1. La vida cristiana se describe como una carrera que requiere despojarnos del pecado y correr con paciencia, enfocándonos en Jesús como nuestra inspiración para no desanimarnos.
Texto Bíblico: Hebreos12:1-3
1 Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos
también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia
la carrera (Griego Agón, agonía) que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor
y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando
la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad, pues, a aquel que
soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os
desaniméis en vuestro corazón.
Introducción:
Supongamos que el Comité de Olimpiadas lo visita a usted a su casa. Estas personas le
informan que usted ha sido seleccionado para participar en las siguientes Olimpiadas. El Comité
piensa que usted tiene lo que se necesita para triunfar. Esto lo tomo a usted por sorpresa
porque las únicas carreras que usted ha ganado últimamente son las de haber quien come más
Gansitos marinela. Hace unos meses usted se propuso salir a correr, pero lo más lejos que llegó
2.
fue a mediacuadra de su casa, y se regresó convencido de que el ejercicio era del diablo. De
hecho, las veces que sale a colocar el bote de basura para que se lo lleve Setasa regresa
completamente bañado en sudor, y usted en su mente está convencido que eso puede sustituir
a una clase de aérobicos.
Pero, ya pensando las cosas más tranquilamente, a usted le agrada la idea de ir y competir por
la medalla de oro. ¿Qué tal si en verdad tengo lo que se necesita para triunfar? ¿Qué tal si en
realidad puedo concentrarme y entregarme completamente para obtener el primer lugar? Y
comienza la entrega total para lograr su objetivo. Inicia la pasión. No hay otra cosa que tome
lugar en sus pensamientos más que la carrera. Es su pan diario. Con cada día que pasa usted
mejorando. Su aguante y resistencia van mejorando. Su velocidad y su ritmo van mejorando.
Con cada día que pasa usted se siente más seguro de sí mismo. Durante este tiempo usted se
da cuenta que hay sacrificios que pagar para lograr el objetivo. Está haciendo una inversión de
tiempo en el ejercicio, está invirtiendo dinero en una mejor alimentación. Ya no puede realizar
ciertas actividades y hábitos que anteriormente tenia, pero no importa, usted está decidido a
llevarse el oro.
La vida cristiana de igual manera es una carrera que demanda una entrega total a nuestro
Señor Jesucristo. Demanda una pasión y una concentración plena en Jesus. Perder el enfoque
significa perder la carrera.
1.- Correr con Paciencia
“Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos” ... El escritor
del libro de Hebreos les recuerda a los Judíos que se habían convertido a Cristo que hubo
muchas personas antes que ellos que dejaron casas por seguir a Dios, abandonaron las
ciudades donde nacieron por obedecer a Dios, sufrieron vituperios y humillaciones y aun otros
hasta perdieron la vida por hacer la voluntad de Dios.
“Despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve” ... El
Atleta cuando va a competir en la carrera y se llega el tiempo de tomar la pista, se despoja de
su bata. El atleta sabe que todo peso extra que él o ella lleve de más le puede costar perder la
carrera. En la vida cristiana, el creyente debe de abstenerse de todo lo que le puede estorbar en
su vida para correr ligeramente la carrera. Poner su mirada en las cosas terrenales y las cuales
arrastran en estos tiempos al ser humano es un peso que puede debilitar las fuerzas del
cristiano.
El pecado que tan fácilmente nos envuelve pueden llegar a ser las cosas más comunes con las
cuales tenemos problemas en nuestras vidas diarias. Invertir demasiado tiempo en una
actividad que no reditúa ningún beneficio es pecado que fácilmente nos envuelve. Vivir una
vida religiosa como los Judíos que no aceptaban a Cristo es pecado que fácilmente envuelve al
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Cristiano. Una relaciónprohibida puede ser pecado que fácilmente nos envuelve. Incluso no
hablarles a las almas de Cristo es pecado que fácilmente nos envuelve.
Cuando hay pecado en nuestros corazones es muy difícil tener éxito en la carrera. Nos vamos a
cansar. Se nos van acabar las fuerzas.
“Corramos con paciencia la carrera (Griego Agón, agonía) que tenemos por delante”…
El atleta sabe que para ganar la carrera no importa como la comienzas, sino como la terminas.
Hay dos puntos clave durante una carrera, el primero es como la comienzas. No es prudente
que el atleta se desgaste al inicio de la carrera. Tiene que conservar fuerzas para todo el tramo
que le espera. El segundo punto es a la mitad de la carrera, ahí es cuando el atleta se da cuenta
que sus fuerzas se han agotado. Siente que no puede dar un paso más. Sus piernas, sus pies y
todo su cuerpo gimen de dolor. Sin embargo, el atleta sabe que si persevera en este momento
el triunfo será de él. La palabra clave aquí es perseverar (paciencia, tolerancia: especialmente
en medio de la prueba, denota el proceso cuando el oro es probado por el fuego).
2.- Jesus, nuestra Inspiración
“Puesto los ojos en Jesus, el Autor y Consumador de la Fe”
El atleta corre la carrera con el objetivo claro en su mente y este es el de ganar la medalla de
oro. Es su enfoque. No se desenfoca porque sabe que puede traer un resultado fatal. Para el
creyente, el enfoque es completamente en Cristo Jesus. Sabe, que cuando Dios le dio la
instrucción a Noé de construir el Arca, le dijo que la construyera con una ventana que miraba al
cielo. Cuando vino el diluvio y sucedió que toda carne humana fue borrada de la faz de la tierra,
Noé y su familia podían voltear y ver al cielo y no a su alrededor. No había ventanas en las
partes laterales del Arca, así que Noé no tenía manera de perder el enfoque.
Cada vez que nosotros entramos en problemas es justamente cuando perdemos el enfoque y
quitamos la mirada de ver a Jesús. Nos desenfocamos y entramos en un ataque de miedo y nos
sobreviene lo mismo que al apóstol Pedro cuando quiso caminar sobre el agua. Cada vez que
entramos en problemas es el Espíritu Santo que viene y gentilmente nos conduce a colocar
nuestra mirada en Jesús, el autor y consumador de fe. En Jesús todo comienza y todo termina.
Para terminar la carrera y triunfar es necesario ir por medio de Jesucristo. No hay otro camino.
“Quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza” …
Jesucristo soportó el castigo que venía a la humanidad y fue torturado en la carne, todo por el
gozo puesto delante de El. El Apóstol Pablo lo dice de la siguiente manera: “Haya, pues, en
vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios,
no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo
tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
Filipenses 2:5-8
4.
La humillación denuestro Señor Jesus va más allá de lo que cualquier hombre pudiera dar por
el ser humano. Siendo Dios, dejo su trono y se humano. No para reinar en un castillo como los
reyes de la tierra, sino que tomo forma de siervo. Y El mismo de su propia voluntad decidió ir a
morir por nosotros, nuevamente no cualquier muerte, sino muerte de cruz. Los asesinos y
ladrones eran los únicos que eran ejecutados en la cruz por el gobierno Romano. Por eso el
escritor a los Hebreos nos dice, menospreciando la vergüenza que esto significaba.
3.- No te Desanimes
“Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para
que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón” …
Se dice de una subasta que realizo satanás, en la cual tenía objetos muy preciados por él
mismo. Entre los cuales estaban la idolatría, la fama, los vicios, las riquezas y muchas mas a la
venta. Un hombre se acerca y empieza a ver las cosas que estaban a la venta y se da cuenta que
había un objeto con un precio mucho más elevado que todos los demás. El hombre la pregunta
a satanás, “Oyes, ¿porque la fama cuesta 100 pesos, las riquezas 150 pesos, la idolatría 200
pesos, y luego tienes allí el desánimo y este vale 1000 pesos? Satanás le contesta, cuando todas
estas otras cosas fallan con el cristiano que dice creer en Dios, siempre puedo depender en el
desánimo, este nunca falla. Como una barra para desprender las vigas de madera, así funciona
el desánimo para lograr abrir el corazón del creyente y entrar en el.
El atleta sabe que cuando él o ella siente el cansancio en su cuerpo físico el peligro lo asecha,
porque es allí donde muchos atletas se desaniman y se dan por vencidos. Cuantos de nosotros
en una u otra ocasión de nuestras vidas hemos empezado algo para después cansarnos y
dejarlo a medias porque nos entró el desánimo. Empezamos a pintar nuestra casa, pero nos
cansamos y nos desanimamos y no la terminamos. Empezamos a tomar una materia en la
escuela, pero nos cansamos y nos desanimamos y no la terminamos. Empezamos a trabajar en
un ministerio en la iglesia, pero nos cansamos y nos desanimamos y no la terminamos.
4.- Conclusión:
La carrera no siempre la gana los de pies ligeros, sino los que perseveran hasta el final. Te invito
a que te despojes de todo lo que te pueda estorbar de perder el enfoque en Jesús. Si te diste
cuenta que existe pecado en tu corazón, pídele perdón a Dios y confiesa tus errores y dile al
Señor Jesus que te de nuevas fuerzas a través de su Espíritu Santo para tomar nuevos aires y
seguir adelante en la carrera. Recuerda que tú fuiste seleccionado/a no por un comité olímpico,
sino por Jesucristo mismo, por lo tanto, Dios confía en que tú tienes lo que se necesita para
obtener el triunfo. Tu puedes, y ya eres un Campeón en el nombre del Señor Jesús.
Hno. Joe Garza