La expansión japonesa abarca el período de expansión territorial y militar de Japón desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, incluyendo la anexión de Taiwán, Corea y la ocupación de varios países durante la Segunda Guerra Mundial. Este imperialismo se divide en tres fases: la expansión en Asia Oriental, la ocupación de territorios del Pacífico, y la participación en la Segunda Guerra Mundial, donde Japón sufrió importantes derrotas que llevaron a su rendición en 1945. La expansión, impulsada por la modernización durante la restauración Meiji, finalizó con la amenaza de bombardeos atómicos y el eventual fin de su imperio.