La percepción social involucra los procesos a través de los cuales las personas se entienden entre sí y forman impresiones. Estas impresiones iniciales se basan en atributos superficiales y pueden verse influenciadas por sesgos culturales y de motivación. Al explicar el comportamiento de otros, las personas tienden a atribuirlo a características internas a través de procesos como la teoría de la atribución. Una vez formadas, las impresiones iniciales son difíciles de cambiar a pesar de nueva evidencia.