La sal común, también conocida como cloruro de sodio, se utiliza comúnmente como condimento de los alimentos y para conservar carnes y pescados. Proporciona sabor salado a los alimentos, estimula el apetito e incrementa la absorción de agua en las masas fermentadas. La sal fortalece el gluten, aumenta la fuerza y tenacidad de la masa, y mejora la conservación del pan terminado.