El documento describe las fiestas patronales de un pueblo español llamado Matahambre. Se caracterizan por estar presididas por disputas y rencores en lugar de la virgen a la que se venera. Tras la misa, la banda comienza a tocar pasodobles y aprendices y veteranos políticos buscan favores de los caciques a cambio de alabanzas o sumisión, continuando así las prácticas clientelares que dominan la política local.