Julietta disfruta jugando en el parque con su hámster Bigotes. Un día, cuando su papá le dice que es hora de irse a casa, Julietta se enoja tanto que su cabeza comienza a inflarse como un globo y empieza a flotar en el aire. Su papá la sujeta para evitar que suba más alto. De vuelta en casa, Julietta aprende que aunque se enoje, debe obedecer a sus padres cuando le dicen que es hora de irse.