Las ciencias de la Tierra son importantes porque nos permiten entender y administrar los recursos naturales de nuestro planeta, sobre los cuales dependemos todos. Al estudiar los procesos geológicos, climáticos y ambientales, podemos tomar mejores decisiones a nivel local y global que beneficien a las generaciones actuales y futuras. Además, al apreciar la fragilidad de nuestro planeta, podemos desarrollar formas sostenibles de satisfacer las necesidades de la creciente población mundial.