La ley mexicana reconoce los siguientes derechos fundamentales de los niños y adolescentes: 1) el derecho a la vida, supervivencia y desarrollo integral; 2) el derecho de prioridad, donde sus intereses deben considerarse antes que los de los adultos; y 3) el derecho a la identidad, a vivir en familia, a la igualdad sustantiva y a no ser discriminados.