El colibrí se alimentaba del néctar de las flores, pero éstas empezaron a cerrarse cuando se acercaba, negándole el alimento. Esto lo dejó confundido y triste. Una noche pensó en el problema y al día siguiente se acercó prudentemente a una flor para preguntarle por qué lo rechazaba. La flor le explicó que sus veloces aleteos al acercarse desgarraban sus delicados pétalos que usan para protegerse, por lo que debía acercarse más suavemente. El colibr