La tribu depende de la siembra de maíz, pero una gran sequía deja solo una planta sobreviviente. Ombí, la esposa del jefe, cuida la única planta que queda día y noche para que crezca y evite que la tribu pase hambre. A través de sus cuidados silenciosos pero devotos, Ombí se transforma en un árbol gigante que protege la planta, salvando así a la tribu.