Pepe perdió su cabello con el tiempo a pesar de probar numerosas pomadas y remedios caseros. Esto le hizo perder su buen humor. Su esposa Ana compró plantas y abono, lo que dio a Pepe la idea de ponerse abono en la cabeza para hacer crecer hierba. Funcionó y pronto muchos vecinos imitaron a Pepe cultivando hierba y flores en sus cabezas, aunque esto les causaba problemas cuando querían tumbarse en el campo.