Sergio, Quico y Juan Antonio viven en La Rocar, tratando de sobrevivir día a día entre la basura y los escombros. Por las mañanas se inyectan heroína y comen un bocadillo, lo único que comerán en el día. Los tres son adictos a la heroína desde hace años y intentan desengancharse sin éxito. Viven en condiciones precarias en La Rocar, esperando la oportunidad de acceder a tratamientos de metadona que les permitan dejar las drogas y mejorar su calidad de vida.