El documento define la responsabilidad como la capacidad de reflexionar sobre las consecuencias morales de los actos y asumir responsabilidad por ellos. Discute dos perspectivas filosóficas de la responsabilidad: la visión kantiana de concebir actos universalizables y la visión de Hans Jonas de obrar de modo compatible con la vida humana en la Tierra. Finalmente, explica que la responsabilidad implica asumir las consecuencias intencionales de los actos basados en principios, no solo en resultados.