Inglaterra buscó expandirse a territorios en África para obtener recursos naturales y mercados que impulsaran su crecimiento económico. Adquirió territorios en África desde donde extrajo minerales para su industria y donde estableció mercados para sus productos manufacturados. A cambio, Inglaterra ofreció trabajos y comercio a los africanos, además de propagar su cultura y religión. Esta expansión permitió a Inglaterra crecer como potencia mundial al acceder a recursos y mercados de