El documento describe la ciudad celestial que Dios ha preparado para sus seguidores. Se dice que en la ciudad celestial no habrá más muerte, tristeza, llanto o dolor, y que Dios mismo estará con su pueblo. También se explica que para entrar a la ciudad celestial y vivir eternamente con Dios, las personas deben aceptar el sacrificio de Jesús en la cruz y reconocerlo como su único salvador.