LA IGLESIA PRIMITIVA EN EL
IMPERIO ROMANO
En el siglo I de nuestra era, toda la cuenca del
Mediterráneo formaba parte del Imperio creado
por la ciudad de Roma, fundada ocho siglos
antes, en el año 753 a.C.




La fe cristiana, nacida en Palestina
se difundió rápidamente por las
ciudades cosmopolitas del Imperio
Romano.
En estas ciudades descubrimos una presencia de
religiones y cultos, algunos provenientes de las
civilizaciones del Próximo Oriente,




  difundidos gracias al ir y venir de
  comerciantes o viajeros por las vías
  del Imperio.
Algunos romanos volvieron a adorar con renovado
fervor a sus antiguos dioses:


  Júpiter, Marte, Minerva...
Otros buscaron consuelo en la filosofía griega,
ante todo, en el estoicismo.




   El estoicismo enseñaba que el hombre debía
   conformarse con su destino por injusto e
   incomprensible que pareciese.
Muchos se entregaron a los misteriosos cultos
orientales:

   El culto de la diosa
   egipcia Isis y la
   adoración del dios persa
   Mitras cuyo símbolo era
   el toro.




                              Estos cultos
                              prometían la
                              resurrección y una
                              vida de eterna
                              felicidad.
En todo el imperio se
impuso como culto
oficial la adoración del
emperador divinizado.
Para las gentes del mundo antiguo, el
cristianismo supuso una novedad, como también
lo eran las religiones que venían de Persia, de
Egipto o de Siria y los misterios helenísticos...


   Pero ninguno de estos
   sistemas y ritos pudo
   dar una respuesta a la
   angustiosa pregunta
   por el sentido de la
   existencia y el fin último
   de la vida humana.
Jesucristo dejó a la humanidad dos
mandamientos principales:


  “ Amarás al Señor
    Dios con todo tu
    corazón, con toda tu
    alma y con toda tu
    mente".

  “ Amarás a tu prójimo
    como a ti mismo".
Y Jesús dijo como último mandato a sus
discípulos:
“Id por el mundo y anunciad el Evangelio a toda
criatura” (Mc 16,15).

   Los apóstoles
   cumplieron con su
   misión y empezaron a
   predicar la doctrina de
   Cristo primero en
   Palestina y luego en
   otros países.
La   proclamación de la Buena Noticia
es   un mensaje de reconciliación y
de   amor por parte de Dios.

 El éxito de la
 predicación fue
 milagroso. En treinta
 años unos pescadores
 ignorantes lograron
 suscitar una actividad
 misionera imponente.
En este ambiente tan diverso, los misioneros
cristianos dan a conocer a Jesucristo y a su
Evangelio.
   Hombres y mujeres de
   todas las condiciones
   sociales escuchan el
   mensaje y se sienten
   totalmente
   transformados en su
   persona.
Se multiplican las
pequeñas comunidades
cristianas,
en las que todos se
conocen, se ayudan y se
consideran hermanos.
LLEGADA DEL CRISTIANISMO A
ESPAÑA:

 Es posible que el
 cristianismo llegara ya en
 el siglo I a las provincias
 hispanas más
 romanizadas, como la
 Tarraconense y,
 especialmente, la Bética.
 San Pablo manifiesta en
 su carta a los cristianos de
 Roma (Rom 15,19-29) que
 piensa viajar hasta
 Hispania, pero no tenemos
 constancia histórica de a
 realización de este deseo.
La relación de las primeras comunidades
cristianas hispanas con las comunidades
norteafricanas debió de ser importante
   Posiblemente, el Evangelio
   llegó a Hispania, como al
   resto del Imperio, por
   medio de comerciantes,
   viajeros, soldados... que
   venían de Oriente, de Italia
   o bien del norte de África.
   En el año 254 el obispo de
   Cartago, san Cipriano,
   dirige una carta a la Iglesia
   de León-Astorga, con lo
   que deducimos que, en
   esas fechas, la iglesia de
   España estaba ya
   organizada.
Hacia el año 300 se celebró en Elvira
(Granada) un concilio en el que estaban
representadas 37 comunidades de toda la
Península.
  Sus actas nos hacen ver
   las dificultades que
   tenían los cristianos para
   vivir su fe en un
   ambiente aún
   fuertemente pagano.

  Posteriormente, Osio,
   obispo de Córdoba,
   participó en el Concilio
   de Nicea en el año 325.
Durante la primera generación (época apostólica),
el cristianismo no tuvo grandes problemas con las
autoridades romanas;
 Era demasiado pequeño
  para suscitar
  preocupación.

 Por otro lado, la aparición
  de una creencia más
  tampoco inquietaba; en el
  panteón romano había
  cabida para todos los
  dioses.
Pero el cristianismo no era una religión
neutra, sino que implicaba una toma de
actitud ante el sistema político, social y
religioso del Imperio.

   Los cristianos no reconocían más Señor que a
    Jesucristo, negándose a dar culto al
    emperador.
   También se negaban a participar en las fiestas
    populares en honor a los dioses del Imperio.
   Asimismo ponían objeciones de conciencia a
    la hora de alistarse como soldados para ir a la
    guerra y
   tampoco frecuentaban los espectáculos del
    teatro y del circo.
Hubo muchos mártires en Hispania, sobre
todo en las persecuciones de Valerio y
Diocleciano.
   Destacan el obispo de
   Tarragona san Fructuoso, el
   centurión Marcelo en León, las
   santas Justa y Rufina en Sevilla,
   santa Engracia y los
   innumerables mártires en
   Zaragoza, san Vicente en
   Valencia, los santos Emeterio y
   Celedonio en Calahorra, san
   Felix en Gerona, san Cugat en
   Barcelona, san Acisclo en
   Córdoba, los niños Justo y
   Pastor en Alcalá de Henares y
   santa Eulalia en Mérida.
La huella más importante en España y en
el mundo de esta peripecia histórica es
un legado espiritual para quien lo
pueda entender.

 El "amaos los unos a los
 otros", es la causa de que
 millones de hombres y
 mujeres de todos los
 tiempos hayan
 encontrado en el
 ejemplo de Jesús el
 modelo a seguir y el
 sentido de sus vidas.
Esta huella también la podemos encontrar en distintas obras
que estos seguidores de Jesús fundaron a lo largo de la
Historia como:
 Centros de minusválidos,
  de transeúntes, de
  enfermos terminales de
  SIDA.
 Residencias de ancianos.
 Ambulatorios.
 Dispensarios.
 Orfanatos.
 Centros de reeducación
  para marginados sociales:
  ex-prostitutas, ex-
  presidiarios, ex-
  toxicómanos; etc.
Vanessa Beverly Martínez Jiménez, 4ºD

Esteban Fernández Álvarez, 4ºE

Omar García Rodríguez, 4ºE

David Peláez Boto, 4ºE

Iglesia Primitiva

  • 1.
    LA IGLESIA PRIMITIVAEN EL IMPERIO ROMANO
  • 2.
    En el sigloI de nuestra era, toda la cuenca del Mediterráneo formaba parte del Imperio creado por la ciudad de Roma, fundada ocho siglos antes, en el año 753 a.C. La fe cristiana, nacida en Palestina se difundió rápidamente por las ciudades cosmopolitas del Imperio Romano.
  • 3.
    En estas ciudadesdescubrimos una presencia de religiones y cultos, algunos provenientes de las civilizaciones del Próximo Oriente, difundidos gracias al ir y venir de comerciantes o viajeros por las vías del Imperio.
  • 4.
    Algunos romanos volvierona adorar con renovado fervor a sus antiguos dioses: Júpiter, Marte, Minerva...
  • 5.
    Otros buscaron consueloen la filosofía griega, ante todo, en el estoicismo. El estoicismo enseñaba que el hombre debía conformarse con su destino por injusto e incomprensible que pareciese.
  • 6.
    Muchos se entregarona los misteriosos cultos orientales: El culto de la diosa egipcia Isis y la adoración del dios persa Mitras cuyo símbolo era el toro. Estos cultos prometían la resurrección y una vida de eterna felicidad.
  • 7.
    En todo elimperio se impuso como culto oficial la adoración del emperador divinizado.
  • 8.
    Para las gentesdel mundo antiguo, el cristianismo supuso una novedad, como también lo eran las religiones que venían de Persia, de Egipto o de Siria y los misterios helenísticos... Pero ninguno de estos sistemas y ritos pudo dar una respuesta a la angustiosa pregunta por el sentido de la existencia y el fin último de la vida humana.
  • 9.
    Jesucristo dejó ala humanidad dos mandamientos principales: “ Amarás al Señor Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente". “ Amarás a tu prójimo como a ti mismo".
  • 10.
    Y Jesús dijocomo último mandato a sus discípulos: “Id por el mundo y anunciad el Evangelio a toda criatura” (Mc 16,15). Los apóstoles cumplieron con su misión y empezaron a predicar la doctrina de Cristo primero en Palestina y luego en otros países.
  • 11.
    La proclamación de la Buena Noticia es un mensaje de reconciliación y de amor por parte de Dios. El éxito de la predicación fue milagroso. En treinta años unos pescadores ignorantes lograron suscitar una actividad misionera imponente.
  • 12.
    En este ambientetan diverso, los misioneros cristianos dan a conocer a Jesucristo y a su Evangelio. Hombres y mujeres de todas las condiciones sociales escuchan el mensaje y se sienten totalmente transformados en su persona.
  • 13.
    Se multiplican las pequeñascomunidades cristianas, en las que todos se conocen, se ayudan y se consideran hermanos.
  • 14.
    LLEGADA DEL CRISTIANISMOA ESPAÑA: Es posible que el cristianismo llegara ya en el siglo I a las provincias hispanas más romanizadas, como la Tarraconense y, especialmente, la Bética. San Pablo manifiesta en su carta a los cristianos de Roma (Rom 15,19-29) que piensa viajar hasta Hispania, pero no tenemos constancia histórica de a realización de este deseo.
  • 15.
    La relación delas primeras comunidades cristianas hispanas con las comunidades norteafricanas debió de ser importante Posiblemente, el Evangelio llegó a Hispania, como al resto del Imperio, por medio de comerciantes, viajeros, soldados... que venían de Oriente, de Italia o bien del norte de África. En el año 254 el obispo de Cartago, san Cipriano, dirige una carta a la Iglesia de León-Astorga, con lo que deducimos que, en esas fechas, la iglesia de España estaba ya organizada.
  • 16.
    Hacia el año300 se celebró en Elvira (Granada) un concilio en el que estaban representadas 37 comunidades de toda la Península.  Sus actas nos hacen ver las dificultades que tenían los cristianos para vivir su fe en un ambiente aún fuertemente pagano.  Posteriormente, Osio, obispo de Córdoba, participó en el Concilio de Nicea en el año 325.
  • 17.
    Durante la primerageneración (época apostólica), el cristianismo no tuvo grandes problemas con las autoridades romanas;  Era demasiado pequeño para suscitar preocupación.  Por otro lado, la aparición de una creencia más tampoco inquietaba; en el panteón romano había cabida para todos los dioses.
  • 18.
    Pero el cristianismono era una religión neutra, sino que implicaba una toma de actitud ante el sistema político, social y religioso del Imperio.  Los cristianos no reconocían más Señor que a Jesucristo, negándose a dar culto al emperador.  También se negaban a participar en las fiestas populares en honor a los dioses del Imperio.  Asimismo ponían objeciones de conciencia a la hora de alistarse como soldados para ir a la guerra y  tampoco frecuentaban los espectáculos del teatro y del circo.
  • 19.
    Hubo muchos mártiresen Hispania, sobre todo en las persecuciones de Valerio y Diocleciano. Destacan el obispo de Tarragona san Fructuoso, el centurión Marcelo en León, las santas Justa y Rufina en Sevilla, santa Engracia y los innumerables mártires en Zaragoza, san Vicente en Valencia, los santos Emeterio y Celedonio en Calahorra, san Felix en Gerona, san Cugat en Barcelona, san Acisclo en Córdoba, los niños Justo y Pastor en Alcalá de Henares y santa Eulalia en Mérida.
  • 20.
    La huella másimportante en España y en el mundo de esta peripecia histórica es un legado espiritual para quien lo pueda entender. El "amaos los unos a los otros", es la causa de que millones de hombres y mujeres de todos los tiempos hayan encontrado en el ejemplo de Jesús el modelo a seguir y el sentido de sus vidas.
  • 21.
    Esta huella tambiénla podemos encontrar en distintas obras que estos seguidores de Jesús fundaron a lo largo de la Historia como:  Centros de minusválidos, de transeúntes, de enfermos terminales de SIDA.  Residencias de ancianos.  Ambulatorios.  Dispensarios.  Orfanatos.  Centros de reeducación para marginados sociales: ex-prostitutas, ex- presidiarios, ex- toxicómanos; etc.
  • 22.
    Vanessa Beverly MartínezJiménez, 4ºD Esteban Fernández Álvarez, 4ºE Omar García Rodríguez, 4ºE David Peláez Boto, 4ºE