Barack Obama ha emergido como una marca global con impacto positivo en la percepción internacional de Estados Unidos, destacando por su liderazgo en el 'soft power'. Su imagen, cuidadosamente gestionada a través de medios y retratos profesionales, se ha convertido en un símbolo de modernidad y atracción cultural. Sin embargo, su administración enfrenta retos significativos, incluyendo ataques mediáticos de sus oponentes y la polarización política interna.