El documento define la profesión como una ocupación remunerada que conlleva responsabilidades sociales y éticas. Mientras que un oficio se refiere a la actividad en sí, una profesión requiere el desarrollo constante del conocimiento dentro de un marco ético. El documento también contrasta el derecho y la moral, señalando que aunque comparten características como jerarquías de valores y reglas, la moral se enfoca en el perfeccionamiento interno mientras que el derecho mantiene el orden social.