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1
las bolas surianas: históricas,
revolucionarias, zapatistas y
amorosas de marciano silva
2ª edición
Antonio Avitia Hernández
México, 2023
2
3
I. Esos corridos que se llaman bolas
En la mayoría de las civilizaciones del mundo, los artistas populares han creado un
buen acervo de lírica narrativa, histórica y de ficción que; independientemente del
nombre genérico que reciban; poema épico, saga, cantar de gesta, huehuetlatolli,
itoloca, balada o corrido, entre otros, tiene como objeto el relato y el canto en verso
de la historia o los mitos y fantasías, como parte del imaginario colectivo de las
culturas en que se generan.
En el caso específico de las civilizaciones que han habitado el territorio que
actualmente se llama México, la composición de lírica narrativa ha sido práctica
común desde la época prehispánica con la particularidad, entre los primeros
pueblos, de que se usaba, para la construcción de los poemas, de lo que se conoce
como metros trocaicos, en los cuales la irregularidad y disparidad en la cantidad de
silabas entre verso y verso es la constante.
El arribo de los europeos, con los tiempos del dominio de los peninsulares criollos y
castas coloniales, trajo consigo el intento de imposición hegemónica de los metros
europeos octosilábicos del romance, en la creatividad constructiva de la lírica
narrativa de los novohispanos mestizos e indígenas.
Entre el siglo XIX y el XX la evolución de la música, los instrumentos y las formas,
así como la adopción de múltiples ritmos y estructuras melódicas y poéticas
abrieron un amplio abanico de posibilidades creativas y de interpretación.
Entre los estudiosos del folklore mexicano se ha suscitado una apasionada polémica
por determinar la paternidad y el origen indígena, prehispánico o europeo de la
abundante lírica narrativa mexicana. Sin embargo, los intentos por dar carta de
naturalización a los múltiples y diversos estilos y formas de creación de lírica
narrativa que se producen en cada periodo de la historia del país, incluyendo la
prehispánica, y en cada porción regional del territorio nacional, que muestran
grandes diferencias entre si, de acuerdo a sus específicas necesidades y
configuraciones culturales, resulta tarea forzada y sin ningún posible logro en sus
comprobaciones, al intentar unificar o dar clasificación integrada a creaciones como
4
el romance, el corrido, el itoloca y el huehuetlatolli y sus derivados que, aunque
pertenecientes a un mismo género, son de diferente familia.
Al echar un somero vistazo al acervo de la lírica narrativa histórica mexicana, se
hacen evidentes las diferencias formales de: métricas, rimas y construcciones
poéticas, así como de los sonidos musicales y las dotaciones instrumentales en la
interpretación. De igual manera, se hacen evidentes las diferencias en el uso de los
vocablos y de la lengua en general.
Al no existir relación previa a la conquista entre las civilizaciones americanas y las
europeas, las expresiones culturales, como la lírica narrativa de unos y otros,
tampoco tuvieron relación alguna y sólo la paulatina vinculación de americanos,
europeos y demás elementos étnicos que integran la multiculturalidad mexicana
producirían la creación de las expresiones culturales propias de cada región del
país.
Resulta interesante como en la mencionada polémica que se suscitó entre la cuarta
y novena década del siglo XX, había quienes, como el folklorista Vicente T. Mendoza
y sus seguidores, en la propuesta de una tesis hispanista sobre el origen de la lírica
narrativa mexicana, aseguraron que el corrido es un producto derivado directamente
del romance español y que la métrica de su construcción en general; es y debe ser
octosilábica, al tiempo que el estudioso Celedonio Serrano Martínez y sus
seguidores, en su propuesta al respecto del mismo tema, adoptando una versión
indigenista, aseguraron que el origen directo del corrido es el de los cantos
guerreros prehispánicos de los náhuas y otras étnias prehispánicas nacionales.
Por su parte Ángel María Garibay Kintana, en una meditada integración evolutiva de
ideas, sobre las formas de lírica narrativa que en Mesoamérica han sido, asentó
que:
“El cotejo de los cantos guerreros con los anales, crónicas y códices daría una
excelente visión histórica, como actualmente lo hace el corrido, en coincidencia con
los acontecimientos y en estrecha relación con el público escucha, transformándose
en un valioso modo de comprensión de la poética histórica popular mexicana”1
Entre
1
ÁNGEL MARÍA GARIBAY KINTANA. Historia de la Literatura Náhuatl, México, Ed. Porrúa,
Colección Sepan Cuantos #626, pp.218, n.1.
5
hispanistas e indigenistas hubo quienes se pronunciaron por la tesis del origen
mestizo del corrido y otros más por una más lógica y coherente opción teórica que
implica el origen múltiple, regional y plural de las composiciones poéticas narrativas
y musicales llamadas corridos, al ver su carácter multiforme, polimétrico y
polirrítmico, así como la diversidad de nombres con que; de acuerdo a su forma y
región productora, se designa a las composiciones poético narrativas mexicanas, a
saber: tragedias, mañanas, bolas surianas, recuerdos, versos, danzas, saludos y
corridos, entre otras. Abusando de la paciencia del lector y haciendo un símil
taxonómico. Así como los tlacoyos, los totopos, las tlayudas, las tortillas, las
pellizcadas, los sopes, las gorditas; a pesar de sus diferencias de forma, contenido
y sabor, son genéricamente tortillas de maíz y no panes de trigo. De la misma
manera, esas composiciones poéticas que se cantan y que se llaman: tragedias,
mañanas, corridos, bolas surianas, recuerdos, saludos, versos y danzas,
independientemente de su diversidad de forma, dotación instrumental, métrica y
ritmo, son genéricamente corridos.
De acuerdo con lo anterior y tomando en consideración que una buena cantidad de
composiciones de lírica narrativa: no tienen música propia, nunca la tuvieron, o la
que se usa para su interpretación corresponde a otra composición, se puede decir
que: el corrido es un género lírico narrativo de temática múltiple, que puede ser
cantado o no, y que es usado para narrar historias reales o ficticias que expresan el
punto de vista del bando, o las ligas, afectivas o ideológicas a que está afiliado el
autor y cuya construcción obedece a la creatividad del mismo y a las formas poéticas
populares que prevalecen en la región donde se produce.
La bola suriana es un caso especial en el terreno de la lírica narrativa mexicana, por
su construcción poética, su métrica, su ritmo, su dotación instrumental y su música
que se diferencia de las demás que se producen en el país.
La región de las bolas surianas
Se desconoce a ciencia cierta el origen de la palabra bola en su acepción musical,
aunque Catherine Heau afirma que: “se trata de una derivación del término bolera
que, a comienzos del siglo XIX, designaba un aire musical bailable parodiado por
6
los partidarios de la independencia, quienes le cambiaban la letra para acomodarles
otras alusivas a la lucha contra los españoles”.2
Los estados donde se localiza la mayor producción de bolas surianas son: Morelos
y Guerrero, siguiéndoles sus circunvecinos: Oaxaca, Puebla, Estado de México y
Michoacán. “Su extensión geográfica coincide con la mayor parte del territorio de
lengua náhuatl y corresponde a los principales bastiones del zapatismo”.3
Vicente T. Mendoza reconoce que la construcción poética de la bola suriana no
corresponde a su tesis hispanista y en su opinión: “En los estados del centro:
Puebla, México, Hidalgo, Tlaxcala y Morelos, el corrido se manifiesta en formas muy
diferentes; acepta otros metros literarios y en consecuencia otros compases,
resultando de esto que el corrido en dicha zona se ve influido por otra música y otra
literatura, europeas ambas, que difieren del origen español del género que
tratamos”.4
Al externar su opinión Mendoza no acepta la posibilidad de las
influencias indígenas, pero tampoco nos informa de qué otras influencias europeas
se nutre la bola suriana.
Dada su construcción poética, que no corresponde a la del romance y que no tiene
nada que ver con las formas más usuales de poesía hispana y su sonido musical
no europeo, según Armando de María y Campos, para la bola suriana: “es fácil
considerar que sus fuentes de origen son los cantos de los verdaderos dueños de
la tierra, cualquiera que sea la tribu a la que hayan pertenecido”.5
y no es remoto el
hecho de que la bola sea la forma más antigua de corrido mexicano.
Aunque de manera mermada, la bola suriana sigue siendo cultivada en algunos
pueblos del estado de Morelos, en las ferias y en las tertulias llamadas reuniones o
juntas que los corridistas realizan para mostrar sus habilidades musicales, literarias
y narrativas. De acuerdo con Mario Colín: “La bola es un corrido que generalmente
alcanza una extensión de treinta o sesenta estrofas o versos, como los llaman los
trovadores y juglares de aquellas regiones. Los corridos de esta especie se
2
CATHERINE HEAU. “El corrido y la Bola Suriana”, en: Estudios sobre las culturas Contemporáneas,
Vol. II, #6, p.101.
3
Ibíd. P.102.
4
VICENTE T. MENDOZA. El Romance Español y El Corrido Mexicano, Estudio Comparativo, p.153.
5
ARMANDO DE MARÍA Y CAMPOS. La Revolución Mexicana a Través de los Corridos Populares,
Tomo I, p.52.
7
estructuran con dos clases de estrofas, ambas de cuatro versos, y de rimas
cruzadas perfectas, las más de las veces. La primera, que los corridistas llaman
canto, se ordena en la forma siguiente: primero y tercer verso de doce sílabas, con
hemistiquios de seis y seis de cinco o bien de cinco y siete; segunda y cuarta, de
ocho sílabas, únicamente. En cambio, la segunda, se integra con cuatro versos
octosilábicos y se llama descante.
Ahora bien, estos dos tipos de estrofa que alternan a lo largo de la composición en
el orden del canto y descante, son inalterables e invariables en los cantos de esta
especie, y les dan con la combinación metroestrófica señalada, un sello particular a
este grupo de corridos que reciben el nombre genérico de bolas”.6
En el contexto de las formas de construcción poética del sur del país se puede
catalogar que existen tres tipos de bolas: la sencilla, la doble y la mixta.
“Las bolas sencillas se estructuran con dos tipos de estrofas diferentes, por cuanto
al metro en que están hechas se refiere. Ambas constan de cuatro versos con rima
alterna o cruzada, las más de las veces consonante, regular o perfecta, aunque
también emplean la asonante, irregular o imperfecta. La primera estrofa de cada
bola que, tanto los corridistas o trovadores como los publicistas y cantadores de
corridos, denominan canto es de metro quebrado, es decir que el primer y tercer
versos son dodecasílabos, con hemistiquios de seis sílabas cada uno. En cambio
los versos segundo y cuarto son octosílabos (...) la segunda estrofa se llama
descante, porque ofrece alguna variante musical en la melodía con que se canta,
consta de cuatro versos octosílabos. (...) Las bolas dobles están formadas por
estrofas de ocho versos cada una y las, mixtas combinan estrofas de cuatro y ocho
versos”.7
La interpretación musical de las bolas, al parecer, ha mantenido su manera
tradicional desde el siglo XIX, gracias a las reuniones o juntas de trovadores que
conservan sus parámetros y códigos de interpretación y los transmiten a los noveles
cantantes. Los instrumentos que se utilizan para acompañar el canto de la bola son:
el bajo quinto, que es un instrumento cordófono de punteo con forma de guitarra
6
MARIO COLÍN. El corrido Popular en el Estado de México, p. 79
7
CELEDONIO SERRANO MARTÍNEZ. La Bola Suriana, pp.19 y20.
8
panzona de sonido grave. El sonido del bajo quinto obliga a la gravedad en el canto.
Este, a su vez, no corresponde a los parámetros europeos del canto y su melodía
recuerda a los sonidos de los cantos indígenas con sus notas alargadas y
lastimeras. La melodía de la bola, como la de toda canción corresponde en su
variedad, al número de sílabas que contenga la composición en sus dos primeras
cuartetas u octetos: de 44 a 48 sonidos o notas para la bola sencilla, de 88 a 98
notas para la bola doble y de 76 a 80 notas para la bola mixta. Al tener una rica
melodía en el canto, los intérpretes de las bolas se lucen como instrumentistas con
variaciones a la misma melodía del corrido que entonan entre canto y descante o
entre descante y canto.
Antes de la existencia de los contenedores fonográficos; discos de acetato, cilindros,
casetes, cartuchos, videos, cintas magnetofónicas, discos compactos y USBs, más
los que se inventen, el almacenamiento, registro, reproducción y difusión de las
creaciones musicales sólo se podía realizar por la vía de la escritura o de tradición
oral y, en México, como en otros países, la hoja suelta, también conocida como
hoja volante, era, y aún hoy es; aunque cada vez menos, una muy efímera manera
de conservar y difundir las noticias testimonios, manifiestos, protestas, panfletos,
libelos, cuentos, chismes, poesías y canciones, entre otros.
Sin embargo, la hoja suelta, al estar escrita, sólo es accesible en su interpretación
a aquellas personas que están alfabetizadas, y es allí donde radica lo interesante
del asunto. Aún cuando la lectura de las hojas sueltas estaba limitada a los muy
pocos lectores que había a finales del siglo XIX y principios del XX, la difusión de
tradición oral, de las melodías entonadas por los trovadores, también llamados
publicistas, en el estado de Morelos, era de una asimilación sorprendente. Cabe
hacer notar que las hojas sueltas; generalmente manufacturadas en papel de china
de colores llamativo, en las que se imprimían los corridos y las bolas surianas, casi
nunca incluían la partitura, partichela, o la guía musical mínima de la melodía con
que se debía interpretar el corrido, cosa que además sería de completo inútil; dada
la condición agrafa musical de la mayoría de los intérpretes populares. Lo
interesante es que, a pesar de todos esos inconvenientes y limitaciones; los colores,
la versificación y las ilustraciones que acompañaban a las composiciones lograron
9
imponerse en el gusto y preferencia del público, como en su momento lo hizo la
historieta.
En diversas ciudades del país, las imprentas populares tiraron las hojas sueltas con
los corridos en los que los vates, alababan o condenaban las hazañas o fechorías
de los bandidos, hacían la detracción y la denuncia de las injusticias, daban fe
exacta de los terribles sucesos y las catástrofes, al tiempo que hacían que la gente
bailara las derrotas y cantara las traiciones.
En el caso de las bolas surianas, las ciudades que mayormente se encargaron de
su tiraje fueron: Cuernavaca y Cuautla, Morelos; Acapulco, Chilpancingo y Tixtla,
Guerrero y Tezuitlán y Puebla, Puebla.
La hoja suelta u hoja de papel volante, como su nombre lo indica, se hace volar y
puede terminar en el retrete, en la sudorosa envoltura de una torta de tamal, entre
la colección de un intérprete, en el boyler de leña o en algún afortunado caso, como
parte de un fondo reservado de una biblioteca pública o como parte del acervo de
un estudioso del folklore. De allí el hecho de que una gran cantidad de hojas sueltas;
verdadero tesoro de la menospreciada y desdeñada cultura popular, se haya
perdido junto con sus versos, ideas y creatividad.
En un punto de vista diferente sobre la difusión de las bolas surianas, Vicente T.
Mendoza aprovechó para describir y calificar las formas poéticas de los trovadores
surianos de la siguiente manera:
“Los trovadores populares, que hacen de su canto una profesión son considerados
por nuestro pueblo como hombres de mundo. Han tratado a mucha gente, han
recorrido casi todo el país de feria en feria, de poblado en poblado, tres días aquí y
tres allá; van repitiendo al rasgueo de su vieja guitarra sucesos y acontecimientos
salientes que constituyen una novedad para esas regiones apartadas en donde la
prensa es un lujo. En muchos casos han sido testigos presenciales de los hechos
que relatan y, como consecuencia, son también ellos quienes dan forma e interés al
relato.
Entre este tipo de divulgadores de la lírica popular los hay que han contribuido de
una manera efectiva a aumentar el acervo de literatura y música, especialmente de
corrido. Así encontramos verdaderas colecciones impresas firmadas por autores,
10
entre los que aparecen Refugio Montes, Federico Becerra, Fausto Ramírez, Samuel
Margarito Lozano, Juan Montes y otros que, aunque no son productores de los más
típicos corridos; letra y música, si han contribuido, en gran manera, a formar
colecciones actualmente impresas. Estos individuos, seguramente trovadores
trashumantes, difunden la música de su región, pero no así los textos que la
acompañan; pues han dado lugar a la aparición de un género diverso de literatura,
el cual se distingue a simple vista, por alejarse insensiblemente del metro octosílabo
del romance y contener citas y frases completamente ajenas al pueblo anónimo,
verdadero creador del corrido. Véase, si no, el siguiente ejemplo:
Júpiter te haga feliz cual a Sísifo Endimión,
y el destino te conduzca al progreso del amor,
la inmunda sangre de Medusa te dé más perfección
y Ariman te reciba en el harén de aquel inmenso horror.
En otras ocasiones introducen un estilo que ya no se usa en nuestra época: los
esdrújulos, que estuvieron en boga a mediados del siglo pasado:
Aunque me falta para el verso práctica
y a la vez inspiración dulcísima,
vengo a poner ante tu planta mágica
la cruel pasión de mi existencia mísera”89
Por su parte Octavio Paz (padre) también emitió su opinión sobre la construcción
poética de las bolas surianas: “En el sur, se usan mucho los corridos, en versos
algunas veces completamente cojos, pero los trovadores le buscan su música,
propia de la región, con lo que así no se nota el defecto literario”.
Resulta interesante cómo; algunos académicos mexicanos de la primera mitad del
siglo XX y otros estadounidenses contemporáneos, al referirse al folklore del sur del
país, descalifican específicamente a la bola suriana, por el hecho de que su
construcción estrófica no corresponde a la tesis hispanista de que el corrido, en lo
que se refiere a métrica, rima y música, es descendiente directo, casi criollo, del
8
VICENTE T. MENDOZA. Op. Cit., pp. 144 a 147.
9
OCTAVIO PAZ (padre). “El Cantor del Sur II”, pp. 1.
11
romance español. Aunque, si se analizan los versos que Octavio Paz llama chuecos
se observará que estos corresponden a las musicalidades propias de los
prehispánicos y que, aunque no tienen símil con las formas europeas, Ángel María
Garibay Kintana los comparaba con las irregulares métricas trocaicas europeas. Así
el sonsonete octosilábico peninsular no era preferido por los trovadores y poetas del
sur.
Es evidente pues que existe un prejuicio en la descalificación de la bola suriana
como especie de corrido.
Unidos en un informal gremio, en el que la competencia por la excelencia en la
composición y la interpretación era la regla imperante, los trovadores, también
llamados jilgueros, daban su respeto al talento y a la creatividad en esa actividad
restringida al ámbito local, casi de cofrades, abierto a las propuestas creativas
dentro de sus propios formatos regionales y que imponía sus propias reglas rituales
y costumbres y que se diseminaba y divulagaba en: cantinas, ferias, fiestas,
reuniones, plazas, jardines y actos públicos.
Ingenios y trovadores
El acto creativo depende en mucho del contexto social en el que el artista se
desarrolle. La relación entre clase social y artista se hace más evidente cuando el
arte que producen los creadores populares es descalificado o desdeñado por los
artistas vinculados a las élites económicas y de poder, bajo los argumentos de
sentido estético y de valores de belleza con parámetros ajenos a la cultura que los
produce.
La bola suriana del estado de Morelos, en tanto forma de expresión artística
popular, se comenzó a generar desde la segunda mitad del siglo XIX, con la
narración épica de las hazañas de los bandidos llamados Plateados entre los que
destacan la Bola Suriana de Lorenzo Caspeta, compuesta por Marciano Silva
Peralta y el relato de la aprehensión y muerte del último de los Plateados, en la Bola
Suriana de Prisco Sánchez, original de Joselito Mariaca.
El canto de las hazañas de los bandidos morelenses y la existencia y acciones de
los mismos correspondía a una rebeldía espontánea, producto del malestar social
12
creado por una escenografía estatal en la que la propiedad comunal iba siendo
paulatinamente absorbida por el acaparamiento de tierras, en la generación del
sistema de haciendas y la consiguiente proletarización y peonaje acasillado de los
pobladores de las comunidades.
El ingenio dominante
Erigido como estado el 7 de junio de 1862, Morelos experimentó una gran
transformación en sus procesos de producción durante las tres últimas décadas
del siglo XIX y la primera del XX.
Los antiguos trapiches, movidos por tracción animal o por fuerza hidráulica, fueron
paulatinamente abandonad0os para dar paso al importante avance tecnológico de
los molinos y centrífugas, impulsados por la fuerza del vapor. Los antiguos arados
egipcios que surcaron las tierras del estado desde el siglo XVI, comenzaron a ser
substituidos por los arados de acero de manufactura inglesa y estadounidense y por
los primeros tractores de vapor. El avance tecnológico incrementó la producción y
el momento coyuntural no pudo ser mejor, ya que los grandes ingenios azucareros
brasileños sufrían una crisis de la que nunca se recuperarían. Las plantaciones
cañeras de la isla de Cuba, a su vez, sufrían las destructivas consecuencias de la
guerra de independencia del Imperio Español, esta situación provocó una gran
demanda de azúcar en el mercado internacional, misma que, al no ser cubierta por
los principales proveedores tradicionales, de manera incontrolada, el precio del
azúcar se incrementaba, sobre todo en el mercado estadounidense.
La situación fue propicia para que los ingenios mexicanos de Veracruz, Colima,
Campeche, el sur de Jalisco, la tierra caliente de Michoacán y, en especial, Morelos
cubrieran la demanda externa.
Los ingenios se modernizaban y la mano de obra libre, las obras de infraestructura
y de insumo productos, así como las vías de comunicación, eran requeridas para
cubrir la oquedad que la ausencia del dulce brasileño y la guerra de independencia
cubana propiciaron.
13
De esta manera, las vías de los ferrocarriles comenzaron a cruzar los cañaverales
y los pueblos del estado de Morelos y; como resultado de toda esta movilización, la
producción de azúcar en el estado de Morelos, entre 1870 y 1908 se sextuplicó.
El dulce, la caña, el molino, las fábricas, los rieles y los capitales financieros,
paulatinamente, fueron desplazando las formas de vida, los usos y las costumbres
de las comunidades morelenses.
En la batalla por la apropiación de los terrenos comunales, para transformarlos en
cañaverales, los pueblos perdieron sus fundos y terrenos comunales, y hasta los
predios privados de los campesinos fueron absorbidos por la insaciable hacienda
plantación y por el ingenio.
Las leyes de desamortización de bienes permitieron el remate de las tierras
públicas, eclesiásticas y comunales. Aunque supuestamente deberían adquirirlas
los campesinos arrendatarios y usufructuarios; estos, en la mayoría de los casos,
no podían cubrir el importe de los impuestos de traspaso de dominio, y debían ceder
ante compradores con mayores recursos. En ocasiones, las tierras tenían hipotecas
previas, cuya liquidación tampoco estaba dentro de las posibilidades de los
campesinos.
La apropiación masiva de los bienes terrenales morelenses era también favorecida
por la corrupción de los funcionarios, por la legislación favorecedora de la inversión
de capitales con las grandes exenciones de impuestos, por sistemas ilícitos de
endeudamiento, así como por el ejercicio cotidiano de la violencia física, del que
hicieron abuso los latifundistas.
Aún cuando no había muchos ingenios, su modernización hacía que la capacidad
de molienda fuese mayor y todas estas circunstancias hicieron del estado de
Morelos; después de Hawai y Puerto Rico, la tercera región azucarera de mayor
importancia mundial.
La depauperación y la proletarización de los comuneros y el ejercicio de la violencia
institucionalizada fueron los ingredientes que sazonaron el caldo de cultivo que; en
1910, favorecería el movimiento revolucionario regional morelense encabezado por
Emiliano Zapata.
14
La difusa vida de Marciano Silva
De Marciano Silva Peralta lo único preciso es la vaguedad y lo contradictorio de los
datos de su biografía. Las autoridades y los pobladores de Tilzapotla, municipio de
Puente de Ixtla, en el estado de Morelos, se adjudican el honor de ser los
coterráneos del trovador. Esta información aparece también asentada en una placa
conmemorativa que se encuentra en una casa de la calle de Ignacio Maya, en la
ciudad de Cuautla, Morelos, la placa en cuestión reza lo siguiente:
MARCIANO SILVA
CANTADOR – CRONISTA
ZAPATISTA MORELENSE
DE LA REVOLUCIÓN
DEL SUR
NACIÓ EN TILZAPOTLA,
PUENTE DE IXTLA, EN 1849
VIVIÓ Y MURIÓ EN
ESTA CASA
EL 6 DE FEBRERO DE 1944
SUS RESTOS REPOSAN EN
EL PANTEÓN MUNICIPAL
DE ESTA CIUDAD.
H. H. CUAUTLA, MORELOS, 17 DE MAYO DE 1999.
MOVIMIENTO NACIONAL PLAN DE AYALA.
15
Placa conmemorativa ubicada en la que fue casa de Marciano Silva, en la ciudad
de Cuautla, Morelos
16
Acta de defunción de Marciano Silva Peralta
17
Aunque hay quienes aseguran que Marciano Silva nació en la Hacienda de Treinta,
municipio de Tlaltizapán, el testimonio de doña María de Jesús Franco Silva, nieta
de Marciano, nos aclaró que su abuelo fue oriundo de Tilzapotla.
Con respecto a la fecha de nacimiento del compositor existen de nuevo datos
encontrados. La placa conmemorativa citada indica que Marciano Silva nació en
1849 y que murió en 1944 lo cual quiere decir que, al morir, el cantante contaba los
noventa y cinco años de edad. Sin embargo, el acta de defunción indica que don
Marciano Silva falleció a los ochenta y siete años de edad lo que implicaría que el
año de su nacimiento se remitiría a 1857. De nuevo el testimonio de doña María de
Jesús Franco nos aclara que su abuelo, al morir tenía más de noventa años.
No se pudo saber qué hombre y qué mujer; de apellidos Silva y Peralta,
respectivamente, fueron los padres del compositor y tampoco se logró saber
específicamente qué actividades desarrolló durante toda su vida, aparte de la
composición y la interpretación de bolas surianas. Se supone que Marciano silva
vivió y laboró, junto con sus progenitores y, tal vez, con sus hermanos, en la
mencionada hacienda de El Treinta.
Los primeros y tal vez los únicos años en que Marciano silva asistió a una escuela
fueron en la Hacienda de El Treinta. Según Catherine Heau, estos: “le han dejado
algunos rudimentarios conocimientos de la Biblia, de la historia antigua y de la
mitología clásica”10
occidental.
Esto explicaría el hecho de que, en muchas de las composiciones de Marciano Silva
se haga mención a personajes mitológicos y deidades de la Grecia Clásica, ante lo
que habría que preguntarse si su público ¿haría las correspondientes relaciones
con los personajes y situaciones que Silva usó, sobre todo en sus símiles poéticos.
En una injusta e ignorante descalificación, Lola Elizabeth Boyd aseguró que:
“Marcianito Silva, cantor de las glorias del zapatismo, no sabía él mismo escribir y,
al ver que otro apuntaba la letra de sus composiciones, dejaba de cantar; como
consecuencia, estas se han perdido casi en su totalidad”.11
Al ver la cantidad de
hojas sueltas publicadas que tienen el crédito de autor de Marciano Silva se puede
10
CATHERINE HEAU. Para discutir sobre el corrido, p. 21
11
LOLA ELIZABETH BOYD. Emiliano Zapata en las Letras y el Folklore Mexicano, pp.119 a 120.
18
verificar que el medio fundamental de comunicación de Silva Peralta fue la escritura,
labor que desarrolló hasta los últimos días de su vida. Al respecto doña María de
Jesús Franco Silva nos dice: “Mi abuelito tenía una libreta grande de pasta gruesa
que se perdió, porque la empeño mi tío, pero él salía al patio a escribir y me decía:
- no me muevas ni me hables- y él a puro escribir y escribir, eso era lo que hacía, a
eso se dedicaba. (...) Llegaba mucha gente a que les enseñara, casi siempre
personas mayores, él se salía al frente de la calle. Había un amate con sus raizotas
afuera de la tierra y allí se agarraba y se sentaba y allí cantaba, para muchos
amigos... muchos amigos, abajo del amate se ponían a cantar”.12
De la formación musical de Silva no se tiene referencia alguna y se puede suponer
que; de entre los trovadores morelenses, logró Silva obtener los conocimientos de
ritmo, armonía y composición poética del formato de bolas surianas, danzas y
recuerdos sureños que explotaría en la redacción e interpretación de sus propios
corridos y canciones. Se ha consignado que Silva participaba activamente en las
reuniones de corridistas durante las ferias regionales, o en los días de tianguis
(mercado semifijo), que eran aprovechados por los trovadores para intercambiar
experiencias, opiniones, creaciones e ideas, en el muy regional arte de tañer el bajo
quinto y entonar las décimas, corridos, saludos, recuerdos y bolas. Todo ello, según
el trovador Miguel Bello Moreno era el gusto, esa entrega vital y creadora al canto
que gozan quienes; con ganas y por el puro placer musical, invirtiendo vida e
ingenio, fuera del sistema de mercado, aunque poco comprensible para muchos,
desarrollaron y expusieron sus talentos creativos e interpretativos, ante el auditorio
de sus comunidades.
De acuerdo con el crédito asentado en una buena cantidad de hojas sueltas y la
referencia que dan los corridistas en sus composiciones, se puede deducir que el
trovador Juan Montes ejerció una fuerte influencia entre la creativa y original
sociedad de los poetas populares morelenses, de manera tal que, a su muerte,
ocurrida en 1901, varios corridistas publicaron sus laudatorios versos en honor al
ingenio de Juan Montes.
12
MARIA DE JESÚS FRANCO SILVA / Antonio Avitia, Cuautla, Morelos, 2002
19
Marciano Silva compuso dos corridos en homenaje a su maestro Juan Montes. Para
entonces Silva podría tener entre 52 y 44 años de edad.
Si se toma en cuenta la data del suceso narrado en la Bola Suriana de Lorenzo
Caspeta, cuya hoja suelta ostenta el crédito de Marciano Silva, y en la que se canta
la forma en que Caspeta, acusado de pertenecer a la banda de Nicolás Parras
(¿Páez?), fue fusilado por los policías montados dirigidos por Manuel Alarcón, el 4
de febrero de 1879, se puede inferir que Marciano Silva es compositor y publicista
de bolas surianas desde los treinta años de edad. Es decir, desde la octava década
del siglo XIX. Aunque también se puede suponer que la primera composición de tipo
histórico conocida de Marciano Silva es el Corrido de Maximiliano de Austria, que
también tiene impreso el crédito de Silva.
Celedonio Serrano Martínez y Catherine Heau adjudican a Silva una versión del
famoso Corrido del Descarrilamiento de Temamatla, ocurrido el 28 de febrero de
1895 y publicado en hoja suelta por la Imprenta Popular de Antonio Vanegas Arroyo,
con grabados de José Guadalupe Posada. Aunque en el mencionado corrido no se
consigna quién es el autor, si se cotejan las características poéticas del mismo se
puede asegurar que sí pertenece a Silva y el hecho de que no apareciese su crédito
en la hoja suelta obedece a que; en ese entonces, apenas se empezaba a hablar
de derechos autorales y que el escamoteo y el plagio de la creatividad ajena; como
todavía sucede hoy día, eran prácticas comunes.
De cualquier manera; en estas composiciones, ubicadas en el siglo XIX y principios
del XX, se descubre a Silva como émulo de Homero y, de manera afortunada, su
talento narrativo y poético sería aprovechado para la relación de la Historia
versificada y cantada de la Revolución Zapatista, cuando ya estaba en la plenitud
de la vida, es decir cuando contaba con más de cincuenta años de edad.
Así, mientras que Montes El de la Guaripa y Raymundo Muros componían sus
tragedias en el estado de Durango, Marciano Silva, Federico Becerra, Joselito
Mariaca y Juan Montes, entre otros, componían e interpretaban las bolas del sur.
En el Bajío se cantaban los corridos y en los límites de Zacatecas, Jalisco, Nayarit
y Durango se iniciaba la composición de esos melódicos corridos conocidos como
mañanas.
20
Era evidente que, en diversas regiones del país, se generaba la producción de
formas propias y originales de lírica narrativa, mientras que en el sur de los Estados
Unidos de América y en Sudamérica, los corridos, las milongas, los repentes, y otras
formas de lírica narrativa conformaban paulatinamente el acervo de los folklores
nacionales, con las canciones narrativas populares que; en sus contenidos,
respondían a los diversos grupos de poder y de resistencia, así como a las diversas
ideologías.
La falsa y la verdadera imagen de Marciano Silva
Si los datos de la biografía de Marciano Silva, como hemos visto, son algo confusos.
Durante un tiempo, su imagen lo fue otro tanto.
Catherine Heau nos describe a Marciano Silva como: “Un hombre maduro, de tez
morena, no muy alto, de nariz casi borbónica y rasgos salidos, con los pómulos
salientes y nada gordo.”13
Por su parte Valentín López González y el Diccionario Histórico y Biográfico de la
Revolución Mexicana refieren que, después de 1912, Marciano Silva quedó
inválido, aunque estas fuentes no ofrecen detalle del tipo de invalidez o
discapacidad que supuestamente sufrió el llamado Cantor del Sur.
Heau, en su artículo Para discutir sobre el corrido, López González, en su libro Los
Compañeros de Zapata y Carlos Barreto Mark, en su texto Los Corridos de Marciano
Silva, apoyan la razón de su dicho, con respecto a la imagen de Marciano Silva, en
términos iconográficos presentando una fotografía en la cual, al centro, vestido de
manta, con un bajo quinto en las manos y con las piernas cruzadas aparece el que
ellos; en una lamentable confusión, consideraron que era Marciano Silva aunque al
momento de su cotejo, con la nieta del cantor, ésta negó que el trovador de la
mencionada foto, fuese su abuelo y para aclararnos la duda, el cantor tepozteco
Miguel Bello Moreno identificó al de la imagen como Federico Becerra, otro cantante
y compositor de bolas surianas, contemporáneo de Marciano Silva.14
13
CATHERINE HEAU. “Para discutir sobre el corrido..., Op. Cit. p. 21
14
MIGUEL BELLO MORENO / Antonio Avitia, Tepoztlán, Morelos, octubre de 2002.
21
Al centro, el corridista Federico Becerra; la falsa imagen de Marciano Silva, con
su bajo quinto y; en el extremo derecho, el compositor Silvestre Revueltas
Lo interesante de la fotografía presentada por Heau, López y Barreto es que;
independientemente de la confusión por la identidad de Marciano Silva, con la de
Federico Becerra. En el extremo derecho de la imagen aparece el célebre
compositor de música sinfónica nacionalista Silvestre Revueltas.
Con respecto a la descripción literaria de la imagen de Marciano Silva, el licenciado
Octavio Paz (padre), escribió, en 1929; Marciano Silva es: “un viejecito de piocha
completamente cana, de calzón blanco, guaraches y sombrero de petate.”15
En el entendido de que Octavio Paz (padre) militó en las filas del Ejercito Libertador
del Sur y fue secretario de Emiliano Zapata, es más probable que haya conocido
15
OCTAVIO PAZ (padre) El Cantor del Sur II, p.1
22
personalmente a Marciano Silva Peralta. Lo cual haría que describiera el detalle de
la piocha, ese tipo de barba terminada en punta que cubre únicamente la barbilla,
misma que no luce Federico Becerra, y que éste, más bien luce un abundante
bigote, seña particular que no pasaría desapercibida para ningún fisonomista.
Afortunadamente la investigadora Luz María Robles logró localizar una foto en la
cual aparece la verdadera imagen de Marciano Silva. Esta foto fue exhibida durante
la Exposición ¡Vuela, vuela palomita...!, Un Panorama del Corrido que, bajo la
dirección del etnomusicólogo José Luis Sagrado Castillo, estuvo montada de junio
a octubre del año 2000, en la Galería Quinta Margarita del Museo Nacional de
Culturas Populares, de la ciudad de México. A partir de ésta imagen se hizo más
fácil el localizar otras dos fotografías de El Cantor del Sur.
23
El corridista Marciano Silva Peralta
24
Otra imagen de Marciano Silva
25
El anciano Marciano Silva Peralta, al centro. Rodeado de sus descendienes
26
Los cantos de la guerra
Antes del inicio de la Revolución de 1910, Marciano Silva componía, bolas surianas
y canciones de amor que daban fe de su talento creativo y de su habilidad como
poeta narrador. Sin embargo, en su entorno, la condición de sobreexplotación,
depauperación, despojo, proletarización y represión que sufría la mayoría de los
habitantes del estado de Morelos, durante el proceso de implantación de sistemas
de producción capitalista eficiente, con miras a la generación de mercancías
agrícolas, específicamente de azúcar, con la aplicación de tecnologías avanzadas
que no contemplaban la suerte de la población proletarizada y que propiciaba
grandes desigualdades entre las distintas clases sociales. En un ambiente en el que
veinte familias eran las propietarias y poseedoras de la tierra morelense y en el que
el acceso al poder estaba también limitado a este pequeño círculo. Como en casi
todo el país, se inició la integración de partidos y clubes políticos, de diversas
banderas, algunos de ellos de ideología anarquista.
La constante represión directa a los grupos y movimientos democráticos de
oposición, por parte de la dictadura porfirista y sus representantes estatales,
volcaron la violencia contenida en la guerra revolucionaria que, durante más de diez
años, asoló al país y; en especial, al estado de Morelos.
Emiliano Zapata, reconocido como el dirigente natural, político, militar y
administrativo de la Revolución y del Ejército Libertador del Sur, con las banderas y
lemas de: ¡Tierra y Libertad!, ¡La tierra es del que la trabaja! y ¡Tierra y libertad,
justicia y ley! y en la pugna por el retorno a la propiedad comunal en el territorio
morelense, contra el sistema de propiedad de las haciendas, participó; casi desde
el principio, en la guerra revolucionaria convocada por Francisco I. Madero y, sin
obtener la satisfacción de las demandas populares que encabezaba, continuó la
larga y sufrida guerra popular de los comuneros morelenses hasta el momento de
su asesinato, ocurrido en 1919, resistiendo durante todo ese tiempo el paso de las
múltiples parcialidades y facciones militares y políticas que desfilaron, en el
reacomodo de los grupos de poder del país.
En la narración poética de las acciones de la guerra zapatista fue donde los
trovadores, publicistas, jilgueros y cantores morelenses se lucieron, al hacer la
27
crónica cantada de la lucha del pueblo morelense, tomando, en la mayoría de los
casos, el partido del Ejército Libertador del Sur.
Marciano Silva Peralta fue de los compositores y cantantes que mayormente se
destacaron en el trabajo comprometido de la factura de esa lírica narrativa que,
durante casi todo el siglo XX, fue el recuerdo melódico de una guerra popular que
nunca se terminó por completo.
Marciano Silva tuvo una estrecha relación con Emiliano Zapata, y Octavio Paz
(padre) nos relató los pormenores del momento en que El Cantor del Sur, en su
calidad de corridista, se dio de alta en el Ejército Libertador del Sur:
“El día 12 del mes de mayo, por la noche, se presentó Zapata frente a
Cuautla, pero antes de poner sitio a la plaza, por considerar demasiado serio
el asunto y para despertar entusiasmo mayor entre sus jefes, los convocó a
una junta en Yecapixtla, donde estableció su Cuartel General para discutir el
plan de operaciones que debería adoptarse.
Terminada la junta se presentó ante Zapata un hombre como de sesenta
años de edad, de piocha entrecana, de calzón blanco, camisa del mismo color
y sombrero de petate, llevaba en la mano un bajo. Al verlo don Emiliano
Zapata lo saludó con gran gusto, pues ya lo conocía. Era Marciano Silva, que
ya nunca se iba a separar de su lado.
- ¿Qué andas haciendo, Marciano?
- Vengo a incorporarme con usted, Jefe.
- Pero tú sólo eres tocador de bajo. ¿También sabes echar bala?
- Ya lo verá usted, Jefe, cómo a la hora de la hora, pelearé contra los pelones,
y en los ratos de descanso alegraré a ustedes con mis corridos.
- Muy bien, Marciano, te acepto con todo gusto, y tienes que cantar en tus
corridos los principales hechos de la Revolución.
- Si, Jefe, a los que les tengo más ganas de echarles un corrido son a los
orgullosos del Quinto de Caballería. Ellos solos se han bautizado con el
nombre de El Quinto de Oro, pues dicen que son muy valientes.
- Dime, ¿Quiénes mandan en la plaza de Cuautla?-. Preguntó Zapata.
28
- El Quinto lo manda el Coronel Munguía; hay otro cuerpo de infantería
mandado por un coronel y los Rurales del Estado están bajo las órdenes de
Gil Villegas, que dicen que es muy bravo y muy peleador.
- Está bien - repuso zapata- es bueno que nos vayamos a descansar para
estar listos para mañana temprano que vamos a empezar la guerra contra
Cuautla.
La gente de Zapata había tomado sus posiciones, según lo acordaron en la
junta, poniéndose alrededor de dicha plaza y ocupando cada jefe el lugar que
le fue designado.
La noche era hermosísima, el cielo completamente despejado, estaba
cuajado de estrellas, y la luna arrojaba sus plateados rayos sobre el
campamento zapatista, en donde se habían encendido grandes fogatas, y
reinaba un silencio absoluto.
De repente, en medio del silencio de la noche, se dejó oír un canto que
provenía de la torre de la iglesia de Cuautla, y que decía así:
Nosotros somos condecorados,
los más valientes de la Nación;
no pistoleros como esos vagos
huamuchileros sin instrucción.
Nosotros somos condecorados,
los más valientes de la Nación;
y el azote de los malcriados
que se han lanzado a la rebelión.
(...)
Al oír Marciano Silva el canto de los federales, se levantó presuroso, y
sentándose sobre una piedra, cruzó la pierna, y pulsando su bajo, improvisó
el corrido siguiente:
Lo que es el Quinto Regimiento, nunca pierde, si.
Dirán con gran satisfacción,
cuando a Morelos dispusieron los rebeldes
sitiar en esta ocasión.
Pobres pelones, tal vez pensaban
29
que aquí los indios habían de huir;
tan sólo al lucir sus armas
y oír el toque de su clarín;
pobres pelones del Quinto de Oro
a otros cuenten que por aquí
nomás tres piedras, porque la fama
que hay en zapata no tiene fin.
Adiós Quinto de Oro afamado.
mi pueblo llora tu proceder,
en otras partes habrás triunfado;
pero aquí en Cuautla, no sé por qué
nos prometiste el ampararnos;
pero corriste ¡qué hemos de hacer!
los calzonudos te corretean
porque Zapata tu padre es.”16
A partir de la composición dedicada a El Quinto de Oro, la relación entre Emiliano
Zapata y Marciano Silva es estrecha y de compromiso, de causa común y con la
parcialidad correspondiente, en las composiciones, a favor del Ejército Libertador
del Sur. Al respecto, Catherine Heau cita una carta localizada en el Archivo General
de la Nación, en la cual, Marciano Silva se dirige a Emiliano Zapata, haciendo
evidente la estrecha relación entre el caudillo y el compositor:
“Muy Señor mío.
Tengo el honor de remitirle adjuntamente con ésta tres composiciones de
cinco que me indica usted, que son: Las Huachas, La Fuga de un Tirano y
la Canción de los Federales; no le envío a usted La Captura de Cartón en
Chilpancingo, ni los Versos de Maya a consecuencia de que el día seis que
bajé a Jojutla, obtuve unos datos interesantes, tanto de la muerte de Maya
como de Cartón en Chilpancingo y voy a reformar esas dos composiciones,
en lo sucesivo si usted las necesitare, estaré pronto a remitírselas como
también al señor Paulino Martínez, si juzgare conveniente ponerlas en su
valiente periódico, quedo como siempre esperando vuestras órdenes.
16
OCTAVIO PAZ (padre). El Cantor del Sur II, p. 1 y 8.
30
Marciano Silva, 20 de octubre de 191417
Como se puede deducir del texto de la misiva, Zapata le encargaba a Silva, copias
de sus composiciones. No se puede deducir que le marcase o sugiriera los temas
de sus bolas o la tendencia política o ideológica del contenido de sus escritos. Sin
embargo se observa un gran respeto al talento y a la creatividad del vate, por parte
del jefe popular del Ejército Libertador del Sur.
En la carta también podemos ver que Marciano Silva es un investigador que no
pierde oportunidad de incluir detalles de relevancia en sus composiciones. De
hecho, lo sobresaliente de una buena cantidad de bolas surianas compuestas por
Silva es; precisamente, la narración en detalle; como investigador protagonista,
acucioso e involucrado con la guerra, de diversas acciones militares y políticas del
Ejército Libertador del Sur y de sus principales jefes, así como de las atrocidades,
crueldades y desmanes que, por parte de las diversas facciones agresoras, sufrió
el pueblo morelense, durante los aciagos años de la Revolución.
17
CATHERINE HEAU. Así Cantaban la Revolución, p.137.
31
El bajo quinto morelense. Instrumento de la bola suriana
32
A la muerte de Zapata, Silva continuó componiendo las bolas narrativas sobre el
paso de las diversas facciones políticas y acciones militares de los descendientes
políticos y militares del Caudillo del Sur.
En los últimos años de su vida, Silva recibía una pequeña pensión como veterano
de la Revolución y compartía la vida con sus descendientes, en su casa de la
Colonia Emiliano Zapata, de Cuautla, Morelos. Tras sufrir una embolia, ya en la
quinta década del siglo XX, hizo el intento de que se le atendiera en la ciudad de
México y, no satisfecho con el servicio recibido, decidió regresar a Cuautla, para
gozar del cariño de su entonces pequeña nieta María de Jesús.
El 7 de febrero de 1944, después de una larga y creativa vida; sin gran difusión,
Marciano Silva Peralta falleció.
Es de aclarar que las bolas surianas; en su mayoría, rebasan los quince minutos
en el tiempo de su interpretación, lo que significó; tanto para los productores y
grabadores de discos fonográficos de la época, así como para los estándares de las
estaciones de radio que; los de las bolas fueron unos lapsos de tiempo muy
sobrepasados en relación con los tiempos comerciales acostumbrados para dejar
los espacios vitales de los anuncios comerciales de los que vive la radio. Lo anterior
sin contar que los contenidos de las letras no eran los convenientes para los
regímenes posteriores a la Revolución Zapatista. Por lo anterior y porque el grave
sonido de los cantores del sur no correpondía al del bel canto europeo; entre otros
motivos, los medios masivos fueron cerrados para los intérpretes de las bolas
surianas y las composiciones fueron convirtiéndose en materia de trabajo de
investigadores del folklor. Así, lamentablemente; hasta este momento, no se sabe
de alguna grabación fonográfica del Cantor del Sur.
También es de hacer notar que, hasta este momento, no existe ninguna de las
múltiples películas y telenovelas ficcionalizadas sobre la Revolución del Ejétcito
Libertador del Sur, que contenga una interpretación de bola suriana alguna y más
bien, en el apoyo de música tradicional se ha echado mano de canciones y corridos
con estilos y formas de otras regiones del país. De hecho la transmisión oral es lo
que hizo posible que los últimos trovadores de bolas surianas pudieran cantar las
33
bolas surianas de Marciano Silva y otros compositores y que, en algún momento se
haya intentado revivir esa forma de canto tradicional.
Como se ha señalado, la dificultad de conseguir, compilar, conservar y reproducir
los materiales generados por el talento de Marciano Silva ha provocado que muchas
de sus composiciones no puedan ser conocidas. Al tiempo que se ha generado una
suerte de cuentos, consejas y mitologías alrededor de su figura, lo cual ha
dificultado, en mayor cuantía, el acceso a la obra del Cantor del Sur. Al respecto, es
de señalar la importante labor de: los trovadores de las bolas surianas morelenses,
Celedonio Serrano Martínez, Catherina (Catalina) Heau de Jiménez y de Elsa
Castorela Castro, así como de Carlos Barreto Mark, entre otros intérpretes e
investigadores, en la labor de compilación y grabación de las bolas surianas
morelenses.
En este trabajo, a continuación, se hace una recopilación, hasta donde ha sido
posible, de ese material poético, narrativo, no oficial, no archivado, no compilado y
disperso de Marciano Silva Peralta, que significa una rica e importante fuente para
la redacción de la historia popular del estado de Morelos y la muestra fehaciente del
desarrollo de la lírica narrativa suriana como parte inherente, aunque desdeñada,
del folklore mexicano. A cada una de las composiciones transcritas se les ordenó
cronológicamente, de acuerdo a los sucesos que relatan, y se les incluyó un texto
adicional, que ubica la historia narrada en su tiempo y espacio históricos, abundando
los pormenores, detalles y datos específicos sobre los sucesos y personajes a que
se refiere la bola o corrido.
De la misma manera se incluyen las bolas y canciones sentimentales y amorosas
del compositor.
34
De manera inexplicable; en las diversas películas, series y telenovelas
ficcionalizadas que tratan sobre la Revolución del Ejército Libertador del Sur, no se
cantan bolas surianas de manera total o parcial
35
II.- Bolas Históricas prerrevolucionarias (1810 a 1910)
En pro de Hidalgo es una bola suriiana de Marciano Silva, en la que se menciona
un documento que expidió la Inquisición de México, el 13 de octubre de 1810, para
condenar la Revolución de Independencia iniciada por Don Miguel Hidalgo y
Costilla, el 15 de septiembre de 1810.
En pro de Hidalgo18
(fragmento)
Marciano Silva Peralta
CANTO:
El año diez de octubre fecha mísera,
fue publicado un cruel edicto en la Metrópoli,
en contra Hidalgo por su Señoría Ilustrísima:
Monseñor Francisco de Lezama y Beaumont.
DESCANTE:
Digno arzobispo
que se mezcló en la política,
lo cual no hacían
Jesucristo y sus apóstoles,
pues su decreto
fue una oposición ridícula
al gran libertador
al gran libertador
18
CELEDONIO SERRANO MARTÍNEZ. El Corrido Mexicano no Deriva del Romance Español, p.133
36
Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena; en alemán: Ferdinand
Maximilian Joseph María von Habsburg-Lothringen; nació en Viena, el 6 de julio de
1832 y fue un noble político y militar austriaco. Nació con el título de archiduque de
Austria como Fernando Maximiliano de Austria, sin embargo renunció a dicho título
para ser emperador de México bajo el nombre de Maximiliano I. Su reinado fue el
único del Segundo Imperio Mexicano, paralelo al Gobierno Republicano,
encabezado por Benito Juárez. Además, dentro de la historiografía mexicana es
conocido como Maximiliano de Habsburgo. Fue hermano menor del emperador de
Austria Francisco José I. En 1857 se casó con la princesa Carlota de Bélgica, el
mismo año en que se le nombró virrey del reino de Lombardía-Véneto, adquirido
por Austria en el Congreso de Viena. Dos años después, el reino se rebeló contra
la Casa de Habsburgo. Su política hacia los italianos; demasiado indulgente y liberal
ante los ojos de las autoridades austriacas, le obligó a dimitir el 10 de abril de 1859.
Con la suspensión de pagos de la deuda externa, Francia; aliada de España y Reino
Unido, inició en 1861 una Intervención Francesa en México. Aunque sus aliados se
retiraron de la batalla en abril de 1862; el ejército francés permaneció en el país.
Como estrategia para legitimar la intervención, Napoleón III apoyó a un grupo de
monárquicos del Partido Conservador; opositores del gobierno liberal republicano
de Juárez, que se reunieron en la Asamblea de los Notables y establecieron la
Segunda Regencia Imperial.
El 3 de octubre de 1863 una delegación de conservadores ofreció a Maximiliano la
inventada corona de México; este condicionó su aceptación a la celebración de un
referéndum acompañado de sólidas garantías financieras y militares. Finalmente,
después de meses de dudas, el 10 de abril de 1864 Maximiliano aceptó. Aunque
nunca hubo una ceremonia de coronación.
El Segundo Imperio Mexicano obtuvo el reconocimiento internacional de diversas
potencias europeas; entre ellas Reino Unido, España, Bélgica, Austria y Prusia.
Estados Unidos, por su parte, debido a la doctrina Monroe, reconoció al bando
republicano de Juárez que no pudo ser vencido por el Imperio. En 1865, con el fin
de la Guerra de Secesión, Estados Unidos patrocinó a las fuerzas republicanas que,
37
junto con la retirada del ejército francés del territorio nacional, al año siguiente,
debilitó aún más la situación de Maximiliano.
Su esposa regresó a Europa con el objetivo de volver a conseguir el apoyo de
Napoleón III o de cualquier otro monarca europeo. Pero sus gestiones fueron
infructuosas. Derrotado en el Cerro de las Campanas, en la ciudad de Querétaro,
Maximiliano fue capturado, juzgado por una corte marcial y mandado fusilar el 19
de junio de 1867. Tras su muerte se reinstauró el sistema republicano en México,
que dio inicio al periodo denominado como la República Restaurada.
Marciano Silva Peralta, el más destacado compositor de bolas surianas, escribió en
su tiempo el Corrido de Maximiliano, que narra la desafortunada aventura
monárquica mexicana y que; en 2010, Cruz Mejía grabó en una versión muy libre.
Existe otra versión grabada; aunque no disponible en las redes, del Corrido de
Maximiliano, cantada por Jesús Castro Adriano, que se encuentra en el Álbum de
CD’s de Elsa Castorela Castro, Historia de Zapata y el zapatismo a través del
corrido.
Maximiliano de Habsburgo. Titular del 2º Imperio Mexicano
38
Historia de Maximiliano de Austria19
Marciano Silva Peralta
Maximiliano de Austria, si tu suerte deploro
desde el regio sepulcro donde se halla tú ser,
no culpo a mi patria, que un pueblo siempre se honra
cuando sacude el yugo que le oprime a la vez.
Aunque te había ofendido el país de los aztecas,
para que lo vinieras tal vez a conquistar;
te pasó lo que a Ciro ante los más agetas:
buscando una corona y solo encontró un puñal.
Al ir don José Hidalgo y don Ángel Iglesias,
don José María Landa y Antonio Escandón,
no fueron a ofrecerte más que una tumba regia
que Estrada te llevará con Velázquez de León.
El sueño que soñaste en Miramar un día:
de aquel sublime anciano que te fue a saludar
fue el fantástico ángel de Escobedo que había
de anunciarte el paso que habías de dar.
Quisieron que un monarca de origen extranjero,
rigiera con sus leyes los destinos del país;
rendidos a las plantas de Napoleón Tercero,
lograron que viniera la Patria a gobernar.
Hallándose del clero superior, por entonces,
hicieron venir de Austria la muerte destructora
los ayes lastimeros se oyen de muchos hombres
que por salvar su patria volaron a la gloria.
Reunidos los traidores en un grande concilio,
a dieciséis de junio en el sesenta y tres,
allá en su condiciones quisieron traer consigo
el poder absoluto de un príncipe a la vez.
La Ley del tres de octubre que dictó el ministerio
en el sesenta y cinco que es un negro borrón
19
MARCIANO SILVA PERALTA. Historia de Maximiliano de Austria, Hoja suelta de la colección de
hojas sueltas de la Biblioteca del Colegio de México, s.l., s.p.i., s.f., Ver también “Corrido de
Maximiliano de Habsburgo”. A. Marciano Silva. I. Cruz Mejía en Cruz MEJÍA, No hay razón para el
festejo, México, disco tpl1370-ddd, disco 1, disco compacto audio digital / Tlalli / Radio Educación,
2010.
39
que vuestras frentes cubren, y que llenan de duelo
los veintisiete estados que forman la Nación.
Eso hizo que los héroes, poseídos de amor patrio,
miraran con desprecio surgir la Intervención;
eso hizo que los belgas, franceses y austriacos
marcharan a su reino cubierto de baldón.
Así como aquel mártir anciano de Dolores,
quiso verter su sangre por vuestra libertad,
así Benito Juárez venció a los opresores
que a nuestros patrios lares conquistado habían ya.
Aunque creo no se olvida la muerte tan gloriosa
de aquel héroe invencible que en Puebla sucumbió
fue un hombre de alma digna Ignacio Zaragoza
que por la patria insigne la muerte desafió
Ahí el digno patriota, señor Porfirio Díaz,
Berriozabal y Tapia, Negrete y La Madrid
a Laurences derrotan con mucha bizarría,
haciendo que su fuerzas retirara de allí.
Quedan como testigos, el cerro de Loreto
y el de Guadalupe, donde Francia perdió
quince oficiales dignos, varios hombres dispersos
y muertos en campaña: ciento sesenta y dos.
Ese día tan glorioso para los mexicanos,
tembló la antigua Francia y la Corte de París;
a los héroes victoriosos del día cinco de mayo
en gratitud la Patria le rinde ofertas mil.
La acción de San Jacinto y de Santa Isabel
nos ponen en contacto del arrojo marcial
que Naranjo y Treviño llegaron a ejercer
en unión de Escobedo, patriota militar.
La sangrienta batalla que hubo en Santa Gertrudis
donde se distinguieron Flores y Mariscal
donde el valiente Rocha con gran valor destruye
las fuerzas de Olvera en la Oriental.
El dos de abril, en Puebla, fue Don Porfirio Díaz
vencedor de Trungeque y de Noriega también,
su fama lleva en alas su valor y energía
con que la santa causa supo al fin defender.
40
A principios de mayo, Querétaro se hallaba
sitiado por las fuerzas de nuestra fiel Nación
donde Maximiliano a la sazón estaba,
con el general Méndez, con Mejía y Miramón.
El día quince de mayo, pensó el general Vélez
tomar a viva fuerza el Puente de La Cruz
con el cuerpo nombrado de Supremos Poderes
llegó a lograr su empresa con mucha exactitud
Mejía, Maximiliano y Miguel Miramón,
a un consejo de guerra fueron por sus hazañas
y fueron fusilados los tres allá en unión,
en mayo diecinueve, cerro de Las Campanas.
Los restos del ilustre Maximiliano de Austria
con rumbo hacia su tierra salieron muy veloz
en un precioso buque llamádose Navarra
sin su fiel compañera, sin vida y sin honor.
Adiós Maximiliano, real vástago de Viena,
adiós bella Carlota, sublime emperatriz,
adiós princesa ilustre de los monarcas belgas,
mi corazón deplora vuestra muerte infeliz.
En fin, patriotas héroes, ya voy a terminar,
perdonen si he ofendido vuestra reputación,
yo, cual grato ante ustedes he querido ensalzar
el mérito que gozan por toda la Nación.
¡Gloria al valiente Juárez y a Ignacio Zaragoza!
y a todos los que se hallan allá en otra mansión,
sus nombres inmortales de México en la historia
existirán por siempre con gran veneración.
FIN.
Corrido de Maximiliano de Habsburgo. Marciano Silva: Autor de la letra y
Compositor musical. Cruz Mejía: Cantante, en:
https://mediateca.inah.gob.mx/islandora_74/islandora/object/musica%3A973
41
42
43
Después de que; el 16 de abril de 1869, se erigió el estado de Morelos, como
territorio segregado del Estado de México, el veterano de la Guerra de Reforma,
Manuel Alarcón, recibió el cargo de Jefe de Rurales o Policía Federal Montada de
los distritos morelenses de Yautepec y Tetecala.
Al momento del triunfo de la rebelión que puso a Porfirio Díaz en la silla presidencial,
Alarcón; aliado de Díaz, fue ascendido a Jefe Estatal de Rurales de Morelos y sus
oficiales llevaron a cabo el trabajo de perseguir a los forajidos, y darles muerte
donde se encontraran y no fueron pocos los bandidos que, en Morelos, siguieron
el ejemplo levantisco de la famosa banda de Los Plateados.
Uno de los oficiales de Alarcón, Manuel García, quien se enfrentó al apoyo popular
de que gozaba el bandido Nicolás Páez y; por esta situación, la localización y
aprehensión de Páez, se tornó difícil para García y se prolongó por espacio de varios
años.
En el Corrido Duelo de Lorenzo Caspeta, se cantan los detalles de la aprehensión
y fusilamiento de Caspeta, por parte de los hombres de Alarcón, toda vez que
Caspeta, fue acusado de pertenecer a la banda de Páez, el hecho ocurrió el 4 de
febrero de 1879. Llama la atención en la narración, la forma entrañable en que
Marciano Silva habla de Caspeta como su amigo personal.
Con respecto a la métrica irregular del corrido, al comparar la hoja suelta con el
manuscrito de Miguel Bello podemos suponer que muchos de los errores, adendas
y posibles omisiones sean debidos al oficio del editor de las hojas sueltas de quien
no tenemos noticia.
Existe una versión grabada; aunque no disponible en las redes, del Duelo de
Lorenzo Caspeta o Corrido de Lorenzo Caspeta, cantada por Félix Trejo Rendón y
Susano Trejo García, que se encuentra en el Álbum de CD’s de Elsa Castorela
Castro, Historia de Zapata y el zapatismo a través del corrido.
44
Duelo de Lorenzo Caspeta20
Marciano Silva Peralta
Doblen, doblen las tristes campanas,
doblen, doblen sus tristes clamores,
se acabaron las glorias ufanas
que de luto se vistan las flores.
Sin consuelo me encuentro afligido,
¿a quién triste mis quejas daré?
ya se fue a la mansión del olvido,
un amigo a quien tanto estimé.
En el año del setenta y nueve,
el día cuatro del mes de febrero,
ay amigos según se comprende,
sucedió un accidente muy fiero
Un día martes muy de cosa cierta,
ya la gente se había horrorizado
al saber que Lorenzo Caspeta
en la noche lo habían agarrado.
En la Feria de La Candelaria
ya sin duda lo andaban velando,
lo agarraron en una jugada,
a donde él estaba barajeando.
¡Ah, qué plan tan bueno le pusieron!
como él nunca jamás pensaría
que él hallándose por sus terrenos
cayó en manos de Manuel García.
Desconfiándole por su hombradía,
de ese modo pensaron agarrarlo,
ese jefe de la infantería,
de ese modo trató de asegurarlo.
Al llegar junto a los soldados,
se agachaban a verle la cara
por supuesto iban bien disfrazados,
para que este no lo maliciara.
20
Hoja suelta, sin fecha, sin pie de imprenta y sin lugar de publicación, de la colección personal del
etnomusicólogo José Luis Sagredo Castillo. Existe otra versión manuscrita en la colección de
manuscritos y hojas sueltas del corridista Miguel Bello Moreno.
45
Al decirle: “Se da usted por preso”,
sus pistolas muy bien le afianzaron
y al verlo que estaba indefenso
con sus rémitos lo amenazaron.
Ya Lorenzo, ya no pudo menos,
que rendirse y luego así al instante,
lo amarraron muy bien de las manos
y le decían: “Camine por delante”.
Al momento de que lo sacaron,
caminó sin temor, luego, luego,
le jugaron el primer engaño,
al llegar a la iglesia del pueblo.
Siendo que iban por la calle recta,
retroceden rumbo hacia el oriente,
dieron vuelta detrás de la iglesia
y tomaron rumbo hacia el poniente.
Lo sacaron al campo de afuera,
que por nombre tenía El Zapatero,
con tormentos querían que dijera,
quienes son sus demás compañeros.
No pudieron lograr ese intento,
pues Lorenzo no confesó nada
y por eso con crueles tormentos,
lo sacaron hasta La Cañada.
Le decían con furor y firmeza:
“Este es uno de los de los de Nicolás Páez,
lo colgamos a hoy si no confiesa,
a dónde se hallan todos los demás”.
“No soy de esos que con amenazas
se proponen a hablar por hablar,
soy muy hombre y no tengo embarazo,
estoy impuesto a sufrir y callar”.
Por momentos García se alejaba,
con su gente andaba inspeccionando
y nomás dos soldados dejaba,
para que lo estuvieran cuidando.
Siendo un hombre de resolución,
46
que a donde quería hacia plaza de bueno,
esa noche con gran compasión,
lo agobiaba muchísimo el sueño.
“Si algo debo, Señor Comandante,
con la vida les he de pagar,
no me pase usted más adelante
para mí está bueno este lugar”.
Injuriado le dijo García:
“Nomás eso le va a pasar a usted
aguardemos que aclarezca el día,
caminamos para Yautepec”.
Al momento que al pueblo llegaron,
sus dolientes tuvo a su favor,
con García nada de esto arreglaron,
porque estaba lleno de rencor.
“Ya conmigo no tienen nada que ver,
allá el jefe verá si lo escapa,
al momento van a saber de él
ya fue el parte para Cuernavaca”.
Al momento que el parte llegó,
quedó impuesto don Manuel García,
pero a nadie le comunicó,
según la orden lo que contenía.
Para no atormentar a las personas,
lo sacaron muy disimulado,
al llegar a donde están unas lomas,
caminando pues lo han fusilado.
¡Ay Lorenzo, quién te lo dijera!
que pronto te habías de acabar,
un día martes a las once y media
la existencia te habían de quitar.
Según vengo yo haciendo reflejos,
has dejado tu sangre regada,
en el fondo de un camino viejo,
arribita del salto del agua.
¡Ay entonces su afligida madre!
considérenla, cómo estaría,
angustiada y llena de pesares
47
¡ay qué triste y desgraciado día!.
Le formaron una casa en lora,
sus dolientes que lo acompañaban
esperando nomás hasta qué horas
daban la orden que lo levantaran.
Se acabaron los hombres valientes,
muy famosos que había de lo bueno,
de la Hacienda de ese San Vicente,
de Lorenzo nos queda un recuerdo.
Les encargo a todos mis amigos,
que le recen cada año siquiera,
en memoria récenle un sudario
porque ya está debajo de tierra.
José Luis Sagredo Castillo. Etnomusicólogo, compositor, docente, folklorista,
investigador y coleccionista de hojas sueltas de bolas surianas de Marciano Silva
Peralta
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49
La construcción de Ferrocarril Interoceánico, tenía el propósito de unir al Océano
Pacífico con el Golfo de México, con una línea que cruzara el territorio nacional, con
terminales en los puertos de Acapulco y Veracruz. El tramo de México a Veracruz,
con 547 kilómetros de vías se inauguró el 23 de mayo de 1892, mientras que la línea
de México a Acapulco suspendió el tendido de vías en Puente de Ixtla, Morelos, y
únicamente avanzó 198 kilómetros. En esta última línea, el veintiocho de febrero de
1895, entre Tenango y Temamatla, Estado de México, ocurrió un descarrilamiento
que involucró a cinco vagones del tren, repletos de pasajeros que habían concurrido
a las fiestas religiosas y al carnaval de Amecameca.
En el lamentable accidente hubo 100 muertos y muchos heridos. Desde hacía algún
tiempo, las catástrofes eran tema preferido por los compositores para narrar en sus
bolas y corridos.
Mario Colín y Catherine Heau, le adjudican a Marciano Silva la composición de la
Bola del Descarrilamiento de Temamatla.
Imagen del Descarrilamiento de Tamamatla, Estado de México
50
Bola del Descarrilamiento de Temamatla21
Canción Popular
Marciano Silva Peralta
Escuchen señores, ésta triste historia
que traigo en el pensamiento
de lo que pasó en Temamatla
con el descarrilamiento.
El corazón se entristece
tan sólo al considerar
que muchos quedan sin padres
en este mundo a llorar.
El jueves veintiocho, del mes de febrero,
del año noventa y cinco,
todos en Ameca, para la estación
iban con gran regocijo.
Eran las doce del día
y luego, luego al momento,
silbó la locomotora
y se puso en movimiento.
Diez coches jalaba la locomotora
número cincuenta y cuatro,
y el maquinista era un extranjero,
causa de tanto quebranto.
En los coches de tercera
venían con mucho contento,
pues nadie podía advertir
que era el último momento.
Todos con gozo venían admirando
aquel bello panorama
sin comprender que la hora fatal
estaba ya muy cercana.
Cuando al llegar a Tenango,
kilómetro cuarenta y dos
el tren salió de la vía
causando un estruendo atroz.
21
Hojas sueltas, de la Imprenta Popular de Antonio Vanegas Arroyo, con grabados de José
Guadalupe Posada, México, sin fecha
51
Tres coches quedaron, de los de tercera,
toditos hechos pedazos,
y por donde quiera nomás se veían
cabezas, piernas y brazos.
A las tres supo el gobierno
todo lo que aconteció:
luego a las demarcaciones
sus órdenes pronto dio.
Luego que la empresa también se informó
de lo que allí había ocurrido,
al punto ordenó partiera veloz
el tren llamado de auxilio.
El Ministerio de Guerra
también sus órdenes dio,
y el cuerpo militar
con puntualidad cumplió.
Cerca de las nueve llegó el tren de heridos
espacioso y con precaución,
pues todos lanzaban tan tristes gemidos
que partían el corazón.
Los inspectores subieron
declaración a tomar,
pero no la consiguieron,
porque todo era llorar.
“¡Dios mío, mi pierna!”, “¡Ay mi cabeza!”
“¡Jesús, mi brazo, me muero!”
y otros gritaban: “¿Dónde están mis padres?
yo ver a mis padres quiero”.
Pero todo era imposible;
se entristece en corazón
pues de toditos los muertos
hecho estaba ya un montón.
Cerca de las diez, cuarenta camillas
salieron de la estación,
el cuadro era triste, tan triste en verdad,
que inspiraba compasión.
Hombres, mujeres y niños
52
en un continuo penar,
en camillas los llevaban
al Hospital Militar
Todita la noche, en el hospital,
practicantes y soldados,
alistaban camas para recibir
a todos los desdichados.
Y tan luego que llegaban,
con muchísima atención
a todos les practicaban
su primera curación.
Cuarenta y cinco eran los heridos
que allí fueron auxiliados,
y sesenta y dos toditos los muertos
que quedaron destrozados.
La sociedad alarmada
asegura con firmeza,
que de tan terrible hecatombe
tiene la culpa la empresa.
Familias enteras, en triste orfandad,
sin protección han quedado;
pero grandes sumas, para protegerlas,
en México se han juntado .
Funciones de beneficio
en los teatros anunciaban
para auxilio de las víctimas
que más lo necesitaban.
En fin, ya señores, lo que aconteció
lo llevo ya relatado;
y sólo deseo que a los que murieron,
Dios los haya perdonado.
Aquí se acaba cantando
la historia del sufrimiento,
que en Temamatla causó
el gran descarrilamiento.
53
El descarrilamiento de Temamatla (versión compactada) Autor: Marciano Silva
Peralta. Intérprete: Óscar Chávez, en:
https://www.youtube.com/watch?v=esgMCHuSsmM&ab_channel=%C3%93scarCh
%C3%A1vez-Topic
54
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57
De entre los maestros creadores de las bolas surianas del siglo XIX, destaca Juan
Bautista Montes, quien, según los testimonios de los últimos trovadores, marcaba la
línea en las formas poéticas que usaron los publicistas en el estado de Morelos.
De gran sensibilidad poética y adicto al alcohol, Juan Montes murió durante una riña
que tuvo lugar el 13 de febrero de 1901, como lo narraron varios saludos y bolas,
algunos de ellos; como los que se transcriben y reproducen, compuestos por
Marciano Silva.
De la obra poética de Juan Montes se desconoce casi todo. Toda vez que son pocas
las hojas sueltas que se han localizado con su rúbrica y que los trovadores
contemporáneos de Montes olvidaron sus rimas. Sin embargo, la cantidad de
composiciones en honor a Juan Montes denota la gran ascendencia que éste tenía
entre los trovadores morelenses.
Felix Trejo y Susano Trejo, intérpretes de bolas surianas, acompañados de su bajo
quinto
58
Trágico fin de Juan Montes22
Marciano Silva Peralta
Si tal vez no le fuera molesto
tomaré parte en vuestra alegría,
voy a hablarles del fin tan funesto
que Juan Montes tuvo en una orgía
Bien sabéis que en el Estado libre
de Morelos fue un gran trovador,
en su verso fue bello y sublime
aplaudido por hombres de honor.
En el pueblo de Tlalquitenango
el catorce del mes de febrero,
su destino le había señalado
de su vida el trance postrero.
Fue un día miércoles por la mañana
a las ocho según se imagina
se puso a tomar de buena gana,
con personas que eran de su estima.
Entre ellos don Jesús Montaño
que más tarde debían darle muerte,
sin saber su desgraciada suerte,
también ahí se hallaba tomando.
Cuando al fin los vapores del vino
por completo llegó a trastornarlos,
un enojo entonces intervino
entre Juan y don Jesús Montaño.
La cuestión comenzó en la cantina
de la señora Petra Morales,
sin embargo continuó la riña
y a otra tienda se fueron parciales.
Al llegar a la nueva cantina
del señor Margarito Arellano;
prosiguió de nuevo la contienda
entre Juan y don Jesús Montaño.
Tú serás un cantor distinguido
22
Hoja suelta. s / p, s / l, s / f, de la colección particular de José Luis Sagredo Castillo. Op. Cit.
59
por personas de alta aristocracia,
pero al menos no quedo vencido,
y haré que pierdas tu elegancia.
Presumiendo ser buen caballero
ante el vulgo don Jesús Montaño,
dio a guardar su machete cañero
al señor Margarito Arellano.
Entre poco trató de acostarse
ya Morfeo lo tenía sumergido,
y Juan Montes salió así a sentarse
a la puerta con varios amigos.
Al volver de su sueño tirano
su machete pidió sin tardanza
diciéndole al señor Margarito Arellano
que ya se iba derecho a su casa.
Al salir Montaño para afuera
don Juan Montes volvía a referir
lo que allá en la cantina primera
le había dicho siempre varonil.
Al momento se volvió con fiereza
y dos golpes mortales le dio,
una vez hecha aquella vileza
al momento su fuga emprendió.
Primer golpe aseguran el hecho
en el cráneo le dio aquella fiera
el segundo ha visto el pescuezo
cerca de la clavícula izquierda.
“Anda ingrato cobarde me heriste”
“¡Ay!”, le dijo con rectitud
“De mi parte muy bien puedes irte,
soy diez veces más hombre que tú”.
Los amigos de su estimación
trataron de seguir a Montaño,
para ver si adquirían su aprehensión
pero ya no pudieron lograrlo.
Al mirarlo en tan mísero estado
uno de ellos allí lo paró,
a su casa trató de llevarlo
60
pero al fin éste se le negó.
Yo las gracias te doy fiel amigo
solamente te pido un favor,
si preguntan quién me ha lastimado
no les digas lo que sucedió.
Diciendo estas palabras tomó
así el rumbo de Tlalquitenango
de este mundo al fin se despidió
pues estaba muy presto a dejarlo.
Al llegar al crucero de la vía
de la excavación de Huatecalco,
ahí fue su lecho de agonía
porque hasta allí pudo haber llegado.
Dos amigos que muy de mañana
pasaban por Tlaltizapán,
al encontrarlo le preguntaron
quién lo había llegado a lastimar.
Les responde con grande energía:
“A mí ninguno me ha lastimado,
sino el tren pasó en su travesía
y por desgracia conmigo ha chocado”.
Uno de ellos se quedó a cuidarlo
y el otro fue a Tlaltizapán,
a dar parte para que en el acto
lo viniesen de allí a levantar..
Mientras esto pasaba hacia el cielo
sus plegarias don Juan dirigía
al Eterno, con amor sincero
estas tristes palabras decía:
“Si ésta vida mi Dios que me diste
un cobarde al fin me la quitó
si por mi alma en la cruz padeciste
en tus manos la encomiendo yo”.
Entre tanto llegó la justicia
tan luego como lo inspeccionaron
oficiaron así todo aprisa
a Jojutla lo que había pasado.
61
Remitirlo a Jojutla de Juárez
los jueces así lo dispusieron
donde se hicieron sus funerales
el catorce del mes de febrero.
Se acabó su misión en la tierra
de un amigo a quien tanto estimé
se acabó con su vida sincera
toda la honra de Chapultepec.
Me despido amable concurrencia
me despido con grande dolor,
si acaso me ha sido imposible
si tal vez me ha faltado la ciencia
me dispense la plana mayor.
Un trovador de bolas surianas deleitando a su público, en febrero de 1924 (circa)
62
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III. Bolas revolucionarias y zapatistas
Entre octubre y noviembre de 1910, el comerciante poblano Aquiles Serdán, como
jefe del Club Liberal luz y Progreso, afiliado Partido Antirreeleccionista, junto con
sus adeptos, hermanos y amigos; principalmente los hermanos Rousset,
comenzaron, de manera clandestina, el acopio de armas y parque para iniciar la
Revolución antiporfirista, el 20 de noviembre de 1910.
En el ámbito regional poblano, la promulgación del Plan de San Luis, por Francisco
I. Madero, incitando a la Revolución por la democracia, había agudizado la
represión, la vigilancia y la persecución a los grupos de oposición, por parte del
gobernador del estado Mucio Martínez, con la acción directa de los hombres bajo
las órdenes de Joaquín Pita, jefe militar de la zona.
A mediados de noviembre, los planes secretos de Serdán y sus correligionarios
fueron descubiertos por los esbirros de Mucio Martínez y lo que a continuación
sucedió fue cantado en la composición de Marciano Silva: Laureles y Gloria al Mártir
de la Democracia Aquiles Serdán, que fue la primera composición que hizo Silva
con tema revolucionario. Posteriormente el compositor se uniría a las fuerzas del
Ejército Libertador del Sur.
El sacrificio de los hermanos Serdán y sus seguidores se considera como el inicio
formal de la Revolución Maderista.
66
Laureles y gloria al mártir de la democracia Aquiles Serdán23
Marciano Silva Peralta
Hijos de Puebla, de rodillas ofrecedles
un homenaje con el más crecido afán,
a los obreros y estudiantes que como héroes
llenos de gloria sucumbieron con Serdán.
Hagan recuerdos del dieciocho de noviembre,
año por gracia de mil novecientos diez
cuando con sangre se escribió en páginas breves
una epopeya muy gloriosa en honra y prez.
Cuando Madero bajó a hacer su propaganda,
se adhirió en Puebla mucha gente a su favor,
los que sinceros exigían en su demanda
otro gobierno que no fuera el dictador.
Varios obreros y estudiantes se afiliaron
al candidato con el más crecido afán
y como jefe del Partido designaron
al invencible señor Aquiles Serdán.
Mucio Martínez cuando tuvo la noticia
hizo sobre ellos una cruel persecución,
porque el gobierno clerical y porfirista
había triunfado en su burlesca reelección.
El día dieciocho al nacer el nuevo día,
Miguel Cabrera con una orden imperial
llegó a la casa de Serdán y le exigía
que se le abriera, pues traía orden de catear.
Carmen Serdán al oír las amenazas
abrió la puerta, más la entrada les negó,
y entonces él como un esbirro del Tetrarca
sin respetar el bello sexo la golpeó.
En ese instante salió Aquiles iracundo,
y al darse cuenta que a su hermana maltrataba
le pegó un tiro, y a Fragoso su segundo
preso en un cuarto ordenó que se dejara.
Pocos minutos después de aquella escena
23
hoja suelta publicada por Eduardo Guerrero, s/l, s/f.
67
llegaron tropas federales y gendarmes
para entrar a aquella casa tan famosa
donde se hallaba un conjunto de Titanes.
Quince patriotas mexicanos se aprestaban
para luchar contra dos mil ¡oh qué heroísmo!
los que en la lucha desigual no se fijaban
ni los llenaba de pavor el cruel destino.
En un balcón hacia la calle apareció
Carmen Serdán portando un rifle con firmeza,
la que ante un grupo de curiosos expresó
de esta manera, con un acto de nobleza.
“¡Vengan esclavos a pelear su libertad
que aquí en la casa tengo parque y carabinas,
sublime herencia que a sus hijos dejarán
de bienestar, no de baldón no de ignominia.
Diciendo esto, y haciendo el primer disparo,
y abrióse el fuego sobre aquel bello edificio,
tomando luego las alturas los sicarios
para poder bien dominarlos a toditos.
La primer víctima fue Máximo Serdán,
y así siguieron sucumbiendo uno por uno,
hasta que el fuego extinguióse, porque a par
de los patriotas no quedaba ya ninguno.
Al penetrar la soldadesca a aquella casa
sólo encontraron los despojos inmortales
que sucumbieron en defensa de una causa
como esforzados y valientes liberales.
Luego pusieron una estrecha vigilancia,
y un gendarme cerca ya de la oración,
vio una figura y disparóle sin tardanza,
sin ver quien era quiso hacer la ejecución.
Era Serdán, el bravo Aquiles, que salía
de su escondite buscando una salvación,
era un apóstol que más tarde se uniría
a su partido contra su reelección.
Salud, obreros y esforzados estudiantes,
que en unión del bravo Aquiles sucumbieron,
como coplero permitidme que les cante
68
esta epopeya donde de gloria se cubrieron.
Duerman en paz en sus tumbas silenciosas,
caros hermanos, estudiantes y obreros
glorificados como Ignacio Zaragoza
y ensalzados por un hijo de Morelos.
Carmen Serdán que igual a Leona Vicario
te hiciste grande por tu arrojo sin igual,
a ti vendrán llenas de lauros y de hinojos
las mexicanas vuestro nombre a venerar.
Laureles y Gloria al Mártir de la Democracia Aquiles Serdán. (versión compactada)
Autor: Marciano silva Peralta. Intérpretes no identificados, en:
https://www.youtube.com/watch?v=H9LYfqLk90U&ab_channel=ToktliSon-Topic
Áquiles Serdán. Mártir de la democracia
69
70
A principios de 1911, en el sur del país, surgieron varios grupos revolucionarios
maderistas que paulatinamente se fueron integrando bajo las órdenes de los
principales jefes regionales; Emiliano Zapata, en el estado de Morelos y, en el
estado de Guerrero, los hermanos Ambrosio y Rómulo Figueroa, entre otros.
Desde el 14 de marzo de 1911, Emiliano Zapata se había adherido al Plan de San
Luis, en Villa de Ayala, Morelos.
Debido a algunos enfrentamientos entre zapatistas y figueroistas, el 22 de abril de
1911, los jefes de las dos fuerzas firmaron un convenio limitando el campo de sus
acciones a sus propios estados.
Después de ocupar las poblaciones de Chiautla, Jantetelco y Cuautlixco, entre otras,
Zapata decidió el ataque a la ciudad de Cuautla, Morelos.
Cuautla estaba defendida por el Quinto Regimiento de Caballería, bajo las órdenes
del general Eutiquio Munguía. Para la toma de Cuautla, Zapata puso sitio a la plaza
e inició los ataques el día 12 de mayo y los combates y escaramuzas se prolongaron
hasta el día 19, fecha en que el Quinto Regimiento abandonó Cuautla, con destino
a Cuernavaca, Morelos.
La toma de Cuautla por Zapata fue uno de los principales factores militares que
decidieron la caída de Porfirio Díaz.
Tanto El Quinto de Oro como la Bola de la Toma de Cuautla por Zapata, son
corridos compuestos por Marciano Silva. Como ya se refirió anteriormente, fue en
esta acción cuando Silva se dio de alta en las tropas revolucionarias de Zapata.
Sobre la épica composición de El Quinto de Oro, Octavio Paz nos dice que:
“Los federales para engañar a los zapatistas y demostrarles que estaban
enteros empezaron a entonar desde la torre de la iglesia sus famosos
corridos con frases injuriosas para sus contrarios; estos, a su vez en la misma
forma. Tal parecía que se encontraban en un torneo de ingenio y no en una
horrible batalla que se había estado sosteniendo”.24
24
OCTAVIO PAZ –padre-, “El Cantor del Sur, primera parte”, p.7.
71
El Quinto de Oro25
Marciano Silva Peralta
Lo que es Quinto Regimiento nunca pierde, no
decían los de ese Batallón,
cuando a Morelos dispusieron los rebeldes
sitiarlos en la ocasión
sobre las torres y azoteas se veían alegres,
haciendo alarde de instrucción
porque pensaron que entrarían pero muy breve
toditos en montón.
Nosotros somos disciplinados,
decían con grande satisfacción,
no pistoleros como estos vagos
huamuchileros sin instrucción,
nosotros somos condecorados
los más valientes de la nación
y el azote de los malcriados
que se han lanzado a la rebelión.
Lo que es aquí no se pasean
como allá en Chiautla no,
con música y fina atención;
porque los hombres que defienden
esta plaza, son de purito León
lo que es aquí con la ametralladora basta
para hacerles su recepción,
y si no corren ya verán lo que sacan
los indios en la ocasión.
Pobres pelones, tal vez pensaban
que aquí los indios iban a huir,
nomás al ver relumbrar las armas
o al oír los toques de su clarín,
pobres pelones, del Quinto vayan
y cuenten a otros que por aquí
nomás tres piedras, porque la fama
que hay en Zapata no tiene fin.
Era imposible que perdieran nombre y fama, no
los rebeldes de esta región,
porque llevaban a la Reina Soberana, si
25
Hoja suelta, sin fecha, sin píe de imprenta y sin lugar de publicación, de la colección particular del
etnomusicólogo José Luis Sagredo Castillo.
72
de nuestra fiel nación;
por eso siempre cuando en campaña. Si
decían con grande veneración:
“¡Viva la Patria!, ¡Viva la Guadalupana!
y muera la reelección”
Adiós el Quinto de Oro afamado,
mi pueblo llora tu proceder
pues prometiste el ampararnos
y al fin corriste, qué hemos de hacer
en otras partes habías triunfado,
por aquí en Cuautla no sé por qué
los calzonudos te corretearon
porque con ellos tan sólo tres.
Bajo el mando de Emiliano Zapata, los revolucionarios maderistas morelenses
derrotaron al Quinto Regimiento porfirista, en la toma de la ciudad de Cuautla
73
74
Bola de la Toma de Cuautla por Zapata26
Marciano Silva Peralta
Noble presidente don Porfirio Díaz,
te fuiste para la Europa,
dejaste esta tierra regada, a fe mía,
con sangre de mil patriotas.
por tu cruel gobierno y tiranía
el pueblo al fin te despoja
de aquel gran imperio que ejercías,
contemplándolo un idiota
Fuiste protector sublime
de los valientes hispanos,
y padrastro, el más temible,
de los indios mexicanos
sin embargo, fuiste libre,
siendo responsable a tanto,
mientras más grande es el crimen
más gracia encuentra el culpado.
Sin duda pensabas que era hereditaria
la silla presidencial,
y que de ella dueño te había hecho Tejada
cuando venciste a la par
del sufragio libre también te burlabas
y la ley electoral,
frente a las casillas ponías fuerza armada
para al fin poder triunfar.
Hasta que el pueblo aburrido,
llego a empuñar el acero,
guiado por un fiel caudillo
que es don Francisco I. Madero,
un hombre noble y benigno
que vino a salvar al pueblo
del fango en que estaba hundido
más de treinta años, recuerdo.
Don Francisco I. Madero apareció en Chihuahua
como el Mesías prometido,
diciéndole al pueblo: “Levántate y anda
yo siempre seré contigo”,
entonces el pueblo, cual Lázaro anda
26
CATALINA H. DE GIMÉNEZ. Así cantaban la Revolución, pp. 275 a 282.
75
y al notarlo don Porfirio
se llena de miedo y a París se lanza
Corral, buscando un abrigo.
Aquel espectro salió
ensangrentado y altivo,
diciéndole a don Porfirio:
“Traidor, tu día se ha cumplido,
recuerda que te pedían
justicia y no diste oído,
a esa voz que te decía:
-Velardeña y Tehuitcingo-“.
“Tú has sido la causa que muchas familias
se encuentren en la miseria;
huérfanos, afligidas viudas,
sin un albergue siquiera,
pues dejas la Patria convertida en ruinas
con el furor de la guerra,
mi pluma no alcanza a escribir estas líneas
que requiere la tragedia”.
“Por ti fueron bombardeadas
muchas ciudades hermosas,
entre ellas la heroica Cuautla
de Morelos tan preciosa
tierra bendita inmolada
por la mano caprichosa
de aquellos que ambicionaban
la reelección afrentosa”.
Don Eduardo Flores, jefe del distrito
y toda la aristocracia
como porfiristas juzgaron preciso
la defensa de la Plaza,
para mayor gloria llevaron al Quinto,
el furor de otras comarcas,
pero allí tres piedras nomás con los indios
huarachudos de Zapata.
Ciertas personas decían
que si Emiliano Zapata
entraba le ahorcarían
¡Oh, qué lujosa bravata!
necios, tal vez no creían
que en esas horas infaustas
caía don Porfirio Díaz
76
del poder y de la gracia.
Don Eduardo Flores quiso, aunque cobarde,
contrarrestarle a Zapata;
decía en sus furores que había de matarlo
pero no daba la Plaza;
confiaba en sus hombres del quinto indomable
que tenía supremacía,
don Eduardo Flores es el responsable
de la destrucción de Cuautla.
Cuautla hermosa de Morelos
porqué es tan grande tu castigo,
tus edificios, suburbios
todos los miro destruidos,
tu Palacio de Gobierno
en cenizas convertido,
es la venganza de un pueblo
bastante tiempo ofendido.
Culpa la imprudencia de tus nobles hijos
que en un leguaje altanero,
decían con frecuencia que el gran don Porfirio
valía por veinte Maderos
a esa sentencia se habían adherido
los más valiente iberos,
y otros individuos que por conveniencia
protegían aquel gobierno.
Creían los privilegiados
porfiristas de esa tierra
que el pueblo sería burlado
otra vez como con Leyva,
hoy los rifles en la mano
tenían por votos la guerra
y por casillas tomaron
del gobierno las trincheras.
El trece de mayo, qué gusto tenían,
algunos ricos del pueblo,
porque los rebeldes tal vez entrarían
como un rebaño al degüello;
pobres porfiristas tal vez no creían
que el triunfo era de Madero
y que sus palacios pronto quedarían
consumidos por el fuego.
77
Las soldaderas gritaban:
“¡Viva el Quinto regimiento!,
el asombro de Chihuahua,
Sonora y otros encuentros,
el Quinto de Oro es de fama,
no como ustedes, niguentos,
ahí verán, patas rajadas,
les servirá de escarmiento”.
“Entren, muertos de hambre, indios calzonudos,
huamuchileros idiotas,
vamos aprobar que aquí Guanajuato
y nomás puro Guanajuato,
sin hacer alarde estamos seguros
que la plaza no nos tocan,
si desengañarse quieren, huarachudos,
entren a traer su derrota”.
“¡Viva la Guadalupana!”,
gritaban los insurgentes,
“Que es la Reina Soberana,
de los indios de Occidente”,
¡Viva el héroe de Chihuahua!
¡Muera nuestro presidente!
pelones del Quinto, salgan
si son muy valientes”.
Llegó el diecinueve de mayo glorioso
para los libertadores
y el Quintillo de Oro, siendo tan famoso
corrió de sus posiciones,
aunque para ellos fue vergonzoso,
por tener tanto renombre
salieron corriendo aquellos colosos
por donde el Sol se pone.
“Morelos”, dijo un soldado
que iba ya retrocediendo:
“Más vale morir parado
y no sucumbir corriendo”,
el Quinto dijo al contrario:
“Vale más un tiro huyendo
y no frente a un triste cuadro
recibir cinco certeros”.
Por el rumbo hacia el poniente,
camino del hospital,
78
salió esa falange de bravos leoneses
tratando al fin de escapar;
como era probable ese punto inerme
se encontraba en realidad
pues no creía nadie de los insurgentes
que corriera un militar.
Yo como idiota no entiendo
ese triunfo que asegura
El Imparcial escribiendo
se hagan noticias impuras;
dicen que salió venciendo
el Quinto de Oro en su fuga
si así se triunfa corriendo
yo soy un héroe sin duda.
Dice El Imparcial que sólo tres muertos
tuvo el gobierno aguerrido
y de los demás suman cuatrocientos
entre muertos y heridos;
¡Qué barbaridad! si de esos sucesos
yo no fuera fiel testigo
tendría que aceptar ese triunfo incierto
como un hecho positivo.
La prueba es que unos salieron
disfrazados de señoras,
otros como limosneros
fingiendo humildad de sobra;
otros al fin sucumbieron
en tan funesta maniobra,
y los restantes corrieron
ese es un triunfo de moda.
Por fin han peleado con mucho denuedo
los de tilma y de Huarache,
sobrenombres vagos que le puso al pueblo
el periodista Fernández;
el calzón le ha dado al pantalón ejemplo
de valor en este lance,
y el botín realzado noble y caballero
perdió en compañía del traje.
Según la ley constituida
por el demócrata Juárez,
no hay jerarcas en la vida,
toditos somos iguales;
79
el ropaje es una insignia
de aparentes cualidades,
es nobleza por encima
y por dentro necedades.
¡Oh grandes Aquiles de la raza azteca!
quisiera ser un Homero,
y en poesías sublimes cantar las proezas
de vuestros hechos guerreros;
mas mi pluma humilde sólo se concreta
a ensalzarlos con esmero,
pues este que escribe no es un gran poeta
sino un pobre parrandero.
En el altar de los siglos
se ponga esta inscripción
con letras de oro esculpido
para que lea la nación:
“Sufragio libre efectivo
y muera la reelección,
que es lo que nos ha traído
sangre, fuego y destrucción”.
General Eutiquio Munguía, jefe del 5º Regimiento de Caballería, derrotado por los
zapatistas en Cuautla, Morelos
80
81
Al triunfo de la Revolución Maderista; en mayo de 1911, el presidente interino
Francisco León De la Barra inició el licenciamiento de las tropas revolucionarias en
el país.
En el estado de Morelos, las presiones de los hacendados locales, obligaban al
gobierno al desarme y licenciamiento de las fuerzas revolucionarias de Emiliano
Zapata, mientras éste se obstinaba en la exigencia del cumplimiento del artículo
tercero del Plan de San Luis, que implicaba la realización de una Reforma Agraria
en el país.
Luego de algunas conferencias entre Francisco I. Madero y Emiliano Zapata, se
inició el licenciamiento de los zapatistas, en junio de 1911 y se dio a Zapata, de
manera no oficial, el cargo de Comandante de Policía Federal en el estado de
Morelos, cargo que Zapata nunca ejerció.
Al no obtenerse el desarme de la totalidad de las partidas zapatistas del estado de
Morelos, los ataques de la prensa de la Ciudad de México contra el gobierno
maderista se incrementaron argumentando la inestabilidad del nuevo gobierno,
mientras Francisco León De la Barra enviaba al Trigésimo Segundo Batallón de
Infantería, bajo las órdenes del general Victoriano Huerta, para hacer campaña
contra los jefes zapatistas no licenciados de Morelos. De la misma manera, el 11 de
agosto, De la barra suspendió la soberanía del estado de Morelos.
Por su parte, Zapata, tratando de regresar a su comunitaria vida cotidiana, contrajo
matrimonio en julio, pero fue sistemáticamente atosigado por sus enemigos locales,
quienes, después de la toma de Cuautla, veían en él al principal y más peligroso
jefe revolucionario de Morelos.
Con la promesa del retiro de tropas federales del territorio estatal, Zapata logró
convencer a los jefes rebeldes insumisos en el sentido de deponer las armas con
fecha del 22 de agosto. Sin embargo, las tropas federales de Victoriano Huerta y las
fuerzas auxiliares irregulares guerrerenses de Ambrosio Figueroa, continuaron
hostigando y ocupando posiciones en tierra morelense, por lo que Zapata se vio
obligado a huir a Anenecuilco.
82
El 30 de agosto de 1911, en Villa de Ayala y Chinameca, Zapata sufrió el ataque de
las tropas auxiliares irregulares guerrerenses de Federico Morales y Silvestre
Mariscal.
Según John Womack: “Federico Morales, agente de Figueroa, lo había hecho mal y
lo había dejado escapar. Tratando de atrapar a Zapata dentro de los muros de la
hacienda de Chinameca, estúpidamente había ordenado una carga contra la
guardia de la puerta del frente. Zapata había oído los disparos, y como conocía el
terreno de la hacienda, se había escapado del edificio principal y había echado a
correr por los cañaverales que quedaban atrás del mismo.”27
De la hacienda de Chinameca, Zapata huyó aparentemente al estado de Puebla.
Sin embargo, su destino real fue la sierra de Morelos en donde recomenzó su
forzada rebelión.
Los gobiernistas auxiliares irregulares guerrerenses de Ambrosio Figueroa, por su
actitud poco definida con respecto al bando al que pertenecían, fueron conocidos
por los zapatistas como los colorados.
La Bola suriana de la Historia del Pronunciamiento del General Emiliano Zapata. El
día treinta de agosto de 1911, también conocida bajo el nombre de La Traición de
Federico Morales, compuesta por Marciano Silva, fue objeto del escamoteo en su
crédito de autor por la imprenta de Eduardo Guerrero y en la hoja suelta más
conocida que difunde el corrido aparece la firma de alguien cuyas iniciales son G.
M.. Sin embargo se ha podido verificar la autenticidad de la autoría original de Silva
Peralta en la bola transcrita.
El 25 de noviembre de 1911, Emiliano Zapata y sus principales generales expidieron
el Plan de Ayala, documento en el que, desconociendo al gobierno de Francisco I.
Madero, daban legitimidad documental y sentido agrarista a la lucha de los
campesinos revolucionarios morelenses.
El movimiento zapatista, bajo la bandera del Plan de Ayala, pronto se extendió a los
estados aledaños de: Puebla, Guerrero, México y Tlaxcala.
Durante todo el lapso que Madero duró en el poder, las guerrillas zapatistas se
mantuvieron en pie de guerra y, al momento del golpe de estado, de febrero de
27
JOHN WOMACK. Zapata y la Revolución Mexicana, p.118.
83
1913, en el que se derrocó y asesinó a Francisco I. Madero, y que instauró al
gobierno usurpador de Victoriano Huerta, las hostilidades contra los zapatistas se
incrementaron considerablemente por lo que la reacción natural de los campesinos
fue en el sentido de una más eficiente organización de las guerrillas.
Copia del manuscrito del Plan de Ayala, documento rector de la lucha del Ejército
Libertador del Sur
84
Bola de la historia del Pronunciamiento del General Emiliano Zapata. El día 30 de
abril de 1911 o La traición de Federico Morales28
Marciano Silva Peralta
Atención te pido, público sensato,
voy a dar mi explicación,
aquí en esta historia que yo les redacto
en mi mal pronunciación.
Voy a dar un pormenor
citando lo positivo,
porque ya enterado estoy
como también persuadido.
El jefe Zapata no estando conforme
después de haber conquistado,
se salió de Cuautla según los informes
pensando en los resultados.
Se fue rumbo a Anenecuilco
que era su tierra natal,
porque conoció el peligro,
pues lo iban a traicionar.
Estando en su casa aunque no tranquilo
pensando en lo que sería
el nuevo gobierno quiso perseguirlo
por su grande bizarría.
Porque era un hombre valiente
nuestro general suriano,
querían políticamente
por completo exterminarlo.
Llegó la noticia, según se declara,
al pueblo de Anenecuilco,
que luego al momento él se retirara
que iban a formarle sitio.
Mandó tocar las campanas
nuestro invicto general :
“Vamos de nuevo a campaña
la defensa es natural”.
28
CATALINA H. DE GIMÉNEZ. Op. Cit., pp. 289 a 294.
85
En aquel momento se reunió su pueblo
para ver lo que pasaba
y les dio a saber que el nuevo gobierno
asesinarlo trataba.
“Yo no ambiciono la silla
ni tampoco un alto puesto,
siento a mi Patria querida
verla en tan cruel sufrimiento”.
Hablóle a su hermano con toda firmeza
y le dijo en el momento:
“Rendir yo mis armas sería una tristeza,
sólo ya después de muerto”.
“Esta política es falsa,
la tengo bien conocida,
quieren que entregue las armas
para quitarnos la vida”.
Respondió don Eufemio con acento fijo
y un valor sin segundo:
“Ya no condesciendas, bajo el armisticio,
ya ves los pagos del mundo”.
“Levantémonos en armas
vamos de nuevo a sufrir,
las conferencias dejarlas
hasta vencer o morir”
“Hoy lo que interesa es otra providencia
a lo que el tiempo depare,
para recibir de la Omnipotencia
lo que del cielo mandare”.
“Saldremos, después veremos
qué descubra el firmamento,
al fin después volveremos
si nos da lugar el tiempo”.
Día treinta de agosto dieron ese grito,
todos de conformidad:
“¡Viva nuestra Patria y este requisito
de paz, tierra y libertad!”.
“Vámonos a padecer
vamos de nuevo a sufrir,
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  • 1. 1 las bolas surianas: históricas, revolucionarias, zapatistas y amorosas de marciano silva 2ª edición Antonio Avitia Hernández México, 2023
  • 2. 2
  • 3. 3 I. Esos corridos que se llaman bolas En la mayoría de las civilizaciones del mundo, los artistas populares han creado un buen acervo de lírica narrativa, histórica y de ficción que; independientemente del nombre genérico que reciban; poema épico, saga, cantar de gesta, huehuetlatolli, itoloca, balada o corrido, entre otros, tiene como objeto el relato y el canto en verso de la historia o los mitos y fantasías, como parte del imaginario colectivo de las culturas en que se generan. En el caso específico de las civilizaciones que han habitado el territorio que actualmente se llama México, la composición de lírica narrativa ha sido práctica común desde la época prehispánica con la particularidad, entre los primeros pueblos, de que se usaba, para la construcción de los poemas, de lo que se conoce como metros trocaicos, en los cuales la irregularidad y disparidad en la cantidad de silabas entre verso y verso es la constante. El arribo de los europeos, con los tiempos del dominio de los peninsulares criollos y castas coloniales, trajo consigo el intento de imposición hegemónica de los metros europeos octosilábicos del romance, en la creatividad constructiva de la lírica narrativa de los novohispanos mestizos e indígenas. Entre el siglo XIX y el XX la evolución de la música, los instrumentos y las formas, así como la adopción de múltiples ritmos y estructuras melódicas y poéticas abrieron un amplio abanico de posibilidades creativas y de interpretación. Entre los estudiosos del folklore mexicano se ha suscitado una apasionada polémica por determinar la paternidad y el origen indígena, prehispánico o europeo de la abundante lírica narrativa mexicana. Sin embargo, los intentos por dar carta de naturalización a los múltiples y diversos estilos y formas de creación de lírica narrativa que se producen en cada periodo de la historia del país, incluyendo la prehispánica, y en cada porción regional del territorio nacional, que muestran grandes diferencias entre si, de acuerdo a sus específicas necesidades y configuraciones culturales, resulta tarea forzada y sin ningún posible logro en sus comprobaciones, al intentar unificar o dar clasificación integrada a creaciones como
  • 4. 4 el romance, el corrido, el itoloca y el huehuetlatolli y sus derivados que, aunque pertenecientes a un mismo género, son de diferente familia. Al echar un somero vistazo al acervo de la lírica narrativa histórica mexicana, se hacen evidentes las diferencias formales de: métricas, rimas y construcciones poéticas, así como de los sonidos musicales y las dotaciones instrumentales en la interpretación. De igual manera, se hacen evidentes las diferencias en el uso de los vocablos y de la lengua en general. Al no existir relación previa a la conquista entre las civilizaciones americanas y las europeas, las expresiones culturales, como la lírica narrativa de unos y otros, tampoco tuvieron relación alguna y sólo la paulatina vinculación de americanos, europeos y demás elementos étnicos que integran la multiculturalidad mexicana producirían la creación de las expresiones culturales propias de cada región del país. Resulta interesante como en la mencionada polémica que se suscitó entre la cuarta y novena década del siglo XX, había quienes, como el folklorista Vicente T. Mendoza y sus seguidores, en la propuesta de una tesis hispanista sobre el origen de la lírica narrativa mexicana, aseguraron que el corrido es un producto derivado directamente del romance español y que la métrica de su construcción en general; es y debe ser octosilábica, al tiempo que el estudioso Celedonio Serrano Martínez y sus seguidores, en su propuesta al respecto del mismo tema, adoptando una versión indigenista, aseguraron que el origen directo del corrido es el de los cantos guerreros prehispánicos de los náhuas y otras étnias prehispánicas nacionales. Por su parte Ángel María Garibay Kintana, en una meditada integración evolutiva de ideas, sobre las formas de lírica narrativa que en Mesoamérica han sido, asentó que: “El cotejo de los cantos guerreros con los anales, crónicas y códices daría una excelente visión histórica, como actualmente lo hace el corrido, en coincidencia con los acontecimientos y en estrecha relación con el público escucha, transformándose en un valioso modo de comprensión de la poética histórica popular mexicana”1 Entre 1 ÁNGEL MARÍA GARIBAY KINTANA. Historia de la Literatura Náhuatl, México, Ed. Porrúa, Colección Sepan Cuantos #626, pp.218, n.1.
  • 5. 5 hispanistas e indigenistas hubo quienes se pronunciaron por la tesis del origen mestizo del corrido y otros más por una más lógica y coherente opción teórica que implica el origen múltiple, regional y plural de las composiciones poéticas narrativas y musicales llamadas corridos, al ver su carácter multiforme, polimétrico y polirrítmico, así como la diversidad de nombres con que; de acuerdo a su forma y región productora, se designa a las composiciones poético narrativas mexicanas, a saber: tragedias, mañanas, bolas surianas, recuerdos, versos, danzas, saludos y corridos, entre otras. Abusando de la paciencia del lector y haciendo un símil taxonómico. Así como los tlacoyos, los totopos, las tlayudas, las tortillas, las pellizcadas, los sopes, las gorditas; a pesar de sus diferencias de forma, contenido y sabor, son genéricamente tortillas de maíz y no panes de trigo. De la misma manera, esas composiciones poéticas que se cantan y que se llaman: tragedias, mañanas, corridos, bolas surianas, recuerdos, saludos, versos y danzas, independientemente de su diversidad de forma, dotación instrumental, métrica y ritmo, son genéricamente corridos. De acuerdo con lo anterior y tomando en consideración que una buena cantidad de composiciones de lírica narrativa: no tienen música propia, nunca la tuvieron, o la que se usa para su interpretación corresponde a otra composición, se puede decir que: el corrido es un género lírico narrativo de temática múltiple, que puede ser cantado o no, y que es usado para narrar historias reales o ficticias que expresan el punto de vista del bando, o las ligas, afectivas o ideológicas a que está afiliado el autor y cuya construcción obedece a la creatividad del mismo y a las formas poéticas populares que prevalecen en la región donde se produce. La bola suriana es un caso especial en el terreno de la lírica narrativa mexicana, por su construcción poética, su métrica, su ritmo, su dotación instrumental y su música que se diferencia de las demás que se producen en el país. La región de las bolas surianas Se desconoce a ciencia cierta el origen de la palabra bola en su acepción musical, aunque Catherine Heau afirma que: “se trata de una derivación del término bolera que, a comienzos del siglo XIX, designaba un aire musical bailable parodiado por
  • 6. 6 los partidarios de la independencia, quienes le cambiaban la letra para acomodarles otras alusivas a la lucha contra los españoles”.2 Los estados donde se localiza la mayor producción de bolas surianas son: Morelos y Guerrero, siguiéndoles sus circunvecinos: Oaxaca, Puebla, Estado de México y Michoacán. “Su extensión geográfica coincide con la mayor parte del territorio de lengua náhuatl y corresponde a los principales bastiones del zapatismo”.3 Vicente T. Mendoza reconoce que la construcción poética de la bola suriana no corresponde a su tesis hispanista y en su opinión: “En los estados del centro: Puebla, México, Hidalgo, Tlaxcala y Morelos, el corrido se manifiesta en formas muy diferentes; acepta otros metros literarios y en consecuencia otros compases, resultando de esto que el corrido en dicha zona se ve influido por otra música y otra literatura, europeas ambas, que difieren del origen español del género que tratamos”.4 Al externar su opinión Mendoza no acepta la posibilidad de las influencias indígenas, pero tampoco nos informa de qué otras influencias europeas se nutre la bola suriana. Dada su construcción poética, que no corresponde a la del romance y que no tiene nada que ver con las formas más usuales de poesía hispana y su sonido musical no europeo, según Armando de María y Campos, para la bola suriana: “es fácil considerar que sus fuentes de origen son los cantos de los verdaderos dueños de la tierra, cualquiera que sea la tribu a la que hayan pertenecido”.5 y no es remoto el hecho de que la bola sea la forma más antigua de corrido mexicano. Aunque de manera mermada, la bola suriana sigue siendo cultivada en algunos pueblos del estado de Morelos, en las ferias y en las tertulias llamadas reuniones o juntas que los corridistas realizan para mostrar sus habilidades musicales, literarias y narrativas. De acuerdo con Mario Colín: “La bola es un corrido que generalmente alcanza una extensión de treinta o sesenta estrofas o versos, como los llaman los trovadores y juglares de aquellas regiones. Los corridos de esta especie se 2 CATHERINE HEAU. “El corrido y la Bola Suriana”, en: Estudios sobre las culturas Contemporáneas, Vol. II, #6, p.101. 3 Ibíd. P.102. 4 VICENTE T. MENDOZA. El Romance Español y El Corrido Mexicano, Estudio Comparativo, p.153. 5 ARMANDO DE MARÍA Y CAMPOS. La Revolución Mexicana a Través de los Corridos Populares, Tomo I, p.52.
  • 7. 7 estructuran con dos clases de estrofas, ambas de cuatro versos, y de rimas cruzadas perfectas, las más de las veces. La primera, que los corridistas llaman canto, se ordena en la forma siguiente: primero y tercer verso de doce sílabas, con hemistiquios de seis y seis de cinco o bien de cinco y siete; segunda y cuarta, de ocho sílabas, únicamente. En cambio, la segunda, se integra con cuatro versos octosilábicos y se llama descante. Ahora bien, estos dos tipos de estrofa que alternan a lo largo de la composición en el orden del canto y descante, son inalterables e invariables en los cantos de esta especie, y les dan con la combinación metroestrófica señalada, un sello particular a este grupo de corridos que reciben el nombre genérico de bolas”.6 En el contexto de las formas de construcción poética del sur del país se puede catalogar que existen tres tipos de bolas: la sencilla, la doble y la mixta. “Las bolas sencillas se estructuran con dos tipos de estrofas diferentes, por cuanto al metro en que están hechas se refiere. Ambas constan de cuatro versos con rima alterna o cruzada, las más de las veces consonante, regular o perfecta, aunque también emplean la asonante, irregular o imperfecta. La primera estrofa de cada bola que, tanto los corridistas o trovadores como los publicistas y cantadores de corridos, denominan canto es de metro quebrado, es decir que el primer y tercer versos son dodecasílabos, con hemistiquios de seis sílabas cada uno. En cambio los versos segundo y cuarto son octosílabos (...) la segunda estrofa se llama descante, porque ofrece alguna variante musical en la melodía con que se canta, consta de cuatro versos octosílabos. (...) Las bolas dobles están formadas por estrofas de ocho versos cada una y las, mixtas combinan estrofas de cuatro y ocho versos”.7 La interpretación musical de las bolas, al parecer, ha mantenido su manera tradicional desde el siglo XIX, gracias a las reuniones o juntas de trovadores que conservan sus parámetros y códigos de interpretación y los transmiten a los noveles cantantes. Los instrumentos que se utilizan para acompañar el canto de la bola son: el bajo quinto, que es un instrumento cordófono de punteo con forma de guitarra 6 MARIO COLÍN. El corrido Popular en el Estado de México, p. 79 7 CELEDONIO SERRANO MARTÍNEZ. La Bola Suriana, pp.19 y20.
  • 8. 8 panzona de sonido grave. El sonido del bajo quinto obliga a la gravedad en el canto. Este, a su vez, no corresponde a los parámetros europeos del canto y su melodía recuerda a los sonidos de los cantos indígenas con sus notas alargadas y lastimeras. La melodía de la bola, como la de toda canción corresponde en su variedad, al número de sílabas que contenga la composición en sus dos primeras cuartetas u octetos: de 44 a 48 sonidos o notas para la bola sencilla, de 88 a 98 notas para la bola doble y de 76 a 80 notas para la bola mixta. Al tener una rica melodía en el canto, los intérpretes de las bolas se lucen como instrumentistas con variaciones a la misma melodía del corrido que entonan entre canto y descante o entre descante y canto. Antes de la existencia de los contenedores fonográficos; discos de acetato, cilindros, casetes, cartuchos, videos, cintas magnetofónicas, discos compactos y USBs, más los que se inventen, el almacenamiento, registro, reproducción y difusión de las creaciones musicales sólo se podía realizar por la vía de la escritura o de tradición oral y, en México, como en otros países, la hoja suelta, también conocida como hoja volante, era, y aún hoy es; aunque cada vez menos, una muy efímera manera de conservar y difundir las noticias testimonios, manifiestos, protestas, panfletos, libelos, cuentos, chismes, poesías y canciones, entre otros. Sin embargo, la hoja suelta, al estar escrita, sólo es accesible en su interpretación a aquellas personas que están alfabetizadas, y es allí donde radica lo interesante del asunto. Aún cuando la lectura de las hojas sueltas estaba limitada a los muy pocos lectores que había a finales del siglo XIX y principios del XX, la difusión de tradición oral, de las melodías entonadas por los trovadores, también llamados publicistas, en el estado de Morelos, era de una asimilación sorprendente. Cabe hacer notar que las hojas sueltas; generalmente manufacturadas en papel de china de colores llamativo, en las que se imprimían los corridos y las bolas surianas, casi nunca incluían la partitura, partichela, o la guía musical mínima de la melodía con que se debía interpretar el corrido, cosa que además sería de completo inútil; dada la condición agrafa musical de la mayoría de los intérpretes populares. Lo interesante es que, a pesar de todos esos inconvenientes y limitaciones; los colores, la versificación y las ilustraciones que acompañaban a las composiciones lograron
  • 9. 9 imponerse en el gusto y preferencia del público, como en su momento lo hizo la historieta. En diversas ciudades del país, las imprentas populares tiraron las hojas sueltas con los corridos en los que los vates, alababan o condenaban las hazañas o fechorías de los bandidos, hacían la detracción y la denuncia de las injusticias, daban fe exacta de los terribles sucesos y las catástrofes, al tiempo que hacían que la gente bailara las derrotas y cantara las traiciones. En el caso de las bolas surianas, las ciudades que mayormente se encargaron de su tiraje fueron: Cuernavaca y Cuautla, Morelos; Acapulco, Chilpancingo y Tixtla, Guerrero y Tezuitlán y Puebla, Puebla. La hoja suelta u hoja de papel volante, como su nombre lo indica, se hace volar y puede terminar en el retrete, en la sudorosa envoltura de una torta de tamal, entre la colección de un intérprete, en el boyler de leña o en algún afortunado caso, como parte de un fondo reservado de una biblioteca pública o como parte del acervo de un estudioso del folklore. De allí el hecho de que una gran cantidad de hojas sueltas; verdadero tesoro de la menospreciada y desdeñada cultura popular, se haya perdido junto con sus versos, ideas y creatividad. En un punto de vista diferente sobre la difusión de las bolas surianas, Vicente T. Mendoza aprovechó para describir y calificar las formas poéticas de los trovadores surianos de la siguiente manera: “Los trovadores populares, que hacen de su canto una profesión son considerados por nuestro pueblo como hombres de mundo. Han tratado a mucha gente, han recorrido casi todo el país de feria en feria, de poblado en poblado, tres días aquí y tres allá; van repitiendo al rasgueo de su vieja guitarra sucesos y acontecimientos salientes que constituyen una novedad para esas regiones apartadas en donde la prensa es un lujo. En muchos casos han sido testigos presenciales de los hechos que relatan y, como consecuencia, son también ellos quienes dan forma e interés al relato. Entre este tipo de divulgadores de la lírica popular los hay que han contribuido de una manera efectiva a aumentar el acervo de literatura y música, especialmente de corrido. Así encontramos verdaderas colecciones impresas firmadas por autores,
  • 10. 10 entre los que aparecen Refugio Montes, Federico Becerra, Fausto Ramírez, Samuel Margarito Lozano, Juan Montes y otros que, aunque no son productores de los más típicos corridos; letra y música, si han contribuido, en gran manera, a formar colecciones actualmente impresas. Estos individuos, seguramente trovadores trashumantes, difunden la música de su región, pero no así los textos que la acompañan; pues han dado lugar a la aparición de un género diverso de literatura, el cual se distingue a simple vista, por alejarse insensiblemente del metro octosílabo del romance y contener citas y frases completamente ajenas al pueblo anónimo, verdadero creador del corrido. Véase, si no, el siguiente ejemplo: Júpiter te haga feliz cual a Sísifo Endimión, y el destino te conduzca al progreso del amor, la inmunda sangre de Medusa te dé más perfección y Ariman te reciba en el harén de aquel inmenso horror. En otras ocasiones introducen un estilo que ya no se usa en nuestra época: los esdrújulos, que estuvieron en boga a mediados del siglo pasado: Aunque me falta para el verso práctica y a la vez inspiración dulcísima, vengo a poner ante tu planta mágica la cruel pasión de mi existencia mísera”89 Por su parte Octavio Paz (padre) también emitió su opinión sobre la construcción poética de las bolas surianas: “En el sur, se usan mucho los corridos, en versos algunas veces completamente cojos, pero los trovadores le buscan su música, propia de la región, con lo que así no se nota el defecto literario”. Resulta interesante cómo; algunos académicos mexicanos de la primera mitad del siglo XX y otros estadounidenses contemporáneos, al referirse al folklore del sur del país, descalifican específicamente a la bola suriana, por el hecho de que su construcción estrófica no corresponde a la tesis hispanista de que el corrido, en lo que se refiere a métrica, rima y música, es descendiente directo, casi criollo, del 8 VICENTE T. MENDOZA. Op. Cit., pp. 144 a 147. 9 OCTAVIO PAZ (padre). “El Cantor del Sur II”, pp. 1.
  • 11. 11 romance español. Aunque, si se analizan los versos que Octavio Paz llama chuecos se observará que estos corresponden a las musicalidades propias de los prehispánicos y que, aunque no tienen símil con las formas europeas, Ángel María Garibay Kintana los comparaba con las irregulares métricas trocaicas europeas. Así el sonsonete octosilábico peninsular no era preferido por los trovadores y poetas del sur. Es evidente pues que existe un prejuicio en la descalificación de la bola suriana como especie de corrido. Unidos en un informal gremio, en el que la competencia por la excelencia en la composición y la interpretación era la regla imperante, los trovadores, también llamados jilgueros, daban su respeto al talento y a la creatividad en esa actividad restringida al ámbito local, casi de cofrades, abierto a las propuestas creativas dentro de sus propios formatos regionales y que imponía sus propias reglas rituales y costumbres y que se diseminaba y divulagaba en: cantinas, ferias, fiestas, reuniones, plazas, jardines y actos públicos. Ingenios y trovadores El acto creativo depende en mucho del contexto social en el que el artista se desarrolle. La relación entre clase social y artista se hace más evidente cuando el arte que producen los creadores populares es descalificado o desdeñado por los artistas vinculados a las élites económicas y de poder, bajo los argumentos de sentido estético y de valores de belleza con parámetros ajenos a la cultura que los produce. La bola suriana del estado de Morelos, en tanto forma de expresión artística popular, se comenzó a generar desde la segunda mitad del siglo XIX, con la narración épica de las hazañas de los bandidos llamados Plateados entre los que destacan la Bola Suriana de Lorenzo Caspeta, compuesta por Marciano Silva Peralta y el relato de la aprehensión y muerte del último de los Plateados, en la Bola Suriana de Prisco Sánchez, original de Joselito Mariaca. El canto de las hazañas de los bandidos morelenses y la existencia y acciones de los mismos correspondía a una rebeldía espontánea, producto del malestar social
  • 12. 12 creado por una escenografía estatal en la que la propiedad comunal iba siendo paulatinamente absorbida por el acaparamiento de tierras, en la generación del sistema de haciendas y la consiguiente proletarización y peonaje acasillado de los pobladores de las comunidades. El ingenio dominante Erigido como estado el 7 de junio de 1862, Morelos experimentó una gran transformación en sus procesos de producción durante las tres últimas décadas del siglo XIX y la primera del XX. Los antiguos trapiches, movidos por tracción animal o por fuerza hidráulica, fueron paulatinamente abandonad0os para dar paso al importante avance tecnológico de los molinos y centrífugas, impulsados por la fuerza del vapor. Los antiguos arados egipcios que surcaron las tierras del estado desde el siglo XVI, comenzaron a ser substituidos por los arados de acero de manufactura inglesa y estadounidense y por los primeros tractores de vapor. El avance tecnológico incrementó la producción y el momento coyuntural no pudo ser mejor, ya que los grandes ingenios azucareros brasileños sufrían una crisis de la que nunca se recuperarían. Las plantaciones cañeras de la isla de Cuba, a su vez, sufrían las destructivas consecuencias de la guerra de independencia del Imperio Español, esta situación provocó una gran demanda de azúcar en el mercado internacional, misma que, al no ser cubierta por los principales proveedores tradicionales, de manera incontrolada, el precio del azúcar se incrementaba, sobre todo en el mercado estadounidense. La situación fue propicia para que los ingenios mexicanos de Veracruz, Colima, Campeche, el sur de Jalisco, la tierra caliente de Michoacán y, en especial, Morelos cubrieran la demanda externa. Los ingenios se modernizaban y la mano de obra libre, las obras de infraestructura y de insumo productos, así como las vías de comunicación, eran requeridas para cubrir la oquedad que la ausencia del dulce brasileño y la guerra de independencia cubana propiciaron.
  • 13. 13 De esta manera, las vías de los ferrocarriles comenzaron a cruzar los cañaverales y los pueblos del estado de Morelos y; como resultado de toda esta movilización, la producción de azúcar en el estado de Morelos, entre 1870 y 1908 se sextuplicó. El dulce, la caña, el molino, las fábricas, los rieles y los capitales financieros, paulatinamente, fueron desplazando las formas de vida, los usos y las costumbres de las comunidades morelenses. En la batalla por la apropiación de los terrenos comunales, para transformarlos en cañaverales, los pueblos perdieron sus fundos y terrenos comunales, y hasta los predios privados de los campesinos fueron absorbidos por la insaciable hacienda plantación y por el ingenio. Las leyes de desamortización de bienes permitieron el remate de las tierras públicas, eclesiásticas y comunales. Aunque supuestamente deberían adquirirlas los campesinos arrendatarios y usufructuarios; estos, en la mayoría de los casos, no podían cubrir el importe de los impuestos de traspaso de dominio, y debían ceder ante compradores con mayores recursos. En ocasiones, las tierras tenían hipotecas previas, cuya liquidación tampoco estaba dentro de las posibilidades de los campesinos. La apropiación masiva de los bienes terrenales morelenses era también favorecida por la corrupción de los funcionarios, por la legislación favorecedora de la inversión de capitales con las grandes exenciones de impuestos, por sistemas ilícitos de endeudamiento, así como por el ejercicio cotidiano de la violencia física, del que hicieron abuso los latifundistas. Aún cuando no había muchos ingenios, su modernización hacía que la capacidad de molienda fuese mayor y todas estas circunstancias hicieron del estado de Morelos; después de Hawai y Puerto Rico, la tercera región azucarera de mayor importancia mundial. La depauperación y la proletarización de los comuneros y el ejercicio de la violencia institucionalizada fueron los ingredientes que sazonaron el caldo de cultivo que; en 1910, favorecería el movimiento revolucionario regional morelense encabezado por Emiliano Zapata.
  • 14. 14 La difusa vida de Marciano Silva De Marciano Silva Peralta lo único preciso es la vaguedad y lo contradictorio de los datos de su biografía. Las autoridades y los pobladores de Tilzapotla, municipio de Puente de Ixtla, en el estado de Morelos, se adjudican el honor de ser los coterráneos del trovador. Esta información aparece también asentada en una placa conmemorativa que se encuentra en una casa de la calle de Ignacio Maya, en la ciudad de Cuautla, Morelos, la placa en cuestión reza lo siguiente: MARCIANO SILVA CANTADOR – CRONISTA ZAPATISTA MORELENSE DE LA REVOLUCIÓN DEL SUR NACIÓ EN TILZAPOTLA, PUENTE DE IXTLA, EN 1849 VIVIÓ Y MURIÓ EN ESTA CASA EL 6 DE FEBRERO DE 1944 SUS RESTOS REPOSAN EN EL PANTEÓN MUNICIPAL DE ESTA CIUDAD. H. H. CUAUTLA, MORELOS, 17 DE MAYO DE 1999. MOVIMIENTO NACIONAL PLAN DE AYALA.
  • 15. 15 Placa conmemorativa ubicada en la que fue casa de Marciano Silva, en la ciudad de Cuautla, Morelos
  • 16. 16 Acta de defunción de Marciano Silva Peralta
  • 17. 17 Aunque hay quienes aseguran que Marciano Silva nació en la Hacienda de Treinta, municipio de Tlaltizapán, el testimonio de doña María de Jesús Franco Silva, nieta de Marciano, nos aclaró que su abuelo fue oriundo de Tilzapotla. Con respecto a la fecha de nacimiento del compositor existen de nuevo datos encontrados. La placa conmemorativa citada indica que Marciano Silva nació en 1849 y que murió en 1944 lo cual quiere decir que, al morir, el cantante contaba los noventa y cinco años de edad. Sin embargo, el acta de defunción indica que don Marciano Silva falleció a los ochenta y siete años de edad lo que implicaría que el año de su nacimiento se remitiría a 1857. De nuevo el testimonio de doña María de Jesús Franco nos aclara que su abuelo, al morir tenía más de noventa años. No se pudo saber qué hombre y qué mujer; de apellidos Silva y Peralta, respectivamente, fueron los padres del compositor y tampoco se logró saber específicamente qué actividades desarrolló durante toda su vida, aparte de la composición y la interpretación de bolas surianas. Se supone que Marciano silva vivió y laboró, junto con sus progenitores y, tal vez, con sus hermanos, en la mencionada hacienda de El Treinta. Los primeros y tal vez los únicos años en que Marciano silva asistió a una escuela fueron en la Hacienda de El Treinta. Según Catherine Heau, estos: “le han dejado algunos rudimentarios conocimientos de la Biblia, de la historia antigua y de la mitología clásica”10 occidental. Esto explicaría el hecho de que, en muchas de las composiciones de Marciano Silva se haga mención a personajes mitológicos y deidades de la Grecia Clásica, ante lo que habría que preguntarse si su público ¿haría las correspondientes relaciones con los personajes y situaciones que Silva usó, sobre todo en sus símiles poéticos. En una injusta e ignorante descalificación, Lola Elizabeth Boyd aseguró que: “Marcianito Silva, cantor de las glorias del zapatismo, no sabía él mismo escribir y, al ver que otro apuntaba la letra de sus composiciones, dejaba de cantar; como consecuencia, estas se han perdido casi en su totalidad”.11 Al ver la cantidad de hojas sueltas publicadas que tienen el crédito de autor de Marciano Silva se puede 10 CATHERINE HEAU. Para discutir sobre el corrido, p. 21 11 LOLA ELIZABETH BOYD. Emiliano Zapata en las Letras y el Folklore Mexicano, pp.119 a 120.
  • 18. 18 verificar que el medio fundamental de comunicación de Silva Peralta fue la escritura, labor que desarrolló hasta los últimos días de su vida. Al respecto doña María de Jesús Franco Silva nos dice: “Mi abuelito tenía una libreta grande de pasta gruesa que se perdió, porque la empeño mi tío, pero él salía al patio a escribir y me decía: - no me muevas ni me hables- y él a puro escribir y escribir, eso era lo que hacía, a eso se dedicaba. (...) Llegaba mucha gente a que les enseñara, casi siempre personas mayores, él se salía al frente de la calle. Había un amate con sus raizotas afuera de la tierra y allí se agarraba y se sentaba y allí cantaba, para muchos amigos... muchos amigos, abajo del amate se ponían a cantar”.12 De la formación musical de Silva no se tiene referencia alguna y se puede suponer que; de entre los trovadores morelenses, logró Silva obtener los conocimientos de ritmo, armonía y composición poética del formato de bolas surianas, danzas y recuerdos sureños que explotaría en la redacción e interpretación de sus propios corridos y canciones. Se ha consignado que Silva participaba activamente en las reuniones de corridistas durante las ferias regionales, o en los días de tianguis (mercado semifijo), que eran aprovechados por los trovadores para intercambiar experiencias, opiniones, creaciones e ideas, en el muy regional arte de tañer el bajo quinto y entonar las décimas, corridos, saludos, recuerdos y bolas. Todo ello, según el trovador Miguel Bello Moreno era el gusto, esa entrega vital y creadora al canto que gozan quienes; con ganas y por el puro placer musical, invirtiendo vida e ingenio, fuera del sistema de mercado, aunque poco comprensible para muchos, desarrollaron y expusieron sus talentos creativos e interpretativos, ante el auditorio de sus comunidades. De acuerdo con el crédito asentado en una buena cantidad de hojas sueltas y la referencia que dan los corridistas en sus composiciones, se puede deducir que el trovador Juan Montes ejerció una fuerte influencia entre la creativa y original sociedad de los poetas populares morelenses, de manera tal que, a su muerte, ocurrida en 1901, varios corridistas publicaron sus laudatorios versos en honor al ingenio de Juan Montes. 12 MARIA DE JESÚS FRANCO SILVA / Antonio Avitia, Cuautla, Morelos, 2002
  • 19. 19 Marciano Silva compuso dos corridos en homenaje a su maestro Juan Montes. Para entonces Silva podría tener entre 52 y 44 años de edad. Si se toma en cuenta la data del suceso narrado en la Bola Suriana de Lorenzo Caspeta, cuya hoja suelta ostenta el crédito de Marciano Silva, y en la que se canta la forma en que Caspeta, acusado de pertenecer a la banda de Nicolás Parras (¿Páez?), fue fusilado por los policías montados dirigidos por Manuel Alarcón, el 4 de febrero de 1879, se puede inferir que Marciano Silva es compositor y publicista de bolas surianas desde los treinta años de edad. Es decir, desde la octava década del siglo XIX. Aunque también se puede suponer que la primera composición de tipo histórico conocida de Marciano Silva es el Corrido de Maximiliano de Austria, que también tiene impreso el crédito de Silva. Celedonio Serrano Martínez y Catherine Heau adjudican a Silva una versión del famoso Corrido del Descarrilamiento de Temamatla, ocurrido el 28 de febrero de 1895 y publicado en hoja suelta por la Imprenta Popular de Antonio Vanegas Arroyo, con grabados de José Guadalupe Posada. Aunque en el mencionado corrido no se consigna quién es el autor, si se cotejan las características poéticas del mismo se puede asegurar que sí pertenece a Silva y el hecho de que no apareciese su crédito en la hoja suelta obedece a que; en ese entonces, apenas se empezaba a hablar de derechos autorales y que el escamoteo y el plagio de la creatividad ajena; como todavía sucede hoy día, eran prácticas comunes. De cualquier manera; en estas composiciones, ubicadas en el siglo XIX y principios del XX, se descubre a Silva como émulo de Homero y, de manera afortunada, su talento narrativo y poético sería aprovechado para la relación de la Historia versificada y cantada de la Revolución Zapatista, cuando ya estaba en la plenitud de la vida, es decir cuando contaba con más de cincuenta años de edad. Así, mientras que Montes El de la Guaripa y Raymundo Muros componían sus tragedias en el estado de Durango, Marciano Silva, Federico Becerra, Joselito Mariaca y Juan Montes, entre otros, componían e interpretaban las bolas del sur. En el Bajío se cantaban los corridos y en los límites de Zacatecas, Jalisco, Nayarit y Durango se iniciaba la composición de esos melódicos corridos conocidos como mañanas.
  • 20. 20 Era evidente que, en diversas regiones del país, se generaba la producción de formas propias y originales de lírica narrativa, mientras que en el sur de los Estados Unidos de América y en Sudamérica, los corridos, las milongas, los repentes, y otras formas de lírica narrativa conformaban paulatinamente el acervo de los folklores nacionales, con las canciones narrativas populares que; en sus contenidos, respondían a los diversos grupos de poder y de resistencia, así como a las diversas ideologías. La falsa y la verdadera imagen de Marciano Silva Si los datos de la biografía de Marciano Silva, como hemos visto, son algo confusos. Durante un tiempo, su imagen lo fue otro tanto. Catherine Heau nos describe a Marciano Silva como: “Un hombre maduro, de tez morena, no muy alto, de nariz casi borbónica y rasgos salidos, con los pómulos salientes y nada gordo.”13 Por su parte Valentín López González y el Diccionario Histórico y Biográfico de la Revolución Mexicana refieren que, después de 1912, Marciano Silva quedó inválido, aunque estas fuentes no ofrecen detalle del tipo de invalidez o discapacidad que supuestamente sufrió el llamado Cantor del Sur. Heau, en su artículo Para discutir sobre el corrido, López González, en su libro Los Compañeros de Zapata y Carlos Barreto Mark, en su texto Los Corridos de Marciano Silva, apoyan la razón de su dicho, con respecto a la imagen de Marciano Silva, en términos iconográficos presentando una fotografía en la cual, al centro, vestido de manta, con un bajo quinto en las manos y con las piernas cruzadas aparece el que ellos; en una lamentable confusión, consideraron que era Marciano Silva aunque al momento de su cotejo, con la nieta del cantor, ésta negó que el trovador de la mencionada foto, fuese su abuelo y para aclararnos la duda, el cantor tepozteco Miguel Bello Moreno identificó al de la imagen como Federico Becerra, otro cantante y compositor de bolas surianas, contemporáneo de Marciano Silva.14 13 CATHERINE HEAU. “Para discutir sobre el corrido..., Op. Cit. p. 21 14 MIGUEL BELLO MORENO / Antonio Avitia, Tepoztlán, Morelos, octubre de 2002.
  • 21. 21 Al centro, el corridista Federico Becerra; la falsa imagen de Marciano Silva, con su bajo quinto y; en el extremo derecho, el compositor Silvestre Revueltas Lo interesante de la fotografía presentada por Heau, López y Barreto es que; independientemente de la confusión por la identidad de Marciano Silva, con la de Federico Becerra. En el extremo derecho de la imagen aparece el célebre compositor de música sinfónica nacionalista Silvestre Revueltas. Con respecto a la descripción literaria de la imagen de Marciano Silva, el licenciado Octavio Paz (padre), escribió, en 1929; Marciano Silva es: “un viejecito de piocha completamente cana, de calzón blanco, guaraches y sombrero de petate.”15 En el entendido de que Octavio Paz (padre) militó en las filas del Ejercito Libertador del Sur y fue secretario de Emiliano Zapata, es más probable que haya conocido 15 OCTAVIO PAZ (padre) El Cantor del Sur II, p.1
  • 22. 22 personalmente a Marciano Silva Peralta. Lo cual haría que describiera el detalle de la piocha, ese tipo de barba terminada en punta que cubre únicamente la barbilla, misma que no luce Federico Becerra, y que éste, más bien luce un abundante bigote, seña particular que no pasaría desapercibida para ningún fisonomista. Afortunadamente la investigadora Luz María Robles logró localizar una foto en la cual aparece la verdadera imagen de Marciano Silva. Esta foto fue exhibida durante la Exposición ¡Vuela, vuela palomita...!, Un Panorama del Corrido que, bajo la dirección del etnomusicólogo José Luis Sagrado Castillo, estuvo montada de junio a octubre del año 2000, en la Galería Quinta Margarita del Museo Nacional de Culturas Populares, de la ciudad de México. A partir de ésta imagen se hizo más fácil el localizar otras dos fotografías de El Cantor del Sur.
  • 23. 23 El corridista Marciano Silva Peralta
  • 24. 24 Otra imagen de Marciano Silva
  • 25. 25 El anciano Marciano Silva Peralta, al centro. Rodeado de sus descendienes
  • 26. 26 Los cantos de la guerra Antes del inicio de la Revolución de 1910, Marciano Silva componía, bolas surianas y canciones de amor que daban fe de su talento creativo y de su habilidad como poeta narrador. Sin embargo, en su entorno, la condición de sobreexplotación, depauperación, despojo, proletarización y represión que sufría la mayoría de los habitantes del estado de Morelos, durante el proceso de implantación de sistemas de producción capitalista eficiente, con miras a la generación de mercancías agrícolas, específicamente de azúcar, con la aplicación de tecnologías avanzadas que no contemplaban la suerte de la población proletarizada y que propiciaba grandes desigualdades entre las distintas clases sociales. En un ambiente en el que veinte familias eran las propietarias y poseedoras de la tierra morelense y en el que el acceso al poder estaba también limitado a este pequeño círculo. Como en casi todo el país, se inició la integración de partidos y clubes políticos, de diversas banderas, algunos de ellos de ideología anarquista. La constante represión directa a los grupos y movimientos democráticos de oposición, por parte de la dictadura porfirista y sus representantes estatales, volcaron la violencia contenida en la guerra revolucionaria que, durante más de diez años, asoló al país y; en especial, al estado de Morelos. Emiliano Zapata, reconocido como el dirigente natural, político, militar y administrativo de la Revolución y del Ejército Libertador del Sur, con las banderas y lemas de: ¡Tierra y Libertad!, ¡La tierra es del que la trabaja! y ¡Tierra y libertad, justicia y ley! y en la pugna por el retorno a la propiedad comunal en el territorio morelense, contra el sistema de propiedad de las haciendas, participó; casi desde el principio, en la guerra revolucionaria convocada por Francisco I. Madero y, sin obtener la satisfacción de las demandas populares que encabezaba, continuó la larga y sufrida guerra popular de los comuneros morelenses hasta el momento de su asesinato, ocurrido en 1919, resistiendo durante todo ese tiempo el paso de las múltiples parcialidades y facciones militares y políticas que desfilaron, en el reacomodo de los grupos de poder del país. En la narración poética de las acciones de la guerra zapatista fue donde los trovadores, publicistas, jilgueros y cantores morelenses se lucieron, al hacer la
  • 27. 27 crónica cantada de la lucha del pueblo morelense, tomando, en la mayoría de los casos, el partido del Ejército Libertador del Sur. Marciano Silva Peralta fue de los compositores y cantantes que mayormente se destacaron en el trabajo comprometido de la factura de esa lírica narrativa que, durante casi todo el siglo XX, fue el recuerdo melódico de una guerra popular que nunca se terminó por completo. Marciano Silva tuvo una estrecha relación con Emiliano Zapata, y Octavio Paz (padre) nos relató los pormenores del momento en que El Cantor del Sur, en su calidad de corridista, se dio de alta en el Ejército Libertador del Sur: “El día 12 del mes de mayo, por la noche, se presentó Zapata frente a Cuautla, pero antes de poner sitio a la plaza, por considerar demasiado serio el asunto y para despertar entusiasmo mayor entre sus jefes, los convocó a una junta en Yecapixtla, donde estableció su Cuartel General para discutir el plan de operaciones que debería adoptarse. Terminada la junta se presentó ante Zapata un hombre como de sesenta años de edad, de piocha entrecana, de calzón blanco, camisa del mismo color y sombrero de petate, llevaba en la mano un bajo. Al verlo don Emiliano Zapata lo saludó con gran gusto, pues ya lo conocía. Era Marciano Silva, que ya nunca se iba a separar de su lado. - ¿Qué andas haciendo, Marciano? - Vengo a incorporarme con usted, Jefe. - Pero tú sólo eres tocador de bajo. ¿También sabes echar bala? - Ya lo verá usted, Jefe, cómo a la hora de la hora, pelearé contra los pelones, y en los ratos de descanso alegraré a ustedes con mis corridos. - Muy bien, Marciano, te acepto con todo gusto, y tienes que cantar en tus corridos los principales hechos de la Revolución. - Si, Jefe, a los que les tengo más ganas de echarles un corrido son a los orgullosos del Quinto de Caballería. Ellos solos se han bautizado con el nombre de El Quinto de Oro, pues dicen que son muy valientes. - Dime, ¿Quiénes mandan en la plaza de Cuautla?-. Preguntó Zapata.
  • 28. 28 - El Quinto lo manda el Coronel Munguía; hay otro cuerpo de infantería mandado por un coronel y los Rurales del Estado están bajo las órdenes de Gil Villegas, que dicen que es muy bravo y muy peleador. - Está bien - repuso zapata- es bueno que nos vayamos a descansar para estar listos para mañana temprano que vamos a empezar la guerra contra Cuautla. La gente de Zapata había tomado sus posiciones, según lo acordaron en la junta, poniéndose alrededor de dicha plaza y ocupando cada jefe el lugar que le fue designado. La noche era hermosísima, el cielo completamente despejado, estaba cuajado de estrellas, y la luna arrojaba sus plateados rayos sobre el campamento zapatista, en donde se habían encendido grandes fogatas, y reinaba un silencio absoluto. De repente, en medio del silencio de la noche, se dejó oír un canto que provenía de la torre de la iglesia de Cuautla, y que decía así: Nosotros somos condecorados, los más valientes de la Nación; no pistoleros como esos vagos huamuchileros sin instrucción. Nosotros somos condecorados, los más valientes de la Nación; y el azote de los malcriados que se han lanzado a la rebelión. (...) Al oír Marciano Silva el canto de los federales, se levantó presuroso, y sentándose sobre una piedra, cruzó la pierna, y pulsando su bajo, improvisó el corrido siguiente: Lo que es el Quinto Regimiento, nunca pierde, si. Dirán con gran satisfacción, cuando a Morelos dispusieron los rebeldes sitiar en esta ocasión. Pobres pelones, tal vez pensaban
  • 29. 29 que aquí los indios habían de huir; tan sólo al lucir sus armas y oír el toque de su clarín; pobres pelones del Quinto de Oro a otros cuenten que por aquí nomás tres piedras, porque la fama que hay en zapata no tiene fin. Adiós Quinto de Oro afamado. mi pueblo llora tu proceder, en otras partes habrás triunfado; pero aquí en Cuautla, no sé por qué nos prometiste el ampararnos; pero corriste ¡qué hemos de hacer! los calzonudos te corretean porque Zapata tu padre es.”16 A partir de la composición dedicada a El Quinto de Oro, la relación entre Emiliano Zapata y Marciano Silva es estrecha y de compromiso, de causa común y con la parcialidad correspondiente, en las composiciones, a favor del Ejército Libertador del Sur. Al respecto, Catherine Heau cita una carta localizada en el Archivo General de la Nación, en la cual, Marciano Silva se dirige a Emiliano Zapata, haciendo evidente la estrecha relación entre el caudillo y el compositor: “Muy Señor mío. Tengo el honor de remitirle adjuntamente con ésta tres composiciones de cinco que me indica usted, que son: Las Huachas, La Fuga de un Tirano y la Canción de los Federales; no le envío a usted La Captura de Cartón en Chilpancingo, ni los Versos de Maya a consecuencia de que el día seis que bajé a Jojutla, obtuve unos datos interesantes, tanto de la muerte de Maya como de Cartón en Chilpancingo y voy a reformar esas dos composiciones, en lo sucesivo si usted las necesitare, estaré pronto a remitírselas como también al señor Paulino Martínez, si juzgare conveniente ponerlas en su valiente periódico, quedo como siempre esperando vuestras órdenes. 16 OCTAVIO PAZ (padre). El Cantor del Sur II, p. 1 y 8.
  • 30. 30 Marciano Silva, 20 de octubre de 191417 Como se puede deducir del texto de la misiva, Zapata le encargaba a Silva, copias de sus composiciones. No se puede deducir que le marcase o sugiriera los temas de sus bolas o la tendencia política o ideológica del contenido de sus escritos. Sin embargo se observa un gran respeto al talento y a la creatividad del vate, por parte del jefe popular del Ejército Libertador del Sur. En la carta también podemos ver que Marciano Silva es un investigador que no pierde oportunidad de incluir detalles de relevancia en sus composiciones. De hecho, lo sobresaliente de una buena cantidad de bolas surianas compuestas por Silva es; precisamente, la narración en detalle; como investigador protagonista, acucioso e involucrado con la guerra, de diversas acciones militares y políticas del Ejército Libertador del Sur y de sus principales jefes, así como de las atrocidades, crueldades y desmanes que, por parte de las diversas facciones agresoras, sufrió el pueblo morelense, durante los aciagos años de la Revolución. 17 CATHERINE HEAU. Así Cantaban la Revolución, p.137.
  • 31. 31 El bajo quinto morelense. Instrumento de la bola suriana
  • 32. 32 A la muerte de Zapata, Silva continuó componiendo las bolas narrativas sobre el paso de las diversas facciones políticas y acciones militares de los descendientes políticos y militares del Caudillo del Sur. En los últimos años de su vida, Silva recibía una pequeña pensión como veterano de la Revolución y compartía la vida con sus descendientes, en su casa de la Colonia Emiliano Zapata, de Cuautla, Morelos. Tras sufrir una embolia, ya en la quinta década del siglo XX, hizo el intento de que se le atendiera en la ciudad de México y, no satisfecho con el servicio recibido, decidió regresar a Cuautla, para gozar del cariño de su entonces pequeña nieta María de Jesús. El 7 de febrero de 1944, después de una larga y creativa vida; sin gran difusión, Marciano Silva Peralta falleció. Es de aclarar que las bolas surianas; en su mayoría, rebasan los quince minutos en el tiempo de su interpretación, lo que significó; tanto para los productores y grabadores de discos fonográficos de la época, así como para los estándares de las estaciones de radio que; los de las bolas fueron unos lapsos de tiempo muy sobrepasados en relación con los tiempos comerciales acostumbrados para dejar los espacios vitales de los anuncios comerciales de los que vive la radio. Lo anterior sin contar que los contenidos de las letras no eran los convenientes para los regímenes posteriores a la Revolución Zapatista. Por lo anterior y porque el grave sonido de los cantores del sur no correpondía al del bel canto europeo; entre otros motivos, los medios masivos fueron cerrados para los intérpretes de las bolas surianas y las composiciones fueron convirtiéndose en materia de trabajo de investigadores del folklor. Así, lamentablemente; hasta este momento, no se sabe de alguna grabación fonográfica del Cantor del Sur. También es de hacer notar que, hasta este momento, no existe ninguna de las múltiples películas y telenovelas ficcionalizadas sobre la Revolución del Ejétcito Libertador del Sur, que contenga una interpretación de bola suriana alguna y más bien, en el apoyo de música tradicional se ha echado mano de canciones y corridos con estilos y formas de otras regiones del país. De hecho la transmisión oral es lo que hizo posible que los últimos trovadores de bolas surianas pudieran cantar las
  • 33. 33 bolas surianas de Marciano Silva y otros compositores y que, en algún momento se haya intentado revivir esa forma de canto tradicional. Como se ha señalado, la dificultad de conseguir, compilar, conservar y reproducir los materiales generados por el talento de Marciano Silva ha provocado que muchas de sus composiciones no puedan ser conocidas. Al tiempo que se ha generado una suerte de cuentos, consejas y mitologías alrededor de su figura, lo cual ha dificultado, en mayor cuantía, el acceso a la obra del Cantor del Sur. Al respecto, es de señalar la importante labor de: los trovadores de las bolas surianas morelenses, Celedonio Serrano Martínez, Catherina (Catalina) Heau de Jiménez y de Elsa Castorela Castro, así como de Carlos Barreto Mark, entre otros intérpretes e investigadores, en la labor de compilación y grabación de las bolas surianas morelenses. En este trabajo, a continuación, se hace una recopilación, hasta donde ha sido posible, de ese material poético, narrativo, no oficial, no archivado, no compilado y disperso de Marciano Silva Peralta, que significa una rica e importante fuente para la redacción de la historia popular del estado de Morelos y la muestra fehaciente del desarrollo de la lírica narrativa suriana como parte inherente, aunque desdeñada, del folklore mexicano. A cada una de las composiciones transcritas se les ordenó cronológicamente, de acuerdo a los sucesos que relatan, y se les incluyó un texto adicional, que ubica la historia narrada en su tiempo y espacio históricos, abundando los pormenores, detalles y datos específicos sobre los sucesos y personajes a que se refiere la bola o corrido. De la misma manera se incluyen las bolas y canciones sentimentales y amorosas del compositor.
  • 34. 34 De manera inexplicable; en las diversas películas, series y telenovelas ficcionalizadas que tratan sobre la Revolución del Ejército Libertador del Sur, no se cantan bolas surianas de manera total o parcial
  • 35. 35 II.- Bolas Históricas prerrevolucionarias (1810 a 1910) En pro de Hidalgo es una bola suriiana de Marciano Silva, en la que se menciona un documento que expidió la Inquisición de México, el 13 de octubre de 1810, para condenar la Revolución de Independencia iniciada por Don Miguel Hidalgo y Costilla, el 15 de septiembre de 1810. En pro de Hidalgo18 (fragmento) Marciano Silva Peralta CANTO: El año diez de octubre fecha mísera, fue publicado un cruel edicto en la Metrópoli, en contra Hidalgo por su Señoría Ilustrísima: Monseñor Francisco de Lezama y Beaumont. DESCANTE: Digno arzobispo que se mezcló en la política, lo cual no hacían Jesucristo y sus apóstoles, pues su decreto fue una oposición ridícula al gran libertador al gran libertador 18 CELEDONIO SERRANO MARTÍNEZ. El Corrido Mexicano no Deriva del Romance Español, p.133
  • 36. 36 Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena; en alemán: Ferdinand Maximilian Joseph María von Habsburg-Lothringen; nació en Viena, el 6 de julio de 1832 y fue un noble político y militar austriaco. Nació con el título de archiduque de Austria como Fernando Maximiliano de Austria, sin embargo renunció a dicho título para ser emperador de México bajo el nombre de Maximiliano I. Su reinado fue el único del Segundo Imperio Mexicano, paralelo al Gobierno Republicano, encabezado por Benito Juárez. Además, dentro de la historiografía mexicana es conocido como Maximiliano de Habsburgo. Fue hermano menor del emperador de Austria Francisco José I. En 1857 se casó con la princesa Carlota de Bélgica, el mismo año en que se le nombró virrey del reino de Lombardía-Véneto, adquirido por Austria en el Congreso de Viena. Dos años después, el reino se rebeló contra la Casa de Habsburgo. Su política hacia los italianos; demasiado indulgente y liberal ante los ojos de las autoridades austriacas, le obligó a dimitir el 10 de abril de 1859. Con la suspensión de pagos de la deuda externa, Francia; aliada de España y Reino Unido, inició en 1861 una Intervención Francesa en México. Aunque sus aliados se retiraron de la batalla en abril de 1862; el ejército francés permaneció en el país. Como estrategia para legitimar la intervención, Napoleón III apoyó a un grupo de monárquicos del Partido Conservador; opositores del gobierno liberal republicano de Juárez, que se reunieron en la Asamblea de los Notables y establecieron la Segunda Regencia Imperial. El 3 de octubre de 1863 una delegación de conservadores ofreció a Maximiliano la inventada corona de México; este condicionó su aceptación a la celebración de un referéndum acompañado de sólidas garantías financieras y militares. Finalmente, después de meses de dudas, el 10 de abril de 1864 Maximiliano aceptó. Aunque nunca hubo una ceremonia de coronación. El Segundo Imperio Mexicano obtuvo el reconocimiento internacional de diversas potencias europeas; entre ellas Reino Unido, España, Bélgica, Austria y Prusia. Estados Unidos, por su parte, debido a la doctrina Monroe, reconoció al bando republicano de Juárez que no pudo ser vencido por el Imperio. En 1865, con el fin de la Guerra de Secesión, Estados Unidos patrocinó a las fuerzas republicanas que,
  • 37. 37 junto con la retirada del ejército francés del territorio nacional, al año siguiente, debilitó aún más la situación de Maximiliano. Su esposa regresó a Europa con el objetivo de volver a conseguir el apoyo de Napoleón III o de cualquier otro monarca europeo. Pero sus gestiones fueron infructuosas. Derrotado en el Cerro de las Campanas, en la ciudad de Querétaro, Maximiliano fue capturado, juzgado por una corte marcial y mandado fusilar el 19 de junio de 1867. Tras su muerte se reinstauró el sistema republicano en México, que dio inicio al periodo denominado como la República Restaurada. Marciano Silva Peralta, el más destacado compositor de bolas surianas, escribió en su tiempo el Corrido de Maximiliano, que narra la desafortunada aventura monárquica mexicana y que; en 2010, Cruz Mejía grabó en una versión muy libre. Existe otra versión grabada; aunque no disponible en las redes, del Corrido de Maximiliano, cantada por Jesús Castro Adriano, que se encuentra en el Álbum de CD’s de Elsa Castorela Castro, Historia de Zapata y el zapatismo a través del corrido. Maximiliano de Habsburgo. Titular del 2º Imperio Mexicano
  • 38. 38 Historia de Maximiliano de Austria19 Marciano Silva Peralta Maximiliano de Austria, si tu suerte deploro desde el regio sepulcro donde se halla tú ser, no culpo a mi patria, que un pueblo siempre se honra cuando sacude el yugo que le oprime a la vez. Aunque te había ofendido el país de los aztecas, para que lo vinieras tal vez a conquistar; te pasó lo que a Ciro ante los más agetas: buscando una corona y solo encontró un puñal. Al ir don José Hidalgo y don Ángel Iglesias, don José María Landa y Antonio Escandón, no fueron a ofrecerte más que una tumba regia que Estrada te llevará con Velázquez de León. El sueño que soñaste en Miramar un día: de aquel sublime anciano que te fue a saludar fue el fantástico ángel de Escobedo que había de anunciarte el paso que habías de dar. Quisieron que un monarca de origen extranjero, rigiera con sus leyes los destinos del país; rendidos a las plantas de Napoleón Tercero, lograron que viniera la Patria a gobernar. Hallándose del clero superior, por entonces, hicieron venir de Austria la muerte destructora los ayes lastimeros se oyen de muchos hombres que por salvar su patria volaron a la gloria. Reunidos los traidores en un grande concilio, a dieciséis de junio en el sesenta y tres, allá en su condiciones quisieron traer consigo el poder absoluto de un príncipe a la vez. La Ley del tres de octubre que dictó el ministerio en el sesenta y cinco que es un negro borrón 19 MARCIANO SILVA PERALTA. Historia de Maximiliano de Austria, Hoja suelta de la colección de hojas sueltas de la Biblioteca del Colegio de México, s.l., s.p.i., s.f., Ver también “Corrido de Maximiliano de Habsburgo”. A. Marciano Silva. I. Cruz Mejía en Cruz MEJÍA, No hay razón para el festejo, México, disco tpl1370-ddd, disco 1, disco compacto audio digital / Tlalli / Radio Educación, 2010.
  • 39. 39 que vuestras frentes cubren, y que llenan de duelo los veintisiete estados que forman la Nación. Eso hizo que los héroes, poseídos de amor patrio, miraran con desprecio surgir la Intervención; eso hizo que los belgas, franceses y austriacos marcharan a su reino cubierto de baldón. Así como aquel mártir anciano de Dolores, quiso verter su sangre por vuestra libertad, así Benito Juárez venció a los opresores que a nuestros patrios lares conquistado habían ya. Aunque creo no se olvida la muerte tan gloriosa de aquel héroe invencible que en Puebla sucumbió fue un hombre de alma digna Ignacio Zaragoza que por la patria insigne la muerte desafió Ahí el digno patriota, señor Porfirio Díaz, Berriozabal y Tapia, Negrete y La Madrid a Laurences derrotan con mucha bizarría, haciendo que su fuerzas retirara de allí. Quedan como testigos, el cerro de Loreto y el de Guadalupe, donde Francia perdió quince oficiales dignos, varios hombres dispersos y muertos en campaña: ciento sesenta y dos. Ese día tan glorioso para los mexicanos, tembló la antigua Francia y la Corte de París; a los héroes victoriosos del día cinco de mayo en gratitud la Patria le rinde ofertas mil. La acción de San Jacinto y de Santa Isabel nos ponen en contacto del arrojo marcial que Naranjo y Treviño llegaron a ejercer en unión de Escobedo, patriota militar. La sangrienta batalla que hubo en Santa Gertrudis donde se distinguieron Flores y Mariscal donde el valiente Rocha con gran valor destruye las fuerzas de Olvera en la Oriental. El dos de abril, en Puebla, fue Don Porfirio Díaz vencedor de Trungeque y de Noriega también, su fama lleva en alas su valor y energía con que la santa causa supo al fin defender.
  • 40. 40 A principios de mayo, Querétaro se hallaba sitiado por las fuerzas de nuestra fiel Nación donde Maximiliano a la sazón estaba, con el general Méndez, con Mejía y Miramón. El día quince de mayo, pensó el general Vélez tomar a viva fuerza el Puente de La Cruz con el cuerpo nombrado de Supremos Poderes llegó a lograr su empresa con mucha exactitud Mejía, Maximiliano y Miguel Miramón, a un consejo de guerra fueron por sus hazañas y fueron fusilados los tres allá en unión, en mayo diecinueve, cerro de Las Campanas. Los restos del ilustre Maximiliano de Austria con rumbo hacia su tierra salieron muy veloz en un precioso buque llamádose Navarra sin su fiel compañera, sin vida y sin honor. Adiós Maximiliano, real vástago de Viena, adiós bella Carlota, sublime emperatriz, adiós princesa ilustre de los monarcas belgas, mi corazón deplora vuestra muerte infeliz. En fin, patriotas héroes, ya voy a terminar, perdonen si he ofendido vuestra reputación, yo, cual grato ante ustedes he querido ensalzar el mérito que gozan por toda la Nación. ¡Gloria al valiente Juárez y a Ignacio Zaragoza! y a todos los que se hallan allá en otra mansión, sus nombres inmortales de México en la historia existirán por siempre con gran veneración. FIN. Corrido de Maximiliano de Habsburgo. Marciano Silva: Autor de la letra y Compositor musical. Cruz Mejía: Cantante, en: https://mediateca.inah.gob.mx/islandora_74/islandora/object/musica%3A973
  • 41. 41
  • 42. 42
  • 43. 43 Después de que; el 16 de abril de 1869, se erigió el estado de Morelos, como territorio segregado del Estado de México, el veterano de la Guerra de Reforma, Manuel Alarcón, recibió el cargo de Jefe de Rurales o Policía Federal Montada de los distritos morelenses de Yautepec y Tetecala. Al momento del triunfo de la rebelión que puso a Porfirio Díaz en la silla presidencial, Alarcón; aliado de Díaz, fue ascendido a Jefe Estatal de Rurales de Morelos y sus oficiales llevaron a cabo el trabajo de perseguir a los forajidos, y darles muerte donde se encontraran y no fueron pocos los bandidos que, en Morelos, siguieron el ejemplo levantisco de la famosa banda de Los Plateados. Uno de los oficiales de Alarcón, Manuel García, quien se enfrentó al apoyo popular de que gozaba el bandido Nicolás Páez y; por esta situación, la localización y aprehensión de Páez, se tornó difícil para García y se prolongó por espacio de varios años. En el Corrido Duelo de Lorenzo Caspeta, se cantan los detalles de la aprehensión y fusilamiento de Caspeta, por parte de los hombres de Alarcón, toda vez que Caspeta, fue acusado de pertenecer a la banda de Páez, el hecho ocurrió el 4 de febrero de 1879. Llama la atención en la narración, la forma entrañable en que Marciano Silva habla de Caspeta como su amigo personal. Con respecto a la métrica irregular del corrido, al comparar la hoja suelta con el manuscrito de Miguel Bello podemos suponer que muchos de los errores, adendas y posibles omisiones sean debidos al oficio del editor de las hojas sueltas de quien no tenemos noticia. Existe una versión grabada; aunque no disponible en las redes, del Duelo de Lorenzo Caspeta o Corrido de Lorenzo Caspeta, cantada por Félix Trejo Rendón y Susano Trejo García, que se encuentra en el Álbum de CD’s de Elsa Castorela Castro, Historia de Zapata y el zapatismo a través del corrido.
  • 44. 44 Duelo de Lorenzo Caspeta20 Marciano Silva Peralta Doblen, doblen las tristes campanas, doblen, doblen sus tristes clamores, se acabaron las glorias ufanas que de luto se vistan las flores. Sin consuelo me encuentro afligido, ¿a quién triste mis quejas daré? ya se fue a la mansión del olvido, un amigo a quien tanto estimé. En el año del setenta y nueve, el día cuatro del mes de febrero, ay amigos según se comprende, sucedió un accidente muy fiero Un día martes muy de cosa cierta, ya la gente se había horrorizado al saber que Lorenzo Caspeta en la noche lo habían agarrado. En la Feria de La Candelaria ya sin duda lo andaban velando, lo agarraron en una jugada, a donde él estaba barajeando. ¡Ah, qué plan tan bueno le pusieron! como él nunca jamás pensaría que él hallándose por sus terrenos cayó en manos de Manuel García. Desconfiándole por su hombradía, de ese modo pensaron agarrarlo, ese jefe de la infantería, de ese modo trató de asegurarlo. Al llegar junto a los soldados, se agachaban a verle la cara por supuesto iban bien disfrazados, para que este no lo maliciara. 20 Hoja suelta, sin fecha, sin pie de imprenta y sin lugar de publicación, de la colección personal del etnomusicólogo José Luis Sagredo Castillo. Existe otra versión manuscrita en la colección de manuscritos y hojas sueltas del corridista Miguel Bello Moreno.
  • 45. 45 Al decirle: “Se da usted por preso”, sus pistolas muy bien le afianzaron y al verlo que estaba indefenso con sus rémitos lo amenazaron. Ya Lorenzo, ya no pudo menos, que rendirse y luego así al instante, lo amarraron muy bien de las manos y le decían: “Camine por delante”. Al momento de que lo sacaron, caminó sin temor, luego, luego, le jugaron el primer engaño, al llegar a la iglesia del pueblo. Siendo que iban por la calle recta, retroceden rumbo hacia el oriente, dieron vuelta detrás de la iglesia y tomaron rumbo hacia el poniente. Lo sacaron al campo de afuera, que por nombre tenía El Zapatero, con tormentos querían que dijera, quienes son sus demás compañeros. No pudieron lograr ese intento, pues Lorenzo no confesó nada y por eso con crueles tormentos, lo sacaron hasta La Cañada. Le decían con furor y firmeza: “Este es uno de los de los de Nicolás Páez, lo colgamos a hoy si no confiesa, a dónde se hallan todos los demás”. “No soy de esos que con amenazas se proponen a hablar por hablar, soy muy hombre y no tengo embarazo, estoy impuesto a sufrir y callar”. Por momentos García se alejaba, con su gente andaba inspeccionando y nomás dos soldados dejaba, para que lo estuvieran cuidando. Siendo un hombre de resolución,
  • 46. 46 que a donde quería hacia plaza de bueno, esa noche con gran compasión, lo agobiaba muchísimo el sueño. “Si algo debo, Señor Comandante, con la vida les he de pagar, no me pase usted más adelante para mí está bueno este lugar”. Injuriado le dijo García: “Nomás eso le va a pasar a usted aguardemos que aclarezca el día, caminamos para Yautepec”. Al momento que al pueblo llegaron, sus dolientes tuvo a su favor, con García nada de esto arreglaron, porque estaba lleno de rencor. “Ya conmigo no tienen nada que ver, allá el jefe verá si lo escapa, al momento van a saber de él ya fue el parte para Cuernavaca”. Al momento que el parte llegó, quedó impuesto don Manuel García, pero a nadie le comunicó, según la orden lo que contenía. Para no atormentar a las personas, lo sacaron muy disimulado, al llegar a donde están unas lomas, caminando pues lo han fusilado. ¡Ay Lorenzo, quién te lo dijera! que pronto te habías de acabar, un día martes a las once y media la existencia te habían de quitar. Según vengo yo haciendo reflejos, has dejado tu sangre regada, en el fondo de un camino viejo, arribita del salto del agua. ¡Ay entonces su afligida madre! considérenla, cómo estaría, angustiada y llena de pesares
  • 47. 47 ¡ay qué triste y desgraciado día!. Le formaron una casa en lora, sus dolientes que lo acompañaban esperando nomás hasta qué horas daban la orden que lo levantaran. Se acabaron los hombres valientes, muy famosos que había de lo bueno, de la Hacienda de ese San Vicente, de Lorenzo nos queda un recuerdo. Les encargo a todos mis amigos, que le recen cada año siquiera, en memoria récenle un sudario porque ya está debajo de tierra. José Luis Sagredo Castillo. Etnomusicólogo, compositor, docente, folklorista, investigador y coleccionista de hojas sueltas de bolas surianas de Marciano Silva Peralta
  • 48. 48
  • 49. 49 La construcción de Ferrocarril Interoceánico, tenía el propósito de unir al Océano Pacífico con el Golfo de México, con una línea que cruzara el territorio nacional, con terminales en los puertos de Acapulco y Veracruz. El tramo de México a Veracruz, con 547 kilómetros de vías se inauguró el 23 de mayo de 1892, mientras que la línea de México a Acapulco suspendió el tendido de vías en Puente de Ixtla, Morelos, y únicamente avanzó 198 kilómetros. En esta última línea, el veintiocho de febrero de 1895, entre Tenango y Temamatla, Estado de México, ocurrió un descarrilamiento que involucró a cinco vagones del tren, repletos de pasajeros que habían concurrido a las fiestas religiosas y al carnaval de Amecameca. En el lamentable accidente hubo 100 muertos y muchos heridos. Desde hacía algún tiempo, las catástrofes eran tema preferido por los compositores para narrar en sus bolas y corridos. Mario Colín y Catherine Heau, le adjudican a Marciano Silva la composición de la Bola del Descarrilamiento de Temamatla. Imagen del Descarrilamiento de Tamamatla, Estado de México
  • 50. 50 Bola del Descarrilamiento de Temamatla21 Canción Popular Marciano Silva Peralta Escuchen señores, ésta triste historia que traigo en el pensamiento de lo que pasó en Temamatla con el descarrilamiento. El corazón se entristece tan sólo al considerar que muchos quedan sin padres en este mundo a llorar. El jueves veintiocho, del mes de febrero, del año noventa y cinco, todos en Ameca, para la estación iban con gran regocijo. Eran las doce del día y luego, luego al momento, silbó la locomotora y se puso en movimiento. Diez coches jalaba la locomotora número cincuenta y cuatro, y el maquinista era un extranjero, causa de tanto quebranto. En los coches de tercera venían con mucho contento, pues nadie podía advertir que era el último momento. Todos con gozo venían admirando aquel bello panorama sin comprender que la hora fatal estaba ya muy cercana. Cuando al llegar a Tenango, kilómetro cuarenta y dos el tren salió de la vía causando un estruendo atroz. 21 Hojas sueltas, de la Imprenta Popular de Antonio Vanegas Arroyo, con grabados de José Guadalupe Posada, México, sin fecha
  • 51. 51 Tres coches quedaron, de los de tercera, toditos hechos pedazos, y por donde quiera nomás se veían cabezas, piernas y brazos. A las tres supo el gobierno todo lo que aconteció: luego a las demarcaciones sus órdenes pronto dio. Luego que la empresa también se informó de lo que allí había ocurrido, al punto ordenó partiera veloz el tren llamado de auxilio. El Ministerio de Guerra también sus órdenes dio, y el cuerpo militar con puntualidad cumplió. Cerca de las nueve llegó el tren de heridos espacioso y con precaución, pues todos lanzaban tan tristes gemidos que partían el corazón. Los inspectores subieron declaración a tomar, pero no la consiguieron, porque todo era llorar. “¡Dios mío, mi pierna!”, “¡Ay mi cabeza!” “¡Jesús, mi brazo, me muero!” y otros gritaban: “¿Dónde están mis padres? yo ver a mis padres quiero”. Pero todo era imposible; se entristece en corazón pues de toditos los muertos hecho estaba ya un montón. Cerca de las diez, cuarenta camillas salieron de la estación, el cuadro era triste, tan triste en verdad, que inspiraba compasión. Hombres, mujeres y niños
  • 52. 52 en un continuo penar, en camillas los llevaban al Hospital Militar Todita la noche, en el hospital, practicantes y soldados, alistaban camas para recibir a todos los desdichados. Y tan luego que llegaban, con muchísima atención a todos les practicaban su primera curación. Cuarenta y cinco eran los heridos que allí fueron auxiliados, y sesenta y dos toditos los muertos que quedaron destrozados. La sociedad alarmada asegura con firmeza, que de tan terrible hecatombe tiene la culpa la empresa. Familias enteras, en triste orfandad, sin protección han quedado; pero grandes sumas, para protegerlas, en México se han juntado . Funciones de beneficio en los teatros anunciaban para auxilio de las víctimas que más lo necesitaban. En fin, ya señores, lo que aconteció lo llevo ya relatado; y sólo deseo que a los que murieron, Dios los haya perdonado. Aquí se acaba cantando la historia del sufrimiento, que en Temamatla causó el gran descarrilamiento.
  • 53. 53 El descarrilamiento de Temamatla (versión compactada) Autor: Marciano Silva Peralta. Intérprete: Óscar Chávez, en: https://www.youtube.com/watch?v=esgMCHuSsmM&ab_channel=%C3%93scarCh %C3%A1vez-Topic
  • 54. 54
  • 55. 55
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  • 57. 57 De entre los maestros creadores de las bolas surianas del siglo XIX, destaca Juan Bautista Montes, quien, según los testimonios de los últimos trovadores, marcaba la línea en las formas poéticas que usaron los publicistas en el estado de Morelos. De gran sensibilidad poética y adicto al alcohol, Juan Montes murió durante una riña que tuvo lugar el 13 de febrero de 1901, como lo narraron varios saludos y bolas, algunos de ellos; como los que se transcriben y reproducen, compuestos por Marciano Silva. De la obra poética de Juan Montes se desconoce casi todo. Toda vez que son pocas las hojas sueltas que se han localizado con su rúbrica y que los trovadores contemporáneos de Montes olvidaron sus rimas. Sin embargo, la cantidad de composiciones en honor a Juan Montes denota la gran ascendencia que éste tenía entre los trovadores morelenses. Felix Trejo y Susano Trejo, intérpretes de bolas surianas, acompañados de su bajo quinto
  • 58. 58 Trágico fin de Juan Montes22 Marciano Silva Peralta Si tal vez no le fuera molesto tomaré parte en vuestra alegría, voy a hablarles del fin tan funesto que Juan Montes tuvo en una orgía Bien sabéis que en el Estado libre de Morelos fue un gran trovador, en su verso fue bello y sublime aplaudido por hombres de honor. En el pueblo de Tlalquitenango el catorce del mes de febrero, su destino le había señalado de su vida el trance postrero. Fue un día miércoles por la mañana a las ocho según se imagina se puso a tomar de buena gana, con personas que eran de su estima. Entre ellos don Jesús Montaño que más tarde debían darle muerte, sin saber su desgraciada suerte, también ahí se hallaba tomando. Cuando al fin los vapores del vino por completo llegó a trastornarlos, un enojo entonces intervino entre Juan y don Jesús Montaño. La cuestión comenzó en la cantina de la señora Petra Morales, sin embargo continuó la riña y a otra tienda se fueron parciales. Al llegar a la nueva cantina del señor Margarito Arellano; prosiguió de nuevo la contienda entre Juan y don Jesús Montaño. Tú serás un cantor distinguido 22 Hoja suelta. s / p, s / l, s / f, de la colección particular de José Luis Sagredo Castillo. Op. Cit.
  • 59. 59 por personas de alta aristocracia, pero al menos no quedo vencido, y haré que pierdas tu elegancia. Presumiendo ser buen caballero ante el vulgo don Jesús Montaño, dio a guardar su machete cañero al señor Margarito Arellano. Entre poco trató de acostarse ya Morfeo lo tenía sumergido, y Juan Montes salió así a sentarse a la puerta con varios amigos. Al volver de su sueño tirano su machete pidió sin tardanza diciéndole al señor Margarito Arellano que ya se iba derecho a su casa. Al salir Montaño para afuera don Juan Montes volvía a referir lo que allá en la cantina primera le había dicho siempre varonil. Al momento se volvió con fiereza y dos golpes mortales le dio, una vez hecha aquella vileza al momento su fuga emprendió. Primer golpe aseguran el hecho en el cráneo le dio aquella fiera el segundo ha visto el pescuezo cerca de la clavícula izquierda. “Anda ingrato cobarde me heriste” “¡Ay!”, le dijo con rectitud “De mi parte muy bien puedes irte, soy diez veces más hombre que tú”. Los amigos de su estimación trataron de seguir a Montaño, para ver si adquirían su aprehensión pero ya no pudieron lograrlo. Al mirarlo en tan mísero estado uno de ellos allí lo paró, a su casa trató de llevarlo
  • 60. 60 pero al fin éste se le negó. Yo las gracias te doy fiel amigo solamente te pido un favor, si preguntan quién me ha lastimado no les digas lo que sucedió. Diciendo estas palabras tomó así el rumbo de Tlalquitenango de este mundo al fin se despidió pues estaba muy presto a dejarlo. Al llegar al crucero de la vía de la excavación de Huatecalco, ahí fue su lecho de agonía porque hasta allí pudo haber llegado. Dos amigos que muy de mañana pasaban por Tlaltizapán, al encontrarlo le preguntaron quién lo había llegado a lastimar. Les responde con grande energía: “A mí ninguno me ha lastimado, sino el tren pasó en su travesía y por desgracia conmigo ha chocado”. Uno de ellos se quedó a cuidarlo y el otro fue a Tlaltizapán, a dar parte para que en el acto lo viniesen de allí a levantar.. Mientras esto pasaba hacia el cielo sus plegarias don Juan dirigía al Eterno, con amor sincero estas tristes palabras decía: “Si ésta vida mi Dios que me diste un cobarde al fin me la quitó si por mi alma en la cruz padeciste en tus manos la encomiendo yo”. Entre tanto llegó la justicia tan luego como lo inspeccionaron oficiaron así todo aprisa a Jojutla lo que había pasado.
  • 61. 61 Remitirlo a Jojutla de Juárez los jueces así lo dispusieron donde se hicieron sus funerales el catorce del mes de febrero. Se acabó su misión en la tierra de un amigo a quien tanto estimé se acabó con su vida sincera toda la honra de Chapultepec. Me despido amable concurrencia me despido con grande dolor, si acaso me ha sido imposible si tal vez me ha faltado la ciencia me dispense la plana mayor. Un trovador de bolas surianas deleitando a su público, en febrero de 1924 (circa)
  • 62. 62
  • 63. 63
  • 64. 64
  • 65. 65 III. Bolas revolucionarias y zapatistas Entre octubre y noviembre de 1910, el comerciante poblano Aquiles Serdán, como jefe del Club Liberal luz y Progreso, afiliado Partido Antirreeleccionista, junto con sus adeptos, hermanos y amigos; principalmente los hermanos Rousset, comenzaron, de manera clandestina, el acopio de armas y parque para iniciar la Revolución antiporfirista, el 20 de noviembre de 1910. En el ámbito regional poblano, la promulgación del Plan de San Luis, por Francisco I. Madero, incitando a la Revolución por la democracia, había agudizado la represión, la vigilancia y la persecución a los grupos de oposición, por parte del gobernador del estado Mucio Martínez, con la acción directa de los hombres bajo las órdenes de Joaquín Pita, jefe militar de la zona. A mediados de noviembre, los planes secretos de Serdán y sus correligionarios fueron descubiertos por los esbirros de Mucio Martínez y lo que a continuación sucedió fue cantado en la composición de Marciano Silva: Laureles y Gloria al Mártir de la Democracia Aquiles Serdán, que fue la primera composición que hizo Silva con tema revolucionario. Posteriormente el compositor se uniría a las fuerzas del Ejército Libertador del Sur. El sacrificio de los hermanos Serdán y sus seguidores se considera como el inicio formal de la Revolución Maderista.
  • 66. 66 Laureles y gloria al mártir de la democracia Aquiles Serdán23 Marciano Silva Peralta Hijos de Puebla, de rodillas ofrecedles un homenaje con el más crecido afán, a los obreros y estudiantes que como héroes llenos de gloria sucumbieron con Serdán. Hagan recuerdos del dieciocho de noviembre, año por gracia de mil novecientos diez cuando con sangre se escribió en páginas breves una epopeya muy gloriosa en honra y prez. Cuando Madero bajó a hacer su propaganda, se adhirió en Puebla mucha gente a su favor, los que sinceros exigían en su demanda otro gobierno que no fuera el dictador. Varios obreros y estudiantes se afiliaron al candidato con el más crecido afán y como jefe del Partido designaron al invencible señor Aquiles Serdán. Mucio Martínez cuando tuvo la noticia hizo sobre ellos una cruel persecución, porque el gobierno clerical y porfirista había triunfado en su burlesca reelección. El día dieciocho al nacer el nuevo día, Miguel Cabrera con una orden imperial llegó a la casa de Serdán y le exigía que se le abriera, pues traía orden de catear. Carmen Serdán al oír las amenazas abrió la puerta, más la entrada les negó, y entonces él como un esbirro del Tetrarca sin respetar el bello sexo la golpeó. En ese instante salió Aquiles iracundo, y al darse cuenta que a su hermana maltrataba le pegó un tiro, y a Fragoso su segundo preso en un cuarto ordenó que se dejara. Pocos minutos después de aquella escena 23 hoja suelta publicada por Eduardo Guerrero, s/l, s/f.
  • 67. 67 llegaron tropas federales y gendarmes para entrar a aquella casa tan famosa donde se hallaba un conjunto de Titanes. Quince patriotas mexicanos se aprestaban para luchar contra dos mil ¡oh qué heroísmo! los que en la lucha desigual no se fijaban ni los llenaba de pavor el cruel destino. En un balcón hacia la calle apareció Carmen Serdán portando un rifle con firmeza, la que ante un grupo de curiosos expresó de esta manera, con un acto de nobleza. “¡Vengan esclavos a pelear su libertad que aquí en la casa tengo parque y carabinas, sublime herencia que a sus hijos dejarán de bienestar, no de baldón no de ignominia. Diciendo esto, y haciendo el primer disparo, y abrióse el fuego sobre aquel bello edificio, tomando luego las alturas los sicarios para poder bien dominarlos a toditos. La primer víctima fue Máximo Serdán, y así siguieron sucumbiendo uno por uno, hasta que el fuego extinguióse, porque a par de los patriotas no quedaba ya ninguno. Al penetrar la soldadesca a aquella casa sólo encontraron los despojos inmortales que sucumbieron en defensa de una causa como esforzados y valientes liberales. Luego pusieron una estrecha vigilancia, y un gendarme cerca ya de la oración, vio una figura y disparóle sin tardanza, sin ver quien era quiso hacer la ejecución. Era Serdán, el bravo Aquiles, que salía de su escondite buscando una salvación, era un apóstol que más tarde se uniría a su partido contra su reelección. Salud, obreros y esforzados estudiantes, que en unión del bravo Aquiles sucumbieron, como coplero permitidme que les cante
  • 68. 68 esta epopeya donde de gloria se cubrieron. Duerman en paz en sus tumbas silenciosas, caros hermanos, estudiantes y obreros glorificados como Ignacio Zaragoza y ensalzados por un hijo de Morelos. Carmen Serdán que igual a Leona Vicario te hiciste grande por tu arrojo sin igual, a ti vendrán llenas de lauros y de hinojos las mexicanas vuestro nombre a venerar. Laureles y Gloria al Mártir de la Democracia Aquiles Serdán. (versión compactada) Autor: Marciano silva Peralta. Intérpretes no identificados, en: https://www.youtube.com/watch?v=H9LYfqLk90U&ab_channel=ToktliSon-Topic Áquiles Serdán. Mártir de la democracia
  • 69. 69
  • 70. 70 A principios de 1911, en el sur del país, surgieron varios grupos revolucionarios maderistas que paulatinamente se fueron integrando bajo las órdenes de los principales jefes regionales; Emiliano Zapata, en el estado de Morelos y, en el estado de Guerrero, los hermanos Ambrosio y Rómulo Figueroa, entre otros. Desde el 14 de marzo de 1911, Emiliano Zapata se había adherido al Plan de San Luis, en Villa de Ayala, Morelos. Debido a algunos enfrentamientos entre zapatistas y figueroistas, el 22 de abril de 1911, los jefes de las dos fuerzas firmaron un convenio limitando el campo de sus acciones a sus propios estados. Después de ocupar las poblaciones de Chiautla, Jantetelco y Cuautlixco, entre otras, Zapata decidió el ataque a la ciudad de Cuautla, Morelos. Cuautla estaba defendida por el Quinto Regimiento de Caballería, bajo las órdenes del general Eutiquio Munguía. Para la toma de Cuautla, Zapata puso sitio a la plaza e inició los ataques el día 12 de mayo y los combates y escaramuzas se prolongaron hasta el día 19, fecha en que el Quinto Regimiento abandonó Cuautla, con destino a Cuernavaca, Morelos. La toma de Cuautla por Zapata fue uno de los principales factores militares que decidieron la caída de Porfirio Díaz. Tanto El Quinto de Oro como la Bola de la Toma de Cuautla por Zapata, son corridos compuestos por Marciano Silva. Como ya se refirió anteriormente, fue en esta acción cuando Silva se dio de alta en las tropas revolucionarias de Zapata. Sobre la épica composición de El Quinto de Oro, Octavio Paz nos dice que: “Los federales para engañar a los zapatistas y demostrarles que estaban enteros empezaron a entonar desde la torre de la iglesia sus famosos corridos con frases injuriosas para sus contrarios; estos, a su vez en la misma forma. Tal parecía que se encontraban en un torneo de ingenio y no en una horrible batalla que se había estado sosteniendo”.24 24 OCTAVIO PAZ –padre-, “El Cantor del Sur, primera parte”, p.7.
  • 71. 71 El Quinto de Oro25 Marciano Silva Peralta Lo que es Quinto Regimiento nunca pierde, no decían los de ese Batallón, cuando a Morelos dispusieron los rebeldes sitiarlos en la ocasión sobre las torres y azoteas se veían alegres, haciendo alarde de instrucción porque pensaron que entrarían pero muy breve toditos en montón. Nosotros somos disciplinados, decían con grande satisfacción, no pistoleros como estos vagos huamuchileros sin instrucción, nosotros somos condecorados los más valientes de la nación y el azote de los malcriados que se han lanzado a la rebelión. Lo que es aquí no se pasean como allá en Chiautla no, con música y fina atención; porque los hombres que defienden esta plaza, son de purito León lo que es aquí con la ametralladora basta para hacerles su recepción, y si no corren ya verán lo que sacan los indios en la ocasión. Pobres pelones, tal vez pensaban que aquí los indios iban a huir, nomás al ver relumbrar las armas o al oír los toques de su clarín, pobres pelones, del Quinto vayan y cuenten a otros que por aquí nomás tres piedras, porque la fama que hay en Zapata no tiene fin. Era imposible que perdieran nombre y fama, no los rebeldes de esta región, porque llevaban a la Reina Soberana, si 25 Hoja suelta, sin fecha, sin píe de imprenta y sin lugar de publicación, de la colección particular del etnomusicólogo José Luis Sagredo Castillo.
  • 72. 72 de nuestra fiel nación; por eso siempre cuando en campaña. Si decían con grande veneración: “¡Viva la Patria!, ¡Viva la Guadalupana! y muera la reelección” Adiós el Quinto de Oro afamado, mi pueblo llora tu proceder pues prometiste el ampararnos y al fin corriste, qué hemos de hacer en otras partes habías triunfado, por aquí en Cuautla no sé por qué los calzonudos te corretearon porque con ellos tan sólo tres. Bajo el mando de Emiliano Zapata, los revolucionarios maderistas morelenses derrotaron al Quinto Regimiento porfirista, en la toma de la ciudad de Cuautla
  • 73. 73
  • 74. 74 Bola de la Toma de Cuautla por Zapata26 Marciano Silva Peralta Noble presidente don Porfirio Díaz, te fuiste para la Europa, dejaste esta tierra regada, a fe mía, con sangre de mil patriotas. por tu cruel gobierno y tiranía el pueblo al fin te despoja de aquel gran imperio que ejercías, contemplándolo un idiota Fuiste protector sublime de los valientes hispanos, y padrastro, el más temible, de los indios mexicanos sin embargo, fuiste libre, siendo responsable a tanto, mientras más grande es el crimen más gracia encuentra el culpado. Sin duda pensabas que era hereditaria la silla presidencial, y que de ella dueño te había hecho Tejada cuando venciste a la par del sufragio libre también te burlabas y la ley electoral, frente a las casillas ponías fuerza armada para al fin poder triunfar. Hasta que el pueblo aburrido, llego a empuñar el acero, guiado por un fiel caudillo que es don Francisco I. Madero, un hombre noble y benigno que vino a salvar al pueblo del fango en que estaba hundido más de treinta años, recuerdo. Don Francisco I. Madero apareció en Chihuahua como el Mesías prometido, diciéndole al pueblo: “Levántate y anda yo siempre seré contigo”, entonces el pueblo, cual Lázaro anda 26 CATALINA H. DE GIMÉNEZ. Así cantaban la Revolución, pp. 275 a 282.
  • 75. 75 y al notarlo don Porfirio se llena de miedo y a París se lanza Corral, buscando un abrigo. Aquel espectro salió ensangrentado y altivo, diciéndole a don Porfirio: “Traidor, tu día se ha cumplido, recuerda que te pedían justicia y no diste oído, a esa voz que te decía: -Velardeña y Tehuitcingo-“. “Tú has sido la causa que muchas familias se encuentren en la miseria; huérfanos, afligidas viudas, sin un albergue siquiera, pues dejas la Patria convertida en ruinas con el furor de la guerra, mi pluma no alcanza a escribir estas líneas que requiere la tragedia”. “Por ti fueron bombardeadas muchas ciudades hermosas, entre ellas la heroica Cuautla de Morelos tan preciosa tierra bendita inmolada por la mano caprichosa de aquellos que ambicionaban la reelección afrentosa”. Don Eduardo Flores, jefe del distrito y toda la aristocracia como porfiristas juzgaron preciso la defensa de la Plaza, para mayor gloria llevaron al Quinto, el furor de otras comarcas, pero allí tres piedras nomás con los indios huarachudos de Zapata. Ciertas personas decían que si Emiliano Zapata entraba le ahorcarían ¡Oh, qué lujosa bravata! necios, tal vez no creían que en esas horas infaustas caía don Porfirio Díaz
  • 76. 76 del poder y de la gracia. Don Eduardo Flores quiso, aunque cobarde, contrarrestarle a Zapata; decía en sus furores que había de matarlo pero no daba la Plaza; confiaba en sus hombres del quinto indomable que tenía supremacía, don Eduardo Flores es el responsable de la destrucción de Cuautla. Cuautla hermosa de Morelos porqué es tan grande tu castigo, tus edificios, suburbios todos los miro destruidos, tu Palacio de Gobierno en cenizas convertido, es la venganza de un pueblo bastante tiempo ofendido. Culpa la imprudencia de tus nobles hijos que en un leguaje altanero, decían con frecuencia que el gran don Porfirio valía por veinte Maderos a esa sentencia se habían adherido los más valiente iberos, y otros individuos que por conveniencia protegían aquel gobierno. Creían los privilegiados porfiristas de esa tierra que el pueblo sería burlado otra vez como con Leyva, hoy los rifles en la mano tenían por votos la guerra y por casillas tomaron del gobierno las trincheras. El trece de mayo, qué gusto tenían, algunos ricos del pueblo, porque los rebeldes tal vez entrarían como un rebaño al degüello; pobres porfiristas tal vez no creían que el triunfo era de Madero y que sus palacios pronto quedarían consumidos por el fuego.
  • 77. 77 Las soldaderas gritaban: “¡Viva el Quinto regimiento!, el asombro de Chihuahua, Sonora y otros encuentros, el Quinto de Oro es de fama, no como ustedes, niguentos, ahí verán, patas rajadas, les servirá de escarmiento”. “Entren, muertos de hambre, indios calzonudos, huamuchileros idiotas, vamos aprobar que aquí Guanajuato y nomás puro Guanajuato, sin hacer alarde estamos seguros que la plaza no nos tocan, si desengañarse quieren, huarachudos, entren a traer su derrota”. “¡Viva la Guadalupana!”, gritaban los insurgentes, “Que es la Reina Soberana, de los indios de Occidente”, ¡Viva el héroe de Chihuahua! ¡Muera nuestro presidente! pelones del Quinto, salgan si son muy valientes”. Llegó el diecinueve de mayo glorioso para los libertadores y el Quintillo de Oro, siendo tan famoso corrió de sus posiciones, aunque para ellos fue vergonzoso, por tener tanto renombre salieron corriendo aquellos colosos por donde el Sol se pone. “Morelos”, dijo un soldado que iba ya retrocediendo: “Más vale morir parado y no sucumbir corriendo”, el Quinto dijo al contrario: “Vale más un tiro huyendo y no frente a un triste cuadro recibir cinco certeros”. Por el rumbo hacia el poniente, camino del hospital,
  • 78. 78 salió esa falange de bravos leoneses tratando al fin de escapar; como era probable ese punto inerme se encontraba en realidad pues no creía nadie de los insurgentes que corriera un militar. Yo como idiota no entiendo ese triunfo que asegura El Imparcial escribiendo se hagan noticias impuras; dicen que salió venciendo el Quinto de Oro en su fuga si así se triunfa corriendo yo soy un héroe sin duda. Dice El Imparcial que sólo tres muertos tuvo el gobierno aguerrido y de los demás suman cuatrocientos entre muertos y heridos; ¡Qué barbaridad! si de esos sucesos yo no fuera fiel testigo tendría que aceptar ese triunfo incierto como un hecho positivo. La prueba es que unos salieron disfrazados de señoras, otros como limosneros fingiendo humildad de sobra; otros al fin sucumbieron en tan funesta maniobra, y los restantes corrieron ese es un triunfo de moda. Por fin han peleado con mucho denuedo los de tilma y de Huarache, sobrenombres vagos que le puso al pueblo el periodista Fernández; el calzón le ha dado al pantalón ejemplo de valor en este lance, y el botín realzado noble y caballero perdió en compañía del traje. Según la ley constituida por el demócrata Juárez, no hay jerarcas en la vida, toditos somos iguales;
  • 79. 79 el ropaje es una insignia de aparentes cualidades, es nobleza por encima y por dentro necedades. ¡Oh grandes Aquiles de la raza azteca! quisiera ser un Homero, y en poesías sublimes cantar las proezas de vuestros hechos guerreros; mas mi pluma humilde sólo se concreta a ensalzarlos con esmero, pues este que escribe no es un gran poeta sino un pobre parrandero. En el altar de los siglos se ponga esta inscripción con letras de oro esculpido para que lea la nación: “Sufragio libre efectivo y muera la reelección, que es lo que nos ha traído sangre, fuego y destrucción”. General Eutiquio Munguía, jefe del 5º Regimiento de Caballería, derrotado por los zapatistas en Cuautla, Morelos
  • 80. 80
  • 81. 81 Al triunfo de la Revolución Maderista; en mayo de 1911, el presidente interino Francisco León De la Barra inició el licenciamiento de las tropas revolucionarias en el país. En el estado de Morelos, las presiones de los hacendados locales, obligaban al gobierno al desarme y licenciamiento de las fuerzas revolucionarias de Emiliano Zapata, mientras éste se obstinaba en la exigencia del cumplimiento del artículo tercero del Plan de San Luis, que implicaba la realización de una Reforma Agraria en el país. Luego de algunas conferencias entre Francisco I. Madero y Emiliano Zapata, se inició el licenciamiento de los zapatistas, en junio de 1911 y se dio a Zapata, de manera no oficial, el cargo de Comandante de Policía Federal en el estado de Morelos, cargo que Zapata nunca ejerció. Al no obtenerse el desarme de la totalidad de las partidas zapatistas del estado de Morelos, los ataques de la prensa de la Ciudad de México contra el gobierno maderista se incrementaron argumentando la inestabilidad del nuevo gobierno, mientras Francisco León De la Barra enviaba al Trigésimo Segundo Batallón de Infantería, bajo las órdenes del general Victoriano Huerta, para hacer campaña contra los jefes zapatistas no licenciados de Morelos. De la misma manera, el 11 de agosto, De la barra suspendió la soberanía del estado de Morelos. Por su parte, Zapata, tratando de regresar a su comunitaria vida cotidiana, contrajo matrimonio en julio, pero fue sistemáticamente atosigado por sus enemigos locales, quienes, después de la toma de Cuautla, veían en él al principal y más peligroso jefe revolucionario de Morelos. Con la promesa del retiro de tropas federales del territorio estatal, Zapata logró convencer a los jefes rebeldes insumisos en el sentido de deponer las armas con fecha del 22 de agosto. Sin embargo, las tropas federales de Victoriano Huerta y las fuerzas auxiliares irregulares guerrerenses de Ambrosio Figueroa, continuaron hostigando y ocupando posiciones en tierra morelense, por lo que Zapata se vio obligado a huir a Anenecuilco.
  • 82. 82 El 30 de agosto de 1911, en Villa de Ayala y Chinameca, Zapata sufrió el ataque de las tropas auxiliares irregulares guerrerenses de Federico Morales y Silvestre Mariscal. Según John Womack: “Federico Morales, agente de Figueroa, lo había hecho mal y lo había dejado escapar. Tratando de atrapar a Zapata dentro de los muros de la hacienda de Chinameca, estúpidamente había ordenado una carga contra la guardia de la puerta del frente. Zapata había oído los disparos, y como conocía el terreno de la hacienda, se había escapado del edificio principal y había echado a correr por los cañaverales que quedaban atrás del mismo.”27 De la hacienda de Chinameca, Zapata huyó aparentemente al estado de Puebla. Sin embargo, su destino real fue la sierra de Morelos en donde recomenzó su forzada rebelión. Los gobiernistas auxiliares irregulares guerrerenses de Ambrosio Figueroa, por su actitud poco definida con respecto al bando al que pertenecían, fueron conocidos por los zapatistas como los colorados. La Bola suriana de la Historia del Pronunciamiento del General Emiliano Zapata. El día treinta de agosto de 1911, también conocida bajo el nombre de La Traición de Federico Morales, compuesta por Marciano Silva, fue objeto del escamoteo en su crédito de autor por la imprenta de Eduardo Guerrero y en la hoja suelta más conocida que difunde el corrido aparece la firma de alguien cuyas iniciales son G. M.. Sin embargo se ha podido verificar la autenticidad de la autoría original de Silva Peralta en la bola transcrita. El 25 de noviembre de 1911, Emiliano Zapata y sus principales generales expidieron el Plan de Ayala, documento en el que, desconociendo al gobierno de Francisco I. Madero, daban legitimidad documental y sentido agrarista a la lucha de los campesinos revolucionarios morelenses. El movimiento zapatista, bajo la bandera del Plan de Ayala, pronto se extendió a los estados aledaños de: Puebla, Guerrero, México y Tlaxcala. Durante todo el lapso que Madero duró en el poder, las guerrillas zapatistas se mantuvieron en pie de guerra y, al momento del golpe de estado, de febrero de 27 JOHN WOMACK. Zapata y la Revolución Mexicana, p.118.
  • 83. 83 1913, en el que se derrocó y asesinó a Francisco I. Madero, y que instauró al gobierno usurpador de Victoriano Huerta, las hostilidades contra los zapatistas se incrementaron considerablemente por lo que la reacción natural de los campesinos fue en el sentido de una más eficiente organización de las guerrillas. Copia del manuscrito del Plan de Ayala, documento rector de la lucha del Ejército Libertador del Sur
  • 84. 84 Bola de la historia del Pronunciamiento del General Emiliano Zapata. El día 30 de abril de 1911 o La traición de Federico Morales28 Marciano Silva Peralta Atención te pido, público sensato, voy a dar mi explicación, aquí en esta historia que yo les redacto en mi mal pronunciación. Voy a dar un pormenor citando lo positivo, porque ya enterado estoy como también persuadido. El jefe Zapata no estando conforme después de haber conquistado, se salió de Cuautla según los informes pensando en los resultados. Se fue rumbo a Anenecuilco que era su tierra natal, porque conoció el peligro, pues lo iban a traicionar. Estando en su casa aunque no tranquilo pensando en lo que sería el nuevo gobierno quiso perseguirlo por su grande bizarría. Porque era un hombre valiente nuestro general suriano, querían políticamente por completo exterminarlo. Llegó la noticia, según se declara, al pueblo de Anenecuilco, que luego al momento él se retirara que iban a formarle sitio. Mandó tocar las campanas nuestro invicto general : “Vamos de nuevo a campaña la defensa es natural”. 28 CATALINA H. DE GIMÉNEZ. Op. Cit., pp. 289 a 294.
  • 85. 85 En aquel momento se reunió su pueblo para ver lo que pasaba y les dio a saber que el nuevo gobierno asesinarlo trataba. “Yo no ambiciono la silla ni tampoco un alto puesto, siento a mi Patria querida verla en tan cruel sufrimiento”. Hablóle a su hermano con toda firmeza y le dijo en el momento: “Rendir yo mis armas sería una tristeza, sólo ya después de muerto”. “Esta política es falsa, la tengo bien conocida, quieren que entregue las armas para quitarnos la vida”. Respondió don Eufemio con acento fijo y un valor sin segundo: “Ya no condesciendas, bajo el armisticio, ya ves los pagos del mundo”. “Levantémonos en armas vamos de nuevo a sufrir, las conferencias dejarlas hasta vencer o morir” “Hoy lo que interesa es otra providencia a lo que el tiempo depare, para recibir de la Omnipotencia lo que del cielo mandare”. “Saldremos, después veremos qué descubra el firmamento, al fin después volveremos si nos da lugar el tiempo”. Día treinta de agosto dieron ese grito, todos de conformidad: “¡Viva nuestra Patria y este requisito de paz, tierra y libertad!”. “Vámonos a padecer vamos de nuevo a sufrir,