La investigación preparatoria del Ministerio Público busca reunir elementos de convicción sobre hechos delictivos para determinar la formulación de acusaciones o el posible sobreseimiento. Este proceso implica la colaboración de diversas instituciones y se desarrolla en fases específicas, siendo su duración generalmente de 120 días, prorrogables en casos complejos. Durante la investigación, se respetan derechos del imputado y se llevan a cabo diligencias clave como declaraciones, pericias y pruebas documentales.