La enseñanza de la palabra de Dios es fundamental para el crecimiento de la iglesia, tal como lo era en la época bíblica, y es necesaria para el cambio del corazón humano. Los maestros y pastores desempeñan roles clave en este proceso, siendo la enseñanza una de las cinco áreas ministeriales principales. Quien ama y se dedica a la enseñanza experimenta estabilidad, crecimiento y bendiciones en su vida y en la comunidad de fe.