Los actuadores hidráulicos transforman la presión de un líquido, generalmente aceite, en fuerza mecánica a través de cilindros e hidromotores. Se usan cuando se requiere alta potencia para mover cargas pesadas, y tienen ventajas como alta fuerza, precisión y respuesta rápida, aunque también presentan desventajas como posibles fugas. Los principales tipos son cilindros hidráulicos simples y de doble efecto, e hidromotores rotatorios y oscilantes.