Leonardo Da Vinci tardó más de 20 años en completar su famosa pintura "La Última Cena" debido a su meticulosidad al seleccionar modelos. Encontró a un joven para representar a Jesús, pero no pudo encontrar a alguien adecuado para Judas hasta años después, cuando usó a un criminal condenado como modelo. Para su sorpresa, el criminal reveló que él había sido el modelo original para Jesús 19 años antes.