las esculturas de Miguel Peraza reúnen un con-
junto heurístico consciente e inconsciente de
belleza excepcional que inducen titileos menta-
les adictivos y reflexivos que se integran en las
áreas perceptuales del cerebro y sus conexiones
con las estructuras límbicas, donde se cimienta
el conocimiento sin palabras del mundo y donde
las interacciones con el mundo se da por la ana-
logía con el objeto observado, que intrínseca-
mente tiene la capacidad esencial para generar
imágenes mentales en todas las modalidades
sensoriales y plasmar una conciencia extendida
para lo cual sólo se requiere la interacción emo-
cional con la imagen real o conjeturada.
En la obra escultórica de Miguel Peraza se ad-
vierte la auto representación psico-cerebral que
expresa eventos autobiográfico mediante imá-
genes representativas de la vida individual, con
figuras que representan en forma especular un
pasado que se recuerda y en un futuro mental
que se anticipa, mediante las asociaciones emo-
cionales personales plasmadas en su escultura.
Desde el punto de vista neurofisiológico, la es-
cultura de Miguel Peraza induce imágenes cere-
brales estero espaciales, que se van sucediendo
e intercalando en distintas estructuran de la cor-
teza cerebral sensorial, límbicas, tallo-cerebelo-
sas o talámicas, dependiendo del movimiento
de los elementos esculturales, del ángulo es-
pacial percibido o del lleno o vacío observado,
ocasionando una respuesta psico afectiva y una
respuesta neurovegetativa que modifica la es-
tructura endopsíquica del observador, regulando
la descarga de la pulsión según las condiciones
de la realidad construida y del placer obtenido
por medio de la escultura observada.
La escultura de Miguel Peraza con sus peculia-
ridades autopoiéticas, de abstracción, movilidad
perceptual y juego mental visual del lleno y el
vacío y su vinculación del yo con el objeto, pro-
duce estímulos supra normales que obligan al
cerebro a construir una neurofenomenología de
la forma la profundidad y el color de la obra ob-
servada, obligando a que el pensamiento enac-
tivo agrupe los diferentes elementos de la obra
y se activen redes neuronales para atrapar el
mensaje subjetivo implícito en la escultura.
A manera de conclusión diré: la escultura de
Miguel Peraza tiene la capacidad de atra-
par poderosamente la atención porque su
obra produce una actividad cerebral muy
elevada al tratar de encontrar las diferen-
tes imágenes y bosquejos figurativos men-
tales, que producen el agrupamiento de
los diferentes elementos que conforman el
corpus escultural, que contiene elementos
filosóficos, antropológicos, psicológicos y
evocaciones de la inteligencia artificial.
Nota: El autor agradece al Dr. Abel Pérez Rojas,
Director de Sabersinfin.com, por la revisión del texto.
Lecturas:
Emoción y conciencia
Arte y cerebro
En: Estudios acerca de la conciencia. Tomo II
García Hernández, O.M. Alemán, V. Delhumeau G. Ramírez Tole-
dano, O. México 2007.
Enrique Canchola Martínez es Médico Cirujano por la Universi-
dad Nacional Autónoma de México, es Especialista en Neuroendo-
crinología Experimental en el Centro Médico Nacional del Instituto
Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde trabajó como neuroen-
docrinólogo.
Miguel Peraza. Fuga (detalle).
Madera, hierro, cobre y otros materiales.
Colección particular. 2019
Fotografía: León Felipe Chargoy
Revista Filigramma
10
P
arecía monólogo ya que nunca pude
percibir la voz del prisionero en ese rato
en el que me mantuve haciendo figuras
de humo con el cigarro. Al terminar la
sesión, el director salió con un rostro
descompuesto por la ira. Se apresuró a reunirse
con los demás miembros del equipo para discu-
tir futuras acciones, me dejó a mí a cargo de la
vigilancia.
Ingresé a la celda por pura curiosidad. No
dejé de sentir pena por el hombre al verle en tal
estado de indefensión. Estaba sentado con las
manos esposadas por atrás, mirando hacia el
suelo. Tomé una silla y me senté frente a él, y
entonces me dirigió la mirada. Observé que en
la mesa contigua había números de la revista
Hermes. Tomé un ejemplar para examinarlo. La
portada estaba dedicada a uno de los artículos
de Pimentel, en donde se veían unas luces con
fondo oscuro que eran difíciles de distinguir de
unos fanales de automóvil en la noche. El títu-
lo decía Ovnis en Ciudad Juárez. Más claves en
torno a las muertas. Estuve hojeando su conte-
nido por unos momentos. Luego me acerqué a
él para quitarle las esposas y le ofrecí un ciga-
rro. Yo encendí otro mientras veía cómo le tem-
blaban las manos, haciendo que le fuera difícil
llevarse el cigarrillo a la boca. Había muchos as-
pectos de la cultura mexicana que desconocía,
y francamente ignoraba: ¿Si aquí? los magos
y charlatanes tenían que creer sus falsas doc-
trinas por falsas que fueren. Nos miramos por
largo rato hasta que se atrevió a preguntar:
- ¿Qué va a pasar conmigo?
- Eso dependerá…- Respondí con mi español
mejor que el de Harry. Y abriendo otra vez la re-
vista comenté que él no estaba aquí por sus ex-
céntricas ideas acerca del fenómeno OVNI, sino
por mencionar nombres que no debían ser re-
velados. En sus escritos mencionaba a nuestros
contactos en el gobierno y la policía mexicanos.
Además de que los implicaba peligrosamente en
el asunto de Ciudad Juárez. Lo que queríamos
era conocer el nombre de su informante en la
organización. Traté de convencerlo de que más
valía que cooperara. Mientras le explicaba la si-
tuación, noté que su nerviosismo aumentaba. El
miedo apenas lo dejaba hablar.
Al concluir me levanté para rondar por el
cuarto y esperar así una posible respuesta. Pi-
mentel preguntó si éramos de la milicia.
- La gente del ejército siempre tiene una marca.
– Me dijo. Entonces me senté otra vez frente a él.
- ¿Sabes qué es un asesino serial? Es uno de-
los peores monstruos que pueda haber. Durante
mucho tiempo estudiamos su conducta. Nues-
tros criminalistas registraron cada detalle de su
manera de operar, de su conducta, motivaciones
y formas de matar. Son las máquinas de matar
más perfectas que hay. Dotados de una inteli-
gencia superior al promedio. Pero usted cayó en
el juego, porque se dedicó a difundir rumores de
extraterrestres asesinos.
En ese momento Williams y el director Harry
irrumpieron en el cuarto. Tenía que retirarme
para dejarlo en manos de ellos. Al levantarme
del asiento, Víctor me agarró del brazo por unos
instantes.
- No soy más que un títere…
Regresé a mi puesto para escuchar los gemidos
que después vendrían de la celda, sin embargo,
no podía dejar de pensar en lo último que me
había dicho el periodista. Había algo perturba-
dor en sus palabras. ¿Qué habría querido decir?
Se decidió la ejecución del prisionero a las doce
de la noche. Yo seguía sentado en el mismo lu-
gar. Leía el Washington Post cuando vi a Craig
acercarse a la puerta preparando su arma. Des-
de entonces todo se volvió borroso. Sin sentido.
Solo conservo la memoria de algunas cosas que
pasaron después. Recuerdo a Williams correr
hacia nosotros, gritando que Pimentel se había
salido de la celda. Luego vino aquel terrible so-
nido de campanas que nos aturdía. Aquel sonido
era como si campanas de varios tamaños, cien-
cuentos
AGENTE ENCUBIERTO
(Segunda parte)
Nicholas Gutiérrez Pulido
diciembre, 2021. N° 10
11
tos de ellas, resonaran al mismo tiempo. Una
figura gigantesca, monstruosa que se asomaba
por la ventana. Lo último que recuerdo era que
estábamos fuera del almacén y que Harry le dis-
paraba a algo. Luego me veía corriendo en la
nieve. Y eso fue todo.
Víctor Pimentel siguió publicando como si nada
hubiera pasado. Y ahora mi cabeza pende de un
hilo. Por un lado, la Agencia sospecha de mí, y
por el otro, alguien me utiliza. De una cosa es-
toy seguro y es que Víctor Pimentel es un cadá-
ver viviente, con dos disparos en el pecho y que
está siendo preservado para ser movido por los
hilos de una mano inconmensurable.
SUEÑO ENTRE PAREDES
Luis Manuel Pimentel
E
ran las diez y media de la noche cuando
me disponía a dormir. El día había es-
tado caluroso y con el recuerdo de ella,
que me taladraba la memoria, no podía
concentrarme.
Pensaba en su bella y esbelta figura mientras
hacía la cola en el banco para pagar el alquiler, o
tomando un café en la panadería, cargando las
bolsas luego de ir al supermercado, comprando
el periódico, caminando de la sala a la cocina
mientras preparaba alguna infusión, la de man-
zanilla en especial que la ayudaba a dormir más
tranquila. Situaciones que se repetían en mi psi-
que, mientras el deseo fantasmal de tenerla era
más afín con mis sentidos.
Un día llegó repentinamente de visita. La veía
deslizarse por la habitación con sus sandalias
playeras y una falda azul que le compró a una
amiga que la trajo de la India, con una franela
blanca de escote largo que mostraba su espalda
como un gran lienzo natural.
Medio distraída, colocó encima de la biblioteca
los libros que traía en los brazos y de un movi-
miento colocó su cartera en el perchero. Ese día
parecía muy enamorada, me abrazó con cariño
y me dijo al oído que intuía algo de mí, sobre
cosas de la escritura que iba a empezar a reve-
lar muy pronto. Subió los labios hasta los míos
y comenzó a leerme un poema que yo había
escrito y dejé por descuido sobre la mesa:
Marea sostenible,
barco que nos mueve por la noche.
Miradas fugaces al horizonte,
temblores espirituales
que me contagia
que te contagian hablando por los poros.
Con risas tenues sudamos
en el círculo de gracias pasionales,
tus largos brazos
que desean atrapar
el fuego en plena Sierra,
labios que te besan.
Terminó la lectura en un beso profundo, que se
fundió en la misma esquina de la cama, donde
habíamos estado tantas veces revolcándonos
como cachorros en un tiempo fuera de la ga-
laxia.
Luego quise ir más allá y pretendí tener una
conversación de los que nos pasaba en la apa-
rición de este sueño. Indagar en esa forma de
trazar la luna mientras se dejaba comer por
el sol. Ella caminaba por el pasillo de la casa
donde la miraba y le sugería: “La luz, con un
solo movimiento, puedes apagarla” y terminaba
analizando aquel mensaje como metáforas abs-
traídas de otros mundos ajenos a la carne con la
que tanto nos identificábamos, y entonces, re-
sultaba aquella sentencia siendo otra cosa que
yo no había dicho, y por eso, precisamente por
eso, fuimos prendiendo y apagando la luz de
este sueño, mientras yo seguía mordisquean-
do tus nalgas y comiéndomelas como el gran
manjar. Poco a poco te fui tragando, hasta que
desperté contigo a un lado.
Revista Filigramma
12
diciembre, 2021. N° 10
13
galería
MIGUEL PERAZA
E
scultor de universidades. Ha expuesto en: Colombia, Chile, Francia, Emiratos Árabes Uni-
dos, España, Países Bajos, USA, Costa Rica, entre otros. 46 años de trabajo y más de 80
obras públicas, lo más reciente: Dos Llamas (100 años del Club Rotario Ciudad de Mé-
xico, 2019 -20021), Cubo de Guízar (Universidad Biomédica Rafael Guízar y Valencia,
Xalapa, Veracruz, 2016) y El navegante (Instituto de Geografía, UNAM, 2013). Además
1,515 obras de caballete y 35 exposiciones individuales, la más reciente: Estructuras Dinámicas
en el Museo Federico Silva, SLP (2016). De las 17 exposiciones colectivas en las que ha par-
ticipado se destacan Umbrales del Tiempo en la Galería El Ahuehuete (2017) y Sin Comisario
en el Museo de Arte Moderno del Estado de México (2015-2016). También imparte clases y edita
libros, escribió (en coautoría con J. Iturbe) El arte del mercado en arte (1990) que está en su
quinta edición. Miembro del Sistema Nacional de Creadores 2021 – 2023, Candidato al Premio Na-
cional de Ciencias y Artes a propuesta del ITAM, el Tec de Monterrey y la Universidad Tecnológica
de León (2005), y ganador del Ariel a la Dirección de Arte por la película Bienvenido-Welcome
de Gabriel Retes (1995), entre otros muchos reconocimientos.
Miguel Peraza. Sol en Fuga:
Latón, cobre y madera Colección
particular. 2019
Fotografía: León Felipe Chargoy
Columna de vacío, última versión.
1.40 x .40 x .35 m. Yacob y Edith
Yaish. Israel 2019
Fotografía: León Felipe Chargoy
Miguel Peraza. Mundo Rueda.
Madera, lámina de cobre, fierro y aluminio.
Colección particular. 2015
El Faro de la Vida.
Madera, bronce, vidrio y otros materiales
Colección particular. 2015
Fotografía: León Felipe Chargoy
Revista Filigramma
16
Fotografías de toda la página son detalles de Génesis.
Madera, cobre, aluminio, bronce y otros materiales.
3.00 x 2.51 x 0.60 m.
Yacob y Edith Yaish. 2015
Fotografía: León Felipe Chargoy
diciembre, 2021. N° 10
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género híbrido
EL ESPIGUERO Leticia Díaz Gama
S
i pudiera escoger a dónde ir cuando
muera; sería al rancho de la abuela.
Volver para siempre, soñar para siempre
y que ella cierre la puerta.
Con los sentidos en plenitud y sin el
influjo del tiempo, pude grabar en mi memo-
ria el paisaje de aquella inmensidad que surca-
ba la casa de la abuela. Sus noches silenciosas
tendían sobre El Espiguero un manto diferente
cada noche: a veces sábana tejida con hilos de
plata, luego hechizo de mar en un hermoso tono
azul profundo, espeso y oscuro. Los cielos del
rancho arropaban la dulcísima soledad.
El camión se detuvo a la orilla de la carretera
ante un camino de tierra suelta. Los árboles ali-
neados parecía que estaban ahí para recibir a
sus contados visitantes. La felicidad y el sol del
mediodía plegaron mi frente.
El sendero se abrió y fue un pecho ansioso. In-
terpreté la tierra ardiente quemando mis pies,
su voz ansiosa me llamó a este sitio de nos-
talgia. Nadie para observar mis muecas, nadie
para el obligado protocolo. Pude volar, pero, de-
cidí correr. Mi corazón se hizo escuchar al tala-
drar la tierra con impaciencia. Entrego mi ser a
la madre naturaleza, ella me toca con sus ma-
nos de aire, la paz canta y gozo de la belleza.
El verdor inflama las copas de los árboles y la
fuerza del maguey se distiende infinitamente.
El sol encendió el horizonte y en un recodo del
camino vi a mi abuela coronada con su trenza
azabache, abrió los brazos y desplegó su alma, su
espacio.
En la cocina de humo saludo a doña Lupe.
Enclavada en el monte de su falda parece que
no siente el comal de barro que lanza lenguas
de fuego; levanta la cabeza, sonríe y sus
pómulos se adelantan:
─ ¡Niña, que bonita estás!
Sus deditos de bronce hacen exhalar el vientre
de la tortilla, la salpica de sal, luego la enrolla
para ofrecerme la bondad de esta tierra.
Del molcajete brota la salsa y la olla de frijoles
aromatiza la casa. La sed se apaga con la bebi-
da sagrada del Agave.
La tarde llega para arroparnos con su cielo añil:
preludio del sueño, ocaso de la realidad.
La abuela descansa en cada palabra, sus silen-
cios dialogan con las sombras escondidas en la
noche prematura. Sus labios abren los capullos,
las historias. La luz del quinqué se
consume y su rostro de humo me hipnotiza.
Alguien arrastra el alba por la casa, es el
esposo de la abuela, tlachiquero por herencia.
Son las cuatro de la mañana, hora de ir a libar
el alma del maguey.
Se llenan los jarros con chisguetes de la ordeña.
Estamos listos, vamos rumbo al tinacal.
El tlachiquero y yo, caminamos durante dos ho-
ras, apadrinados por el sol ardiente.
El jumento no se dejó montar, lleva en sus an-
cas el acocote lleno de aguamiel.
La gente pasa a nuestro lado ganándonos tra-
mos de camino; son fuertes, mezcla de su mis-
ma tierra, resultado del coloquio amoroso con
este sol pasional.
Las mujeres llevan en los brazos tenates de tor-
tillas y atada en la cintura la garrafa. Con el
trajín el sudor. Con el pulque el hechizo,
algodones a los pies la grava roja.
A las mujeres no se les permite entrar al
tinacal, su presencia estropea el proceso de la
bebida de los dioses.
Suerte de ser la sobrina del mayordomo.
Rechina la puerta y a fuerza se abre, procuro
disculparme asumiendo una actitud tímida.
La gran bodega resguarda tinas de madera que
desbordan cascadas espesas y blancas.
Creo soñar al ver a mi abuela; escucho su voz
embriagadora que dice:
─Estas aquí, tus ojos parten la oscuridad. Hom-
bre, mujer, sueño y dualidad.
Terminaron las vacaciones; hay nostalgia en la
despedida.
La abuela me abraza, persigna mi cara, mi pe-
cho. Sus lágrimas mojan nuestras manos que
enlazadas hacen pacto de atravesar la distancia.
─Abuela, te escribiré.
─Hija, graba esto en tu memoria:
Rancho “EL ESPIGUERO”, domicilio conocido,
vía Calpulalpan, Españita Tlaxcala.
Por la ventana del autobús veo el devenir ver-
tiginoso de los árboles y las casas que huyen
desdibujando el paisaje.
Aquí, la línea que divide al tiempo. Llego y otros
se van. La puerta gira en un solo sentido, ¡hacia
atrás jamás!
diciembre, 2021. N° 10
19
poesía
La cocina de mi madre
Sarahí Jarquín Ortega
A la vieja cocina de mi madre
regresé una tarde.
Sabores y aromas dormidos
despertaron mis recuerdos.
Las cenizas del maguey
exhalaron aromas de agua miel.
El jarro de remedios; olor a hiel.
Vestigios requemados
en cazuelas de los guisos,
guardaron el olor de la hoja santa
y del chamizo.
Costras de mole y salsa de tomate
estaban pegadas al metate.
El comal con aroma
de maíz tostado,
revivió en mi memoria
la sonrisa de mi madre
preparando la cena a mis hermanos
y a mi padre.
En la palma del tenate
estaba preso el aroma de tortillas,
que avivó mi nostalgia y abandono.
Chorizos resecos
colgados del mecate,
eran botín de hormigas
y columpio de polillas.
En el fondo de los jarros,
gajos resecos de café y chocolate
me sonrieron y me hicieron recordar
su tibieza en mis noches frías.
La olla de la abuela,
otrora preñada de agua
estaba con el vientre seco.
De la iguana, entre las brasas
vestigios de su carne en las tenazas
revivió mi compasión, cuando
desollado dolor voló en cenizas.
Apagado fogón esperaba mi regreso,
con nostalgias en aromas presos
en la vieja cocina de mi madre
consolé mi llanto.
Un poema que resista el olvido
que hidrate en la resaca
que sea impermeable a la tirria
que cubra del sol en el páramo
que inmunice del coronavirus
que esté blindado a las balas
que perdure al pasar de los años
que sea pegamento ultra fuerte
que sea balsa en el Caribe
y patera en el Mediterráneo
que atrape el viento y libere mariposas
que sea catarsis y freno
que sea homenaje y epitafio
que sea brújula en la Zona del Silencio
que perfore Matrix
un poema de esos es el sueño de todo bardo
y la utopía que me mantiene a flote
por un poema de esos escribo
por un poema de esos sigo
Por uno de esos
Abel Pérez Rojas
Revista Filigramma
20
Del costumbrismo
Lilia Rivera
Costumbre, costumbrismo;
¿costumbrita?
tradición ejercitada
juego de hábitos,
repetitivos actos.
Líneas de tiempo
lanzadas a contrapelo.
Sucesión de prácticas,
que eslabonando enlazan
al largo brazo extendido del pasado
que hasta hoy alcanza.
Costumbres, costumbrismo;
¿costumbritas?
portadoras de hermanamientos,
también distanciamiento o controversia.
Y la Catrina,
allá, aguardándote en la esquina.
Sucesión de añosos espejos oxidados,
refractando modos de ser;
formas de hacer,
tipos y estereotipos,
reincidencias bordadas en procederes.
Y la Catrina,
ahí con sus cuencas vacías
parada, ¿mirándote en una esquina?
Identidades: patrones añejados en licores,
tipificando territorios.
Estratégicos bordones,
golpeadores de cambios.
¿Te importan?
¿Te impactan?
¿Te marcan?
Cíclico rastrojo del paso del tiempo;
mutilado en papel picado.
Costumbres, costumbrismo;
¿costumbrita?. . .
Y la Catrina, aguardándote
con su plato de tamales y su atole,
sentada en una esquina,
riéndose, riéndose muy quedito.
Mi México
Verónica Yamell Mendoza
Camino en estas calles
que me visten de esperanza
me escudriñan pares de ojos
que me recuerdan que estoy viva.
El Popocatépetl me acaricia con este halo frío
y el Iztaccíhuatl pareciera que sueña conmigo...
Llevo un vestido de almas por tu historia
el pecho lleno de las más cercanas
y las nubes de ensueño
con lágrimas (a veces) por tristezas y victorias.
Empedrados y arenas tocan este corazón
vestidos, enaguas, huaraches y manos agrietadas
develan orgullo, impotencia
y tanto de contradicción...
Sigo respirando tu aire desde que he nacido
y veré siempre sin dejar de impresionarme:
tu belleza que me sofoca
tu historia vistiendo atardeceres fríos,
noches estrelladas y tus días
(mis días)
pausando mis suspiros
y rebosando mis sonrisas.
diciembre, 2021. N° 10
21
Made in
Macedonio Vidal
Sabor, aroma y verde
memorias que aún alcanzo a recordar
horizonte de milpa,
camotes, papas, calabazas, maíz, chiles
ADN mexicano ancestral sustento vínculo
indisoluble: maíz - chiles
chiles de sabroso picor
chiles de variopintos y tamaños
chiles con denominación de origen
desde tiempos de antes de la Conquista
chiles crecidos con su ración de abono humano
chiles, y dentro de esos chiles
sobresale el chile de tamaño mayor
¡Chiles! ¡Orgullosamente poblanos!
Chiles que sirvieron de base al platillo
que inventaron las monjas agustinas
chiles que degustó a su tiempo Don Agustín
Cosme y Damián de Iturbide y Arámburu.
Inmobiliarios tiempos han cubierto los campos
donde crecían los afamados chiles
Reserva Atlixcáyotl, Reversa Atlixcáyotl,
el precio del progreso
la hortaliza de la ciudad de los ángeles
se ha ido
campos ahora esparcidos en gris
inmensos sembradíos de árboles
con corazón de piedra
lápida donde reza un adiós a la húmeda llanura
neón, velocidad, estrés aplastaron los campos
de la milpa y del chile
— ¿De cuáles chiles lleva patroncito,
de los chinos o de los mexicano?
los mexicanos son más caros?—
Me como diez, me acabo un bote
y no me enchilo ¿dónde ha quedado el chile?
El auténtico chile se ha ido junto
con otros tiempos, junto con otros campos
el auténtico chile se fue cuando construyeron
la autopista de la insuficiencia alimentaria
¡Tragedia nacional!
¡El chile ha muerto!
Ahora son nuevos tiempos
tiempos de alta cocina
en miniplato y nuevos chiles
chiles que vienen atravesando
el mar en amarillo
chiles de fayuca
chiles con sabor a genética
chiles con sabor a herbicida
chiles Made in…
chiles sin chile
Chiles enormes solo en forma
¡Chile que ya no pica ya no es chile!
El sabor del chile en nogada originario
es una tradición que cada día se altera
peor aún si los capeas con huevos
de ponedoras de a huevo un huevo cada día
¡Huevos de rancho! ¡No es la opción,
en capeado es lo máximo!
Las granadas de Tehuacán hacen su aporte
para levantar al héroe caído
hay quienes perpetran chilicidio
cuando añaden chantillí a la nogada
el crimen se agiganta cuando agregan
leche condensada a la nogada
lo óptimo es queso de cabra, leche auténtica
y nueces de Castilla, en la nogada
un toque de Jerez y un poco de mascabado
es todo lo que necesita la nogada.
Carne molida de las dos y manzanas picadas
y peras lecheras picadas, en el relleno
duraznos picados, algo de almendras,
todo caramelizado también en el relleno
mejor aún, si vas a Huejotzingo o Calpan
donde el chile aún se halla en resistencia
y casas como excelente gourmet
y mejor sommelier, concubinato de lujo
al paladar, dos chiles en nogada
en un plato extendido
y una abundante copa de espumoso vino rosa
¡Salud y bon apettit!!
Pero si te equivocas y devoras sabor logrado
por el largo colmillo de algún chef
no olvides de quitarle
el parche de pirata a tus chiles,
antes de consumirlos.
In memorian del auténtico chile poblano
Revista Filigramma
22
Fatuidad
Jorge A. Rodríguez y Morgado
Fácil escribir poesía
no requiere mucha ciencia
solo conocer un poco
de lo que tiene presencia.
Él seguro te dará
mucha fuerza espiritual
para decir lo que piensas
a toda la humanidad.
Es muy fácil,
ya lo he dicho
veremos cuál
es su esencia.
Eso sí, requiere tiempo
un poquito de talento
y mucha sabiduría
para sacarla de adentro
Solo seleccionar palabras
luego llegar a fundirlas
decantar y sublimarlas
con su eminente consciencia.
Para lograr la gran obra
es necesaria la alquimia
con eso trasmutaremos
versos en oro muy fino.
Fácil se puede apreciar
escribir es la poseía
nos dará la libertad
también la inmortalidad.
Poesía es la fuerza creadora
ésta en el hombre reside
solo es sacar de su alma
la esencia que le redime.
La poesía resume todo
lo que el hombre lleva adentro
escribir en prosa o en verso
produce admirable efecto.
Muchos poetas han llegado
hasta su templo interior
viendo la verdad desnuda
en su noble corazón.
Es por eso mis hermanos
que los quiero invitar
a escribir mucha poesía
y así poder ensalzar.
Si haces esto, seguro,
no te vas a arrepentir
y toda tu vida plena
puede llegar a fluir.
Fluir con leyes divinas
como lo dicta el Señor
para llegar a la cima
de tu misión terrenal.
Vanidad de vanidades
dice el Eclesiastés.
Fatuidad de fatuidades
dice el Ser descortés.
Te pienso
Filo Huesca
te pienso
pero no hay fecha
de tu llegada
mi fuerza es insuficiente
estoy agotado
aturdido
exhausto
necesito un receso
una pausa
un paréntesis
urjo estar en silencio
mantener la calma
capturar el tiempo
entonces
tendré lo suficiente
para hacerte mío
para lograrte
estás llegando
siento tu vibración
tu magnetismo
tu quid
es hora de tomar tierra
de la suma
de la síntesis
de la fusión
expansión
eclosión
encarnación
soy causa y efecto
somos uno.
diciembre, 2021. N° 10
23
Rezo a diario, que así sea por siempre,
estés cerca o no de mí, que el siempre
y por siempre te encierre en mi puño,
para no dejar salir tu perfume de gata
en celo; para no dejar nunca, “never forever”,
como si el destino hubiera marcado
tu sino; en el caminar caricias
por acantilado o playa serena, territorio
que labró mar de los sargazos.
Rezo a diario, siempre por siempre,
agradeciendo tu amor de colibrí
o de golondrina inquieta, volando
por obscenos espacios del hogar
que hoy alberga el sueño de lo que es.
Ever forever, así sea, en la causa
que encuentra ropaje de amantes
tejidos de melancolía y desesperanza;
ámbar, color de recuerdos que
entrelazan arañas y sus hilos;
voces que son sólo ruido y rumor:
sonoro parloteo, para lo que debería
ser territorio intocable, donde el chisme,
ajeno a Celestinas de la mala fe
no tuviera territorio de olvido;
envidia porque nunca han recibido
en siglos de vida y tropelías
caricias audaces de amantes sonrojados.
Ever forever
Francisco Javier Estrada
Haizita, flor del río
Salvador Calva Morales
Haizita:
déjame tomar tu cabello suave y terso
mientras mi sable, cual inflexible mástil,
entra y sale una y otra vez
de esa ranura apretada y húmeda
que escondes como secreto
en lo más recóndito de ti.
Haizita:
me deleito viendo tus glúteos
suaves y tensos
que ceden ante la palpitación
de las yemas de mis dedos;
ellos no mienten:
se endurecen y disfrutan el jugueteo
de mis palmadas suaves y estrepitosas.
Haizita:
te toco y te palpo con lujuria,
mis dedos cual cíclopes de antaño
descubren centímetro a centímetro
la voluptuosidad derriere divina,
obra de arte,
hija del mejor orfebre.
Haizita:
de mis sueños embriagados de lujuria
que al pensarte antes de dormir,
todas las noches quedan grabadas tus increí-
bles formas
de ese cuerpo que despierto y junto a mí,
me hace vibrar de pasión y lujuria,
provocando que mi psique entre sueños
te recuerde y sea casi real.
Penetración que se repite interminablemente
entre vaivenes y bailes
de tus opiáceas ancas de mujer;
tu dama erecta y mi caballero andante,
personajes que nos llevan
a los dinteles de la gloria:
nos funden y ahogan en el más grande
y profundo orgasmo de amor.
Haizita:
déjame beber de tu río,
de ese río que emana de entre tus piernas,
de ese manantial que al tocarlo
fluye como elixir embrujador de mi ser.
Haizita:
déjame disfrutar de tus flores junto al río,
flores vueltos senos,
pechos exuberantes, firmes y calientes
que como rosas abiertas al sol
se rinden a mi lujuria y pasión.
Revista Filigramma
24
escritor invitado
M
ontevideo, 1941. Se desempeñó en la docencia de literatura en Secundaria y en For-
mación Docente. Es autor de más de 20 ensayos sobre literatura, crítica y educación.
En la última década publicó 9 libros de poesía. Es Miembro de la Academia Nacional
de Letras desde 1999 donde fue Secretario y es Presidente de la Comisión de Litera-
tura y asiduo colaborador en su Revista.
Ricardo Pallares
diciembre, 2021. N° 10
25
Rumbo incierto
esta sola caja que es tan segura
de metal y con la cara redonda
casi brújula para una tormenta
guarda la voz del desquiciado y sabe
de muchas creencias sobre el abismo
sin brújula para el mar de tormenta
el fiero abismo tiene su sapiencia
luz en pleno aire donde proliferan
el dolor que viene con dos leyendas
una sagrada pulpa de verano
un silencio consistente e ignorado
un nuevo abismo en otra altura
un agua primordial que el aire bebe
donde ya comienzan las diferencias
palabra a palabra late y se cree
pandora con algunas sierpes juntas
con esmeraldas de camaleón y aire
como agua principal y llama incierta
así fue un poco antes de que se abriera
luego de un navegar despavorido
que una materia sola y la energía
ya tenían tensión en el vacío
Niña en tus ojos hoy me duele el mar
y su bóveda de colores neutros
donde va callada el ave de sal
hoy me duelen tus ojos niña y el mar
callados se van el remo y los ojos
con vuelo y paisaje / como aire van
con nodriza de sufrido cantar
niña en tus ojos hoy me duele el mar
callados el mar y tu remo van
niña en tu mar hoy dueles sin mirar
sin mirar hoy nos duele todo el mar
Rumbo incierto
Niña y mujer
Entre los cata-logos de academia
valen más los estuches que las lentes
valen algunas visiones del mundo
y algún eje espiritual de modelo
duele la afilada ceguera y su ego
que escande siglos con dos alfileres
Paradojas
Miguel Peraza. El Corsario.
Latón lámina de cobre y bronce.
1.75 x 1.80 x 0.70 cm.
Colección particular. 2015
Fotografía: León Felipe Chargoy
El Navegante: Instituto de Geografía de la UNAM. 2013
Fotografía: Eduardo Olavarri
La fuerza del viento.
Madera, latón y cable de acero.
Colección particular. 2008
Fotografía: León Felipe Chargoy
Miguel Peraza. Línea de tiempo.
Bronce, latón, y hierro. 2019
Fotografía: León Felipe Chargoy
Miguel Peraza. Génesis
Madera, cobre, hierro y bronce
4.00 x 2.40 x .90 m.
Yacob y Edith Yaish. 2015
Fotografía: León Felipe Chargoy
FILIGRAMMA
Revista literaria del Círculo de Escritores Sabersinfin, nuestra intención es promover
el hermanamiento creativo y el compartir saberes enfocados en la cultura de paz.

Filigramma Número 10

  • 1.
  • 2.
    Revista Filigramma 2 A prender ydesaprender son indisolubles. Aprender es evidente, desaprender no siempre. Cargando a cuestas grandes cúmulos de información vamos por la vida como si lo supiéramos todo, hasta caer en cuenta que, sinceramente, solo creemos saber. Despiertos frente a nuestra ignorancia supina concienciamos nuestra desnudez y, ya ahí, o quedamos anclados tratando perder la memo- ria de nuestro estado, o nos sumergimos en una ruta de educación permanente. La educación permanente es una visión filosófica de la vida y de la educación que tiene su origen en el constante cambio. El cambio constante y permanente es lo que sostiene la evolución de los seres humanos y abre las puertas de la continuidad. Pienso en todo ello y respiro profundamente mientras reviso el nú- mero 10 de Filigramma. Ilustrada la portada con El Navegante (UNAM. 2013) una magistral obra escultórica de Miguel Peraza, no dejo de reflexionar sobre el núcleo de la educación permanente: el cambio, el profundo cambio. Autopoiesis (en griego: auto, ποίησις [auto, poiesis] ‘a sí mismo; creación, producción’) es lo primero que viene a mí cuando reviso los contenidos de la revista y me queda claro que es un fruto colec- tivo de educación permanente. Sí, en particular este número está diseñado a partir de condiciones que mantienen su existencia a partir de producirse a sí misma. Mecanismo que ha logrado vencer el punto en el que claudican mu- chos de los esfuerzos editoriales independientes. Por otra parte, la escultura de Miguel Peraza, el artista invitado en esta ocasión, es obra de cualidades autopoiéticas, como bien lo abor- da Enrique Canchola Martínez en el interior de esta edición. El engrane autopoiético que mueve en esta ocasión Filigramma tiene nodos y articulaciones con escritores que usted ya conoce. Por si fuera poco, nuestro escritor invitado es Ricardo Pallares, quien es Miembro de la Academia Nacional de Letras de Uru- guay desde 1999. Regreso al punto de partida para tratar de pasar por ese tamiz el nuevo número de la publicación. Aprender y desaprender son indisolubles, el segundo frecuentemen- te pasa inadvertido; creemos saber hasta que caemos en cuenta de nuestra ignorancia y optamos por educación permanente para pro- gresar. Educación permanente es autopoiesis porque se genera a sí misma a través de espacios formativos de paz. Quienes hacemos posible Filigramma, ponemos en sus manos el nú- mero diez con la satisfacción de que hemos logrado consolidar un mecanismo autopoiético de educación permanente. Juzgue usted. Abel Pérez Rojas Director de Sabersinfin.com DIRECTORIO Filigramma Revista Literaria No. 10 Publicación trimestral Director General Sabersinfin.com Abel Pérez Rojas Coordinadora del Círculo de Escritores Sabersinfin Leticia Díaz Gama Compilación Olivia Sesma Rascón Editor Luis Manuel Pimentel Corrección Juan Carlos Martínez Parra Colaboradores Lilia Rivera Corcoran Macedonio Vidal Verónica Yamell Mendoza luis Manuel Pimentel Enrique Canchola Martínez Salvador Calva Sarahí Jarquín Ortega Francisco Javier Estrada Olivia Sesma Rascón Leticia Díaz Gama Abel Pérez Rojas Luz Gabriela Balcázar Jorge A. Rodríguez y Morgado Nicholas Gutiérrez Pulido Escritor invitado Ricardo Pallares Esculturas: miguel peraza Obra de portada: Miguel Peraza. El Navegante. Aluminio, bronce y cable de ace- ro. Escala del monumento 1.15 x 0.35 x 0.30 m. UNAM.2013 Fotografía: León Felipe Chargoy sabersinfincom Cultura Puebla.sabersinfin.com Círculo de Escritores Sabersinfin.com Puebla Sabersinfin Sabersinfin TV Visita nuestras redes Miguel Peraza. El Mundo Rueda. Madera, lámina de cobre, fierro y aluminio. 1.90 x 1.80 x 1.30 cm. Colección Pilar Y Roberto Rueda. 2015 Fotografía: León Felipe Chargoy Editorial
  • 3.
    diciembre, 2021. N°10 3 Índice Editorial 2 |Olivia Sesma Rascón artículos 4 | La gastronomía histórica Luz Gabriela Balcázar 5 | Influencia de Yanga en la independencia Olivia Sesma Rascón cuentos galería 13 | Miguel Peraza género híbrido 17 | El espiguero Leticia Díaz Gama poesía 19 |La cocina de mi madre Sarahí Jarquín Ortega Por uno de esos Abel Pérez Rojas 20 | Del costumbrismo Lilia Rivera Mi México Verónica Yamell Mendoza Escritor invitado 8 | La escultura autopoiética de Miguel Peraza Menéndez desde una perspectiva psico-neurológica Enrique Canchola martínez 21 | Made in Macedonio Vidal 22 | Fatuidad Jorge A. Rodriguez y Morgado Te pienso Filo Huesca 26 | Ricardo Pallares 10| Agente encubierto (segunda parte) Nicholas Gutiérrez Pulido El contenido y la forma de los textos son responsabilidad del autor. La dirección de Sabersinfin da cabida a las múltiples formas de expresión. 11| Sueño entre paredes Luis Manuel Pimentel 23 | Ever Forever Francisco Javier estrada Haizita, flor del río Salvador Calva Morales
  • 4.
    Revista Filigramma 4 artículos LA GASTRONOMÍAHISTÓRICA Luz Gabriela Balcázar P ara algunos quizá sólo sea coincidencia, pero, para los que ven los hilos de los acontecimientos que se entretejen, de- jan constancia de su protagonismo en actos trascendentales como sello para la posteridad. Invitación a ser recordados año tras año, para que la sucesión de eventos sean conmemorados y celebrados con un platillo de alta cocina como los mundialmente conocidos chiles en nogada. Este exquisito platillo mexicano, específicamen- te poblano, se elaboró según la historia para recibir a Agustín de Iturbide, hospedado en el Palacio Episcopal, ahora edificio de Correos y Telégrafos, para la jura solemne de la indepen- dencia con lo que colocó a Puebla como la pri- mera ciudad Independiente. El documento se imprimió en el Periódico la Abeja Poblana. Este acto que marcaría la Independencia de Mé- xico, debía ser recordado, para ello se elabo- ró un platillo con ingredientes de temporada: chiles poblanos, frutas, nuez de castilla, frutos secos y carne. El momento histórico ameritaba de una presentación que simbolizara el signifi- cado de dicho escrito. Así que los chiles rellenos con los ingredientes y capeados son bañados en salsa de nogada y rociados con granos de gra- nada y como toque final unas hojas de perejil. Cada año en los meses de agosto y septiembre se preparan los chiles en nogada, en hogares, restaurantes y mesones poblanos. Como su- cede en casi todo, cada ama de casa y chef va variando los ingredientes a fin de darles su to- que final. Hoy queda saborear un platillo de temporada, de los protagonistas de los hechos históricos sólo quedan en el recuerdo, en libros que les mencionan. Quizá algún día otros hombres y mujeres realicen actos que inspiren un platillo para recordar la fraternidad, la igualdad y la libertad. Miguel Peraza. Fuga. Madera, hierro, cobre y otros materiales. 2.10 x 1.70 x0.70 m. Colección particular. 2019 Fotografía: León Felipe Chargoy
  • 5.
    diciembre, 2021. N°10 5 INFLUENCIA DE YANGA EN LA INDEPENDENCIA Olivia Sesma Rascón V iví en la hacienda la Candelaria, hoy Potrero Viejo, Veracruz, a 5 kilóme- tros del municipio de Yanga. Me lla- maba la atención las cárceles o maz- morras que había ahí, porque fue lugar de movimiento de negritud. Cuando crecí comencé a investigar. Los negros vinieron a la Nueva España, como esclavos. A la llegada del primer virrey, los ne- gros eran muy numerosos en la Colonia, tanto por los que llegaban legalmente, como por los que se introducían de contrabando de África. Muchas ocasiones cuando eran sorprendidos los barcos con este tipo de cargamento, preferían arrojarlos al mar antes que ser multados. Los negros que huían, recibían el nombre de ci- marrones, por lo regular buscaban lugares inac- cesibles y en zonas montañosas para vivir libre- mente, ahí fundaban los llamados palenques. A los esclavos negros se les ponían dos marcas con hierro candente: en el pecho y en el bra- zo. Sus amos les azotaban cruelmente y tenían sobre ellos derecho de vida y de muerte. No podían desempeñar cargos ni empleos públicos. Carecían de toda clase de garantías y para evi- tar sublevaciones se les sometía a leyes muy crueles: no se les permitía tener casa propia, debían servir en el seno de una familia o te- ner un oficio, no podían usar armas, so pena de perder la mano, ni salir de noche: no podían reunirse tres con ningún motivo, ni para asistir a un sepelio. Esta situación provocó, en 1609, la rebelión de los negros encabezada por Yanga, y que dio por resultado la fundación del primer pueblo libre de la Nueva España: San Lorenzo de los Negros, en 1630. A pesar de esto, en la Miguel Peraza. El faro de la vida. Madera, bronce, vidrio y otros materiales. 2.28 x 0.87 x 0.83 m. Héctor Gutiérrez Machorro. 2015 Fotografía: León Felipe Chargoy
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    Revista Filigramma 6 región ydurante dos siglos más, siguió habiendo esclavismo. Desde el inicio de la guerra de Independencia, un anhelo insurgente fue la abolición de la es- clavitud. Hidalgo a su paso por Valladolid expidió un decreto con ese fin, y después expidió otro en Guadalajara. La región de Córdoba estaba llena de trapiches paneleros, alimentados por cañaverales trabajados por una cantidad de ne- gros y mulatos esclavos, encontrando estos su oportunidad para luchar por su libertad. A prin- cipios de 1812, los esclavos de las haciendas de la región se sublevaron alistándose en las filas de Don Mariano de las Fuentes Alarcón, cura de Maltrata, que luchaba por el rumbo de Orizaba y Córdoba. Ese año, Francisco Severiano Gómez (nativo de Quimixtlán), comisionado por Morelos entró a servir en la hacienda del curato de San Juan de la Punta (hoy Cuitláhuac). El 5 de marzo de 1812 sublevó esclavos negros y mulatos que aprisionaron a Don Pedro de Aragón, dueño del trapiche de San José de Abajo y a sus dos hi- jos. Continuaron hacia la hacienda la Candela- ria (Potrero Viejo), donde se detuvieron con la intención de fusilarlos, pero el día 7 de marzo fueron asaltados por la guarnición de Córdoba, huyendo todos los negros y mulatos. “Severiano Gómez les hizo frente y fue herido y preso. El 8 de marzo fue pasado por las armas junto con el negro José Alvino, y destrozados sus cuerpos, se repartieron en las fincas para escarmiento de los esclavos”. (Blazquez Domín- guez, Carmen. Veracruz) Iniciada la rebelión de los esclavos en la ha- cienda de El Potrero (la Candelaria), ésta se ex- tendió a los trapiches cercanos, como los de: Guadalupe y San Nicolás. Para impedir que se propagara la rebelión, la guardia de Córdoba sa- lió de la ciudad para enfrentarse a los insurgen- tes. Agustín Portas se les adelantó, llevándose en la noche del 30 de abril a los esclavos que quedaban en la región. La guardia temerosa se atrincheró en el trapiche de San José de Tapia. Les pareció a los dueños de trapiches, que ya era tiempo de volver a encerrar en sus mazmo- rras a los esclavos, y cometieron muchos atro- pellos contra ellos como el de Manuel Flores que incendió las casas de los negros en el Potrero, y con Mariano González, y Bartolo Moreno, fusila- ron allí mismo a José Toribio, sin permitirle que se le administraran los Sacramentos. Después de la guerra de Independencia el va- lor de los esclavos se devaluó, de tal manera que podían pagar ellos mismos el precio de su libertad, a veces ocurría que sus familiares u otras personas pagaban su emancipación. Poco a poco se fueron convirtiendo en trabajadores asalariados de las haciendas de la región. Miguel Peraza. Línea de Tiempo. Bronce, latón, y hierro. 60 x 25 x 5 cm. Colección privada. 2019 Fotografía: León Felipe Chargoy
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    Revista Filigramma 8 LA ESCULTURAAUTOPOIÉTICA DE MIGUEL PERAZA MENÉNDEZ: DESDE UNA PERSPECTIVA PSICO-NEUROLÓGICA Enrique Canchola Martínez Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa Ciudad de México E n el presente artículo se pretende analizar desde las neurociencias la escultura de Miguel Peraza Me- néndez, escultor mexicano perte- neciente a la tercera generación de una familia de destacados escultores, tam- bién conocido como el escultor de univer- sidades. La escultura de Miguel Peraza, por su construc- ción, induce un placer sensorial muy importante que permite construir elementos de experiencia mental que evocan la emoción y la conciencia cognitiva ontogenética virtual, sincronizando la actividad cerebral, inductora de sentimientos que constituyen una utopía a la acción real del movimiento del inconsciente que se queda atra- pado en los espacios de la morfología escultural. La escultura de Miguel Peraza tiene el poder neuropsicológico de conectar muchos sistemas neuronales, relacionados con un afecto multi- dimensional de patrones endocrinos autóno- mos moduladores de eventos motores de placer acompañados de experiencia cognitiva subjeti- va. Por donde el pensamiento se encarna en la escultura misma, formando la base del aprendi- zaje emocional adaptativo, o dicho de otra ma- nera, la escultura de Miguel Peraza repre- senta una respuesta emocional coherente con elementos codificadores superiores para los significados emocionales cons- cientes e inconscientes. Desde el punto de la neurociencia, la escultura de Miguel Peraza permite establecer una cone- xión entre los sistemas de integración neuro- nal arcaicos y modernos, donde habita el yo, la consciencia y la supra consciencia. Por otra parte, la escultura de Miguel Peraza despierta una emoción afectiva que cons- truye estados emocionales subjetivos lla- mados qualia, que admiten interpretaciones profundas intrínsecas del pensamiento con gran valor psico-sensorial, con un significado perso- nal a través de la reproducción de imágenes del yo activo, que transporta al cerebro a la per- cepción de lo lleno y lo vacío virtual provocando conceptos integradores psicosociales que son cruciales para el procesamiento emocional. Asimismo, la escultura de Miguel Peraza permite asociaciones mentales personales entre el ob- servador y el objeto, extendiendo la riqueza de los qualia y sus aspectos relacionales con el sis- tema integral de las propiedades centrales de la conciencia, y con la extensión de la conciencia a la memoria del observador para construir un có- digo mental que se va auto construyendo para generar imágenes senso-perceptuales en el ce- Miguel Peraza. El Corsario (Detalle). Latón lámina de cobre y bronce. Yacob Y Edith Yaish. 2015 Fotografía: León Felipe Chargoy
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    diciembre, 2021. N°10 9 rebro, en dónde las imágenes decodificadas, procesadas y reconstruidas representan la na- turaleza diferencial del yo ubicado posiblemente en una conciencia efímera que da continuidad a la conciencia extendida y su relación con la escultura observada. Las esculturas de Miguel Peraza reúnen un con- junto heurístico consciente e inconsciente de belleza excepcional que inducen titileos menta- les adictivos y reflexivos que se integran en las áreas perceptuales del cerebro y sus conexiones con las estructuras límbicas, donde se cimienta el conocimiento sin palabras del mundo y donde las interacciones con el mundo se da por la ana- logía con el objeto observado, que intrínseca- mente tiene la capacidad esencial para generar imágenes mentales en todas las modalidades sensoriales y plasmar una conciencia extendida para lo cual sólo se requiere la interacción emo- cional con la imagen real o conjeturada. En la obra escultórica de Miguel Peraza se ad- vierte la auto representación psico-cerebral que expresa eventos autobiográfico mediante imá- genes representativas de la vida individual, con figuras que representan en forma especular un pasado que se recuerda y en un futuro mental que se anticipa, mediante las asociaciones emo- cionales personales plasmadas en su escultura. Desde el punto de vista neurofisiológico, la es- cultura de Miguel Peraza induce imágenes cere- brales estero espaciales, que se van sucediendo e intercalando en distintas estructuran de la cor- teza cerebral sensorial, límbicas, tallo-cerebelo- sas o talámicas, dependiendo del movimiento de los elementos esculturales, del ángulo es- pacial percibido o del lleno o vacío observado, ocasionando una respuesta psico afectiva y una respuesta neurovegetativa que modifica la es- tructura endopsíquica del observador, regulando la descarga de la pulsión según las condiciones de la realidad construida y del placer obtenido por medio de la escultura observada. La escultura de Miguel Peraza con sus peculia- ridades autopoiéticas, de abstracción, movilidad perceptual y juego mental visual del lleno y el vacío y su vinculación del yo con el objeto, pro- duce estímulos supra normales que obligan al cerebro a construir una neurofenomenología de la forma la profundidad y el color de la obra ob- servada, obligando a que el pensamiento enac- tivo agrupe los diferentes elementos de la obra y se activen redes neuronales para atrapar el mensaje subjetivo implícito en la escultura. A manera de conclusión diré: la escultura de Miguel Peraza tiene la capacidad de atra- par poderosamente la atención porque su obra produce una actividad cerebral muy elevada al tratar de encontrar las diferen- tes imágenes y bosquejos figurativos men- tales, que producen el agrupamiento de los diferentes elementos que conforman el corpus escultural, que contiene elementos filosóficos, antropológicos, psicológicos y evocaciones de la inteligencia artificial. Nota: El autor agradece al Dr. Abel Pérez Rojas, Director de Sabersinfin.com, por la revisión del texto. Lecturas: Emoción y conciencia Arte y cerebro En: Estudios acerca de la conciencia. Tomo II García Hernández, O.M. Alemán, V. Delhumeau G. Ramírez Tole- dano, O. México 2007. Enrique Canchola Martínez es Médico Cirujano por la Universi- dad Nacional Autónoma de México, es Especialista en Neuroendo- crinología Experimental en el Centro Médico Nacional del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde trabajó como neuroen- docrinólogo. Miguel Peraza. Fuga (detalle). Madera, hierro, cobre y otros materiales. Colección particular. 2019 Fotografía: León Felipe Chargoy
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    Revista Filigramma 10 P arecía monólogoya que nunca pude percibir la voz del prisionero en ese rato en el que me mantuve haciendo figuras de humo con el cigarro. Al terminar la sesión, el director salió con un rostro descompuesto por la ira. Se apresuró a reunirse con los demás miembros del equipo para discu- tir futuras acciones, me dejó a mí a cargo de la vigilancia. Ingresé a la celda por pura curiosidad. No dejé de sentir pena por el hombre al verle en tal estado de indefensión. Estaba sentado con las manos esposadas por atrás, mirando hacia el suelo. Tomé una silla y me senté frente a él, y entonces me dirigió la mirada. Observé que en la mesa contigua había números de la revista Hermes. Tomé un ejemplar para examinarlo. La portada estaba dedicada a uno de los artículos de Pimentel, en donde se veían unas luces con fondo oscuro que eran difíciles de distinguir de unos fanales de automóvil en la noche. El títu- lo decía Ovnis en Ciudad Juárez. Más claves en torno a las muertas. Estuve hojeando su conte- nido por unos momentos. Luego me acerqué a él para quitarle las esposas y le ofrecí un ciga- rro. Yo encendí otro mientras veía cómo le tem- blaban las manos, haciendo que le fuera difícil llevarse el cigarrillo a la boca. Había muchos as- pectos de la cultura mexicana que desconocía, y francamente ignoraba: ¿Si aquí? los magos y charlatanes tenían que creer sus falsas doc- trinas por falsas que fueren. Nos miramos por largo rato hasta que se atrevió a preguntar: - ¿Qué va a pasar conmigo? - Eso dependerá…- Respondí con mi español mejor que el de Harry. Y abriendo otra vez la re- vista comenté que él no estaba aquí por sus ex- céntricas ideas acerca del fenómeno OVNI, sino por mencionar nombres que no debían ser re- velados. En sus escritos mencionaba a nuestros contactos en el gobierno y la policía mexicanos. Además de que los implicaba peligrosamente en el asunto de Ciudad Juárez. Lo que queríamos era conocer el nombre de su informante en la organización. Traté de convencerlo de que más valía que cooperara. Mientras le explicaba la si- tuación, noté que su nerviosismo aumentaba. El miedo apenas lo dejaba hablar. Al concluir me levanté para rondar por el cuarto y esperar así una posible respuesta. Pi- mentel preguntó si éramos de la milicia. - La gente del ejército siempre tiene una marca. – Me dijo. Entonces me senté otra vez frente a él. - ¿Sabes qué es un asesino serial? Es uno de- los peores monstruos que pueda haber. Durante mucho tiempo estudiamos su conducta. Nues- tros criminalistas registraron cada detalle de su manera de operar, de su conducta, motivaciones y formas de matar. Son las máquinas de matar más perfectas que hay. Dotados de una inteli- gencia superior al promedio. Pero usted cayó en el juego, porque se dedicó a difundir rumores de extraterrestres asesinos. En ese momento Williams y el director Harry irrumpieron en el cuarto. Tenía que retirarme para dejarlo en manos de ellos. Al levantarme del asiento, Víctor me agarró del brazo por unos instantes. - No soy más que un títere… Regresé a mi puesto para escuchar los gemidos que después vendrían de la celda, sin embargo, no podía dejar de pensar en lo último que me había dicho el periodista. Había algo perturba- dor en sus palabras. ¿Qué habría querido decir? Se decidió la ejecución del prisionero a las doce de la noche. Yo seguía sentado en el mismo lu- gar. Leía el Washington Post cuando vi a Craig acercarse a la puerta preparando su arma. Des- de entonces todo se volvió borroso. Sin sentido. Solo conservo la memoria de algunas cosas que pasaron después. Recuerdo a Williams correr hacia nosotros, gritando que Pimentel se había salido de la celda. Luego vino aquel terrible so- nido de campanas que nos aturdía. Aquel sonido era como si campanas de varios tamaños, cien- cuentos AGENTE ENCUBIERTO (Segunda parte) Nicholas Gutiérrez Pulido
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    diciembre, 2021. N°10 11 tos de ellas, resonaran al mismo tiempo. Una figura gigantesca, monstruosa que se asomaba por la ventana. Lo último que recuerdo era que estábamos fuera del almacén y que Harry le dis- paraba a algo. Luego me veía corriendo en la nieve. Y eso fue todo. Víctor Pimentel siguió publicando como si nada hubiera pasado. Y ahora mi cabeza pende de un hilo. Por un lado, la Agencia sospecha de mí, y por el otro, alguien me utiliza. De una cosa es- toy seguro y es que Víctor Pimentel es un cadá- ver viviente, con dos disparos en el pecho y que está siendo preservado para ser movido por los hilos de una mano inconmensurable. SUEÑO ENTRE PAREDES Luis Manuel Pimentel E ran las diez y media de la noche cuando me disponía a dormir. El día había es- tado caluroso y con el recuerdo de ella, que me taladraba la memoria, no podía concentrarme. Pensaba en su bella y esbelta figura mientras hacía la cola en el banco para pagar el alquiler, o tomando un café en la panadería, cargando las bolsas luego de ir al supermercado, comprando el periódico, caminando de la sala a la cocina mientras preparaba alguna infusión, la de man- zanilla en especial que la ayudaba a dormir más tranquila. Situaciones que se repetían en mi psi- que, mientras el deseo fantasmal de tenerla era más afín con mis sentidos. Un día llegó repentinamente de visita. La veía deslizarse por la habitación con sus sandalias playeras y una falda azul que le compró a una amiga que la trajo de la India, con una franela blanca de escote largo que mostraba su espalda como un gran lienzo natural. Medio distraída, colocó encima de la biblioteca los libros que traía en los brazos y de un movi- miento colocó su cartera en el perchero. Ese día parecía muy enamorada, me abrazó con cariño y me dijo al oído que intuía algo de mí, sobre cosas de la escritura que iba a empezar a reve- lar muy pronto. Subió los labios hasta los míos y comenzó a leerme un poema que yo había escrito y dejé por descuido sobre la mesa: Marea sostenible, barco que nos mueve por la noche. Miradas fugaces al horizonte, temblores espirituales que me contagia que te contagian hablando por los poros. Con risas tenues sudamos en el círculo de gracias pasionales, tus largos brazos que desean atrapar el fuego en plena Sierra, labios que te besan. Terminó la lectura en un beso profundo, que se fundió en la misma esquina de la cama, donde habíamos estado tantas veces revolcándonos como cachorros en un tiempo fuera de la ga- laxia. Luego quise ir más allá y pretendí tener una conversación de los que nos pasaba en la apa- rición de este sueño. Indagar en esa forma de trazar la luna mientras se dejaba comer por el sol. Ella caminaba por el pasillo de la casa donde la miraba y le sugería: “La luz, con un solo movimiento, puedes apagarla” y terminaba analizando aquel mensaje como metáforas abs- traídas de otros mundos ajenos a la carne con la que tanto nos identificábamos, y entonces, re- sultaba aquella sentencia siendo otra cosa que yo no había dicho, y por eso, precisamente por eso, fuimos prendiendo y apagando la luz de este sueño, mientras yo seguía mordisquean- do tus nalgas y comiéndomelas como el gran manjar. Poco a poco te fui tragando, hasta que desperté contigo a un lado.
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    diciembre, 2021. N°10 13 galería MIGUEL PERAZA E scultor de universidades. Ha expuesto en: Colombia, Chile, Francia, Emiratos Árabes Uni- dos, España, Países Bajos, USA, Costa Rica, entre otros. 46 años de trabajo y más de 80 obras públicas, lo más reciente: Dos Llamas (100 años del Club Rotario Ciudad de Mé- xico, 2019 -20021), Cubo de Guízar (Universidad Biomédica Rafael Guízar y Valencia, Xalapa, Veracruz, 2016) y El navegante (Instituto de Geografía, UNAM, 2013). Además 1,515 obras de caballete y 35 exposiciones individuales, la más reciente: Estructuras Dinámicas en el Museo Federico Silva, SLP (2016). De las 17 exposiciones colectivas en las que ha par- ticipado se destacan Umbrales del Tiempo en la Galería El Ahuehuete (2017) y Sin Comisario en el Museo de Arte Moderno del Estado de México (2015-2016). También imparte clases y edita libros, escribió (en coautoría con J. Iturbe) El arte del mercado en arte (1990) que está en su quinta edición. Miembro del Sistema Nacional de Creadores 2021 – 2023, Candidato al Premio Na- cional de Ciencias y Artes a propuesta del ITAM, el Tec de Monterrey y la Universidad Tecnológica de León (2005), y ganador del Ariel a la Dirección de Arte por la película Bienvenido-Welcome de Gabriel Retes (1995), entre otros muchos reconocimientos.
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    Miguel Peraza. Solen Fuga: Latón, cobre y madera Colección particular. 2019 Fotografía: León Felipe Chargoy Columna de vacío, última versión. 1.40 x .40 x .35 m. Yacob y Edith Yaish. Israel 2019 Fotografía: León Felipe Chargoy
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    Miguel Peraza. MundoRueda. Madera, lámina de cobre, fierro y aluminio. Colección particular. 2015 El Faro de la Vida. Madera, bronce, vidrio y otros materiales Colección particular. 2015 Fotografía: León Felipe Chargoy
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    Revista Filigramma 16 Fotografías detoda la página son detalles de Génesis. Madera, cobre, aluminio, bronce y otros materiales. 3.00 x 2.51 x 0.60 m. Yacob y Edith Yaish. 2015 Fotografía: León Felipe Chargoy
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    diciembre, 2021. N°10 17 género híbrido EL ESPIGUERO Leticia Díaz Gama S i pudiera escoger a dónde ir cuando muera; sería al rancho de la abuela. Volver para siempre, soñar para siempre y que ella cierre la puerta. Con los sentidos en plenitud y sin el influjo del tiempo, pude grabar en mi memo- ria el paisaje de aquella inmensidad que surca- ba la casa de la abuela. Sus noches silenciosas tendían sobre El Espiguero un manto diferente cada noche: a veces sábana tejida con hilos de plata, luego hechizo de mar en un hermoso tono azul profundo, espeso y oscuro. Los cielos del rancho arropaban la dulcísima soledad. El camión se detuvo a la orilla de la carretera ante un camino de tierra suelta. Los árboles ali- neados parecía que estaban ahí para recibir a sus contados visitantes. La felicidad y el sol del mediodía plegaron mi frente. El sendero se abrió y fue un pecho ansioso. In- terpreté la tierra ardiente quemando mis pies, su voz ansiosa me llamó a este sitio de nos- talgia. Nadie para observar mis muecas, nadie para el obligado protocolo. Pude volar, pero, de- cidí correr. Mi corazón se hizo escuchar al tala- drar la tierra con impaciencia. Entrego mi ser a la madre naturaleza, ella me toca con sus ma- nos de aire, la paz canta y gozo de la belleza. El verdor inflama las copas de los árboles y la fuerza del maguey se distiende infinitamente. El sol encendió el horizonte y en un recodo del camino vi a mi abuela coronada con su trenza azabache, abrió los brazos y desplegó su alma, su espacio. En la cocina de humo saludo a doña Lupe. Enclavada en el monte de su falda parece que no siente el comal de barro que lanza lenguas de fuego; levanta la cabeza, sonríe y sus pómulos se adelantan: ─ ¡Niña, que bonita estás! Sus deditos de bronce hacen exhalar el vientre de la tortilla, la salpica de sal, luego la enrolla para ofrecerme la bondad de esta tierra. Del molcajete brota la salsa y la olla de frijoles aromatiza la casa. La sed se apaga con la bebi- da sagrada del Agave. La tarde llega para arroparnos con su cielo añil: preludio del sueño, ocaso de la realidad. La abuela descansa en cada palabra, sus silen- cios dialogan con las sombras escondidas en la noche prematura. Sus labios abren los capullos, las historias. La luz del quinqué se consume y su rostro de humo me hipnotiza. Alguien arrastra el alba por la casa, es el esposo de la abuela, tlachiquero por herencia. Son las cuatro de la mañana, hora de ir a libar el alma del maguey. Se llenan los jarros con chisguetes de la ordeña. Estamos listos, vamos rumbo al tinacal. El tlachiquero y yo, caminamos durante dos ho- ras, apadrinados por el sol ardiente. El jumento no se dejó montar, lleva en sus an- cas el acocote lleno de aguamiel. La gente pasa a nuestro lado ganándonos tra- mos de camino; son fuertes, mezcla de su mis- ma tierra, resultado del coloquio amoroso con este sol pasional. Las mujeres llevan en los brazos tenates de tor- tillas y atada en la cintura la garrafa. Con el trajín el sudor. Con el pulque el hechizo, algodones a los pies la grava roja. A las mujeres no se les permite entrar al tinacal, su presencia estropea el proceso de la bebida de los dioses. Suerte de ser la sobrina del mayordomo. Rechina la puerta y a fuerza se abre, procuro disculparme asumiendo una actitud tímida. La gran bodega resguarda tinas de madera que desbordan cascadas espesas y blancas. Creo soñar al ver a mi abuela; escucho su voz embriagadora que dice: ─Estas aquí, tus ojos parten la oscuridad. Hom- bre, mujer, sueño y dualidad. Terminaron las vacaciones; hay nostalgia en la despedida. La abuela me abraza, persigna mi cara, mi pe- cho. Sus lágrimas mojan nuestras manos que enlazadas hacen pacto de atravesar la distancia. ─Abuela, te escribiré. ─Hija, graba esto en tu memoria: Rancho “EL ESPIGUERO”, domicilio conocido, vía Calpulalpan, Españita Tlaxcala. Por la ventana del autobús veo el devenir ver- tiginoso de los árboles y las casas que huyen desdibujando el paisaje. Aquí, la línea que divide al tiempo. Llego y otros se van. La puerta gira en un solo sentido, ¡hacia atrás jamás!
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    diciembre, 2021. N°10 19 poesía La cocina de mi madre Sarahí Jarquín Ortega A la vieja cocina de mi madre regresé una tarde. Sabores y aromas dormidos despertaron mis recuerdos. Las cenizas del maguey exhalaron aromas de agua miel. El jarro de remedios; olor a hiel. Vestigios requemados en cazuelas de los guisos, guardaron el olor de la hoja santa y del chamizo. Costras de mole y salsa de tomate estaban pegadas al metate. El comal con aroma de maíz tostado, revivió en mi memoria la sonrisa de mi madre preparando la cena a mis hermanos y a mi padre. En la palma del tenate estaba preso el aroma de tortillas, que avivó mi nostalgia y abandono. Chorizos resecos colgados del mecate, eran botín de hormigas y columpio de polillas. En el fondo de los jarros, gajos resecos de café y chocolate me sonrieron y me hicieron recordar su tibieza en mis noches frías. La olla de la abuela, otrora preñada de agua estaba con el vientre seco. De la iguana, entre las brasas vestigios de su carne en las tenazas revivió mi compasión, cuando desollado dolor voló en cenizas. Apagado fogón esperaba mi regreso, con nostalgias en aromas presos en la vieja cocina de mi madre consolé mi llanto. Un poema que resista el olvido que hidrate en la resaca que sea impermeable a la tirria que cubra del sol en el páramo que inmunice del coronavirus que esté blindado a las balas que perdure al pasar de los años que sea pegamento ultra fuerte que sea balsa en el Caribe y patera en el Mediterráneo que atrape el viento y libere mariposas que sea catarsis y freno que sea homenaje y epitafio que sea brújula en la Zona del Silencio que perfore Matrix un poema de esos es el sueño de todo bardo y la utopía que me mantiene a flote por un poema de esos escribo por un poema de esos sigo Por uno de esos Abel Pérez Rojas
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    Revista Filigramma 20 Del costumbrismo LiliaRivera Costumbre, costumbrismo; ¿costumbrita? tradición ejercitada juego de hábitos, repetitivos actos. Líneas de tiempo lanzadas a contrapelo. Sucesión de prácticas, que eslabonando enlazan al largo brazo extendido del pasado que hasta hoy alcanza. Costumbres, costumbrismo; ¿costumbritas? portadoras de hermanamientos, también distanciamiento o controversia. Y la Catrina, allá, aguardándote en la esquina. Sucesión de añosos espejos oxidados, refractando modos de ser; formas de hacer, tipos y estereotipos, reincidencias bordadas en procederes. Y la Catrina, ahí con sus cuencas vacías parada, ¿mirándote en una esquina? Identidades: patrones añejados en licores, tipificando territorios. Estratégicos bordones, golpeadores de cambios. ¿Te importan? ¿Te impactan? ¿Te marcan? Cíclico rastrojo del paso del tiempo; mutilado en papel picado. Costumbres, costumbrismo; ¿costumbrita?. . . Y la Catrina, aguardándote con su plato de tamales y su atole, sentada en una esquina, riéndose, riéndose muy quedito. Mi México Verónica Yamell Mendoza Camino en estas calles que me visten de esperanza me escudriñan pares de ojos que me recuerdan que estoy viva. El Popocatépetl me acaricia con este halo frío y el Iztaccíhuatl pareciera que sueña conmigo... Llevo un vestido de almas por tu historia el pecho lleno de las más cercanas y las nubes de ensueño con lágrimas (a veces) por tristezas y victorias. Empedrados y arenas tocan este corazón vestidos, enaguas, huaraches y manos agrietadas develan orgullo, impotencia y tanto de contradicción... Sigo respirando tu aire desde que he nacido y veré siempre sin dejar de impresionarme: tu belleza que me sofoca tu historia vistiendo atardeceres fríos, noches estrelladas y tus días (mis días) pausando mis suspiros y rebosando mis sonrisas.
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    diciembre, 2021. N°10 21 Made in Macedonio Vidal Sabor, aroma y verde memorias que aún alcanzo a recordar horizonte de milpa, camotes, papas, calabazas, maíz, chiles ADN mexicano ancestral sustento vínculo indisoluble: maíz - chiles chiles de sabroso picor chiles de variopintos y tamaños chiles con denominación de origen desde tiempos de antes de la Conquista chiles crecidos con su ración de abono humano chiles, y dentro de esos chiles sobresale el chile de tamaño mayor ¡Chiles! ¡Orgullosamente poblanos! Chiles que sirvieron de base al platillo que inventaron las monjas agustinas chiles que degustó a su tiempo Don Agustín Cosme y Damián de Iturbide y Arámburu. Inmobiliarios tiempos han cubierto los campos donde crecían los afamados chiles Reserva Atlixcáyotl, Reversa Atlixcáyotl, el precio del progreso la hortaliza de la ciudad de los ángeles se ha ido campos ahora esparcidos en gris inmensos sembradíos de árboles con corazón de piedra lápida donde reza un adiós a la húmeda llanura neón, velocidad, estrés aplastaron los campos de la milpa y del chile — ¿De cuáles chiles lleva patroncito, de los chinos o de los mexicano? los mexicanos son más caros?— Me como diez, me acabo un bote y no me enchilo ¿dónde ha quedado el chile? El auténtico chile se ha ido junto con otros tiempos, junto con otros campos el auténtico chile se fue cuando construyeron la autopista de la insuficiencia alimentaria ¡Tragedia nacional! ¡El chile ha muerto! Ahora son nuevos tiempos tiempos de alta cocina en miniplato y nuevos chiles chiles que vienen atravesando el mar en amarillo chiles de fayuca chiles con sabor a genética chiles con sabor a herbicida chiles Made in… chiles sin chile Chiles enormes solo en forma ¡Chile que ya no pica ya no es chile! El sabor del chile en nogada originario es una tradición que cada día se altera peor aún si los capeas con huevos de ponedoras de a huevo un huevo cada día ¡Huevos de rancho! ¡No es la opción, en capeado es lo máximo! Las granadas de Tehuacán hacen su aporte para levantar al héroe caído hay quienes perpetran chilicidio cuando añaden chantillí a la nogada el crimen se agiganta cuando agregan leche condensada a la nogada lo óptimo es queso de cabra, leche auténtica y nueces de Castilla, en la nogada un toque de Jerez y un poco de mascabado es todo lo que necesita la nogada. Carne molida de las dos y manzanas picadas y peras lecheras picadas, en el relleno duraznos picados, algo de almendras, todo caramelizado también en el relleno mejor aún, si vas a Huejotzingo o Calpan donde el chile aún se halla en resistencia y casas como excelente gourmet y mejor sommelier, concubinato de lujo al paladar, dos chiles en nogada en un plato extendido y una abundante copa de espumoso vino rosa ¡Salud y bon apettit!! Pero si te equivocas y devoras sabor logrado por el largo colmillo de algún chef no olvides de quitarle el parche de pirata a tus chiles, antes de consumirlos. In memorian del auténtico chile poblano
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    Revista Filigramma 22 Fatuidad Jorge A.Rodríguez y Morgado Fácil escribir poesía no requiere mucha ciencia solo conocer un poco de lo que tiene presencia. Él seguro te dará mucha fuerza espiritual para decir lo que piensas a toda la humanidad. Es muy fácil, ya lo he dicho veremos cuál es su esencia. Eso sí, requiere tiempo un poquito de talento y mucha sabiduría para sacarla de adentro Solo seleccionar palabras luego llegar a fundirlas decantar y sublimarlas con su eminente consciencia. Para lograr la gran obra es necesaria la alquimia con eso trasmutaremos versos en oro muy fino. Fácil se puede apreciar escribir es la poseía nos dará la libertad también la inmortalidad. Poesía es la fuerza creadora ésta en el hombre reside solo es sacar de su alma la esencia que le redime. La poesía resume todo lo que el hombre lleva adentro escribir en prosa o en verso produce admirable efecto. Muchos poetas han llegado hasta su templo interior viendo la verdad desnuda en su noble corazón. Es por eso mis hermanos que los quiero invitar a escribir mucha poesía y así poder ensalzar. Si haces esto, seguro, no te vas a arrepentir y toda tu vida plena puede llegar a fluir. Fluir con leyes divinas como lo dicta el Señor para llegar a la cima de tu misión terrenal. Vanidad de vanidades dice el Eclesiastés. Fatuidad de fatuidades dice el Ser descortés. Te pienso Filo Huesca te pienso pero no hay fecha de tu llegada mi fuerza es insuficiente estoy agotado aturdido exhausto necesito un receso una pausa un paréntesis urjo estar en silencio mantener la calma capturar el tiempo entonces tendré lo suficiente para hacerte mío para lograrte estás llegando siento tu vibración tu magnetismo tu quid es hora de tomar tierra de la suma de la síntesis de la fusión expansión eclosión encarnación soy causa y efecto somos uno.
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    diciembre, 2021. N°10 23 Rezo a diario, que así sea por siempre, estés cerca o no de mí, que el siempre y por siempre te encierre en mi puño, para no dejar salir tu perfume de gata en celo; para no dejar nunca, “never forever”, como si el destino hubiera marcado tu sino; en el caminar caricias por acantilado o playa serena, territorio que labró mar de los sargazos. Rezo a diario, siempre por siempre, agradeciendo tu amor de colibrí o de golondrina inquieta, volando por obscenos espacios del hogar que hoy alberga el sueño de lo que es. Ever forever, así sea, en la causa que encuentra ropaje de amantes tejidos de melancolía y desesperanza; ámbar, color de recuerdos que entrelazan arañas y sus hilos; voces que son sólo ruido y rumor: sonoro parloteo, para lo que debería ser territorio intocable, donde el chisme, ajeno a Celestinas de la mala fe no tuviera territorio de olvido; envidia porque nunca han recibido en siglos de vida y tropelías caricias audaces de amantes sonrojados. Ever forever Francisco Javier Estrada Haizita, flor del río Salvador Calva Morales Haizita: déjame tomar tu cabello suave y terso mientras mi sable, cual inflexible mástil, entra y sale una y otra vez de esa ranura apretada y húmeda que escondes como secreto en lo más recóndito de ti. Haizita: me deleito viendo tus glúteos suaves y tensos que ceden ante la palpitación de las yemas de mis dedos; ellos no mienten: se endurecen y disfrutan el jugueteo de mis palmadas suaves y estrepitosas. Haizita: te toco y te palpo con lujuria, mis dedos cual cíclopes de antaño descubren centímetro a centímetro la voluptuosidad derriere divina, obra de arte, hija del mejor orfebre. Haizita: de mis sueños embriagados de lujuria que al pensarte antes de dormir, todas las noches quedan grabadas tus increí- bles formas de ese cuerpo que despierto y junto a mí, me hace vibrar de pasión y lujuria, provocando que mi psique entre sueños te recuerde y sea casi real. Penetración que se repite interminablemente entre vaivenes y bailes de tus opiáceas ancas de mujer; tu dama erecta y mi caballero andante, personajes que nos llevan a los dinteles de la gloria: nos funden y ahogan en el más grande y profundo orgasmo de amor. Haizita: déjame beber de tu río, de ese río que emana de entre tus piernas, de ese manantial que al tocarlo fluye como elixir embrujador de mi ser. Haizita: déjame disfrutar de tus flores junto al río, flores vueltos senos, pechos exuberantes, firmes y calientes que como rosas abiertas al sol se rinden a mi lujuria y pasión.
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    Revista Filigramma 24 escritor invitado M ontevideo,1941. Se desempeñó en la docencia de literatura en Secundaria y en For- mación Docente. Es autor de más de 20 ensayos sobre literatura, crítica y educación. En la última década publicó 9 libros de poesía. Es Miembro de la Academia Nacional de Letras desde 1999 donde fue Secretario y es Presidente de la Comisión de Litera- tura y asiduo colaborador en su Revista. Ricardo Pallares
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    diciembre, 2021. N°10 25 Rumbo incierto esta sola caja que es tan segura de metal y con la cara redonda casi brújula para una tormenta guarda la voz del desquiciado y sabe de muchas creencias sobre el abismo sin brújula para el mar de tormenta el fiero abismo tiene su sapiencia luz en pleno aire donde proliferan el dolor que viene con dos leyendas una sagrada pulpa de verano un silencio consistente e ignorado un nuevo abismo en otra altura un agua primordial que el aire bebe donde ya comienzan las diferencias palabra a palabra late y se cree pandora con algunas sierpes juntas con esmeraldas de camaleón y aire como agua principal y llama incierta así fue un poco antes de que se abriera luego de un navegar despavorido que una materia sola y la energía ya tenían tensión en el vacío Niña en tus ojos hoy me duele el mar y su bóveda de colores neutros donde va callada el ave de sal hoy me duelen tus ojos niña y el mar callados se van el remo y los ojos con vuelo y paisaje / como aire van con nodriza de sufrido cantar niña en tus ojos hoy me duele el mar callados el mar y tu remo van niña en tu mar hoy dueles sin mirar sin mirar hoy nos duele todo el mar Rumbo incierto Niña y mujer Entre los cata-logos de academia valen más los estuches que las lentes valen algunas visiones del mundo y algún eje espiritual de modelo duele la afilada ceguera y su ego que escande siglos con dos alfileres Paradojas
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    Miguel Peraza. ElCorsario. Latón lámina de cobre y bronce. 1.75 x 1.80 x 0.70 cm. Colección particular. 2015 Fotografía: León Felipe Chargoy El Navegante: Instituto de Geografía de la UNAM. 2013 Fotografía: Eduardo Olavarri
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    La fuerza delviento. Madera, latón y cable de acero. Colección particular. 2008 Fotografía: León Felipe Chargoy Miguel Peraza. Línea de tiempo. Bronce, latón, y hierro. 2019 Fotografía: León Felipe Chargoy
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    Miguel Peraza. Génesis Madera,cobre, hierro y bronce 4.00 x 2.40 x .90 m. Yacob y Edith Yaish. 2015 Fotografía: León Felipe Chargoy FILIGRAMMA Revista literaria del Círculo de Escritores Sabersinfin, nuestra intención es promover el hermanamiento creativo y el compartir saberes enfocados en la cultura de paz.