1. Daniel experimentó sueños y visiones proféticas en las que quedaba sin fuerza y vigor, caía adormecido boca abajo, y era fortalecido por un ser celestial.
2. La fuente de los mensajes proféticos es el Espíritu Santo, y Dios revela sus secretos a sus profetas antes de actuar.
3. El don de profecía se daría a toda persona hasta la venida de Cristo para edificar, exhortar y consolar.