El ferrocarril surgió en Inglaterra en la década de 1820 cuando se construyó la primera línea férrea entre las minas de carbón y el puerto para transportar cargas de manera más rápida y económica que por barco. Luego se expandió por todo el mundo impulsado por las inversiones de capitalistas y el desarrollo de las industrias del hierro y el carbón. Tuvo un gran impacto al generar empleo y especialización laboral en esta nueva industria del transporte.