La perrita Kika ayudó a advertir a una niña y una doctora veterinaria sobre un tigre que las acechaba después de que la doctora extrajera una espina de la pata de Kika. Kika ladraba valientemente al tigre para alertar a los demás, y los habitantes de la aldea espantaron al tigre. La doctora construyó un hospital veterinario para atender a los animales de la comunidad, y la niña se convirtió en su asistente.