Daniel tuvo una visión de cuatro bestias que representaban cuatro reinos mundiales. La primera bestia era un león con alas que representaba a Babilonia. La segunda era un oso que representaba a Medo-Persia. La tercera era un leopardo de cuatro cabezas que representaba a Grecia. La cuarta bestia era terrible, con dientes de hierro y diez cuernos, representando a Roma. Un pequeño cuerno se levantó entre los diez y dominó por un tiempo, tiempos y medio tiempo, representando al Anticristo. Finalmente