La ley mexicana despenalizó parcialmente el aborto en 1985 permitiendo la interrupción del embarazo en ciertas circunstancias como cuando existe un riesgo para la salud física o mental de la mujer o cuando el embarazo es producto de una violación. Sin embargo, las leyes sobre el aborto varían en cada estado y en la mayoría el aborto sólo es legal cuando la vida de la mujer corre peligro. A pesar de ser ilegal en la mayoría de los casos, el aborto sigue siendo una realidad común en México.