En el capítulo 3 de 'El gen egoísta', Richard Dawkins discute cómo la evolución del comportamiento social puede entenderse a través de la genética y la selección natural, enfocándose en la teoría de la selección de parentesco para explicar el altruismo. Argumenta que, aunque algunos comportamientos altruistas pueden parecer perjudiciales para los individuos, estos pueden beneficiar a sus genes compartidos con parientes cercanos. Dawkins concluye que la moralidad y la cooperación en humanos podrían haber evolucionado de manera similar a la observada en otras especies, destacando la relevancia de los genes en la conducta social.