El General San Martín visita el cuartel del batallón de artillería de los Andes donde se encuentra acuartelado. Al querer entrar al laboratorio donde fabricaban municiones, el centinela se lo impide por protocolos de seguridad a pesar de que San Martín dice ser el General en jefe. Tras cambiarse de ropa para cumplir con los protocolos, San Martín logra entrar y examinar el laboratorio. Luego felicita y recompensa al centinela por haber cumplido estrictamente con su deber.