Un grupo de mujeres se manifestaban frente al cielo exigiendo ver a Dios para que resolviera tres puntos de queja: 1) la menstruación, 2) el embarazo, y 3) la apariencia del pene masculino. San Pedro intercedió ante Dios, quien accedió a modificar dos de los puntos: reducir la menstruación a un día cada dos años y acortar los embarazos a un mes, otorgando a las mujeres cuerpos esculturales durante ese tiempo. No accedió a cambiar la apariencia del pene.