Esta ley tiene como objetivo facilitar las relaciones entre los particulares y la administración pública mediante la racionalización de trámites y procedimientos administrativos. Establece principios como la reserva legal de permisos y la prohibición de exigir documentos que no sean estrictamente necesarios. También crea el Sistema Único de Información de Trámites para publicar todos los requisitos y la obligación de las entidades públicas de divulgar de forma gratuita y electrónica los formularios oficiales.