El documento describe cuatro enfoques para controlar el daño sísmico: 1) control de deformaciones, 2) factor de importancia para las cargas sísmicas, 3) detalles dúctiles para evitar fallas quebradizas, y 4) mitigación de respuesta dinámica mediante amortiguación o aislamiento. Además, señala que ningún método se puede aplicar a todo tipo de estructuras y que la selección debe basarse en las características de la estructura, cimientos y condiciones del sitio.