La Constitución de 1978 en España garantizó la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, reconociendo que la Constitución de 1812 no trató a las mujeres de manera justa o igualitaria al negarles derechos políticos, de educación y participación pública. A pesar de los avances, todavía queda trabajo por hacer para lograr la igualdad total y eliminar las desigualdades que aún persisten, como las brechas salariales y de desempleo.