El documento explora el calendario maya, destacando sus dos principales sistemas: el Tzolk'in, que tiene 260 días, y el Haab, de 365 días. Estos calendarios no solo regulaban la vida cotidiana y las actividades agrícolas, sino que también tenían significados profundos vinculados a la cosmovisión maya. Además, se discuten los glifos que representan los días y meses, así como la importancia de la sincronización entre ambos calendarios.