Robert Hooke observó células muertas en corcho en 1665 usando un microscopio. En 1838, Mathias Schleiden y Theodor Schwann propusieron la teoría celular, estableciendo que la célula es la unidad básica de la vida y que todas las células provienen de células preexistentes. En 1858, Rudolf Virchow confirmó que las células se originan solo de otras células existentes, completando los cuatro postulados fundamentales de la teoría celular.