La Web aparenta ser gratuita, pero en realidad los usuarios pagan con su privacidad y datos personales. Compañías como Google ofrecen servicios gratuitos, pero obtienen ganancias al comercializar la información que recopilan sobre los usuarios y dirigirles publicidad personalizada. La privacidad en la Web no existe realmente, ya que las búsquedas y actividades de los usuarios son monitoreadas y sus datos son usados con fines comerciales.