La crisis económica mundial de 2008-2012 comenzó en 2008 en Estados Unidos y se originó debido a factores como los altos precios de las materias primas, la sobrevalorización de bienes raíces, y una crisis crediticia e hipotecaria. Afectó principalmente a los países desarrollados y tuvo consecuencias como la caída de los mercados de valores estadounidenses a finales de 2007 y principios de 2008.