Federico García Lorca vivió en la Residencia de Estudiantes de Madrid entre 1919 y 1930, donde se rodeó de intelectuales y artistas como Dalí y Buñuel. La residencia fue fundamental para su desarrollo literario y artístico. Allí escribió varias de sus obras más importantes y entabló amistades que marcarían su vida y obra. Posteriormente viajó a Nueva York en 1929 antes de regresar a España, donde finalmente fue asesinado en 1936 al inicio de la Guerra Civil.