La lección 23 de Santiago enfatiza que la fe sin obras está muerta, destacando que la verdadera fe se manifiesta a través de acciones concretas que benefician a la comunidad. Se analizan ejemplos de Abraham y Rahab, quienes fueron justificados por sus obras, lo que muestra que las teologías de Pablo y Santiago se complementan. El texto invita a los creyentes a vivir su fe mediante obras que demuestren su compromiso con las enseñanzas bíblicas.