La microcirculación es fundamental para el transporte de nutrientes y eliminación de desechos en los tejidos, siendo su estructura organizada en arteriolas, metaarteriolas, capilares y vénulas. La vasomotilidad regula el flujo de sangre en los capilares de manera intermitente, mientras que el intercambio de sustancias depende de su solubilidad y las características del endotelio capilar. Además, las presiones hidrostática y coloidosmótica determinan la filtración de líquidos en este sistema circulatorio.