La impresión se originó en China en el siglo VI d.C. con la invención de tipos móviles de arcilla y madera. En el siglo XV, Johannes Gutenberg introdujo los tipos móviles de metal en Europa, revolucionando la imprenta con la producción de la Biblia con más de un millón de copias. La impresión continuó evolucionando, con métodos como la impresión offset y luego la impresión láser de Xerox Corp., permitiendo mayores volúmenes y calidad de impresión.